Categories
My Links
Comunicación anónima III. Mixmaster
dierottekapelle | 30 Diciembre, 2007 12:40

Contra los posibles ataques destinados a averiguar qué se dice en un mensaje de correo electrónico enviado mediante un “remailer” y a quién se le dice, hay distintas medidas de seguridad que se van uniendo.

En primer lugar el mensaje deberá cifrarse con la clave pública del destinatario. Esto impide al atacante conocer el texto, pero aún está a su disposición la cuenta del destinatario y los datos de reenvío que se proporcionan al “remailer”.

La solución está en cifrar, a su vez, todo el mensaje, incluyendo las indicaciones al remailer, con la clave pública de éste.

El “asunto” del mensaje es otro problema serio. Asumiendo que todos los mensajes que entran y salen de un remailer están siendo “monitorizados”, el "asunto" será una señal inequívoca de identidad que delatará tanto al remitente como al destinatario. Los remailers han solucionado esto modificando automáticamente el campo del “asunto”.

El tamaño del mensaje es otro elemento característico que permitirá identificarlo y, por tanto, que delatará a los corresponsales. Contra esto existen varias técnicas de defensa. En primer lugar el tiempo de “latencia”. Un mensaje que entra en un remailer, no saldrá de él inmediatamente, sino después de un tiempo determinado que los fisgones desconocen. Otra variante del tiempo de latencia, es el “pool” o depósito. Los mensajes son mantenidos en depósito, al menos hasta que entra un número determinado de mensajes nuevos, luego se elige alguno de los almacenados, al azar, y se envía.

Aún así, el atacante tiene varias posibilidades de solventar este inconveniente. Puede lanzar un ataque de denegación de servicio, de forma que impida que ningún mensaje nuevo entre en el pool hasta que éste esté vacío. Con esto neutraliza los efectos del tiempo de latencia. También puede, si el remailer ha tomado la precaución de no dar salida a ningún mensaje hasta que otros nuevos entren, introducir en él un número masivo de mensajes nuevos para provocar el vaciado del pool. Aún mejor, puede interceptar el mensaje entrante que quiere rastrear, a su entrada al remailer, y remitir un número masivo de copias, esperando ver quién recibe, poco después, un número igual de mensajes de similar tamaño. Los remailers se defienden de estos ataques bloqueando el “span” o, en el caso de las cuentas “nyms” (ya se verá qué son) No dando salida a más de un mensaje con idéntica “firma” cifrada.

El problema del tamaño también ha sido resuelto de dos formas: añadiendo datos inútiles al mensaje para modificar éste, o dividiéndolo en partes iguales que sólo se unirán al final de la cadena, esto en el supuesto de que se enlacen varios remailers.

Otro medio de aumentar la seguridad es, como se acaba de decir, el enlace de varios remailers. Naturalmente, alguien interesado en interceptar mensajes siempre tiene la posibilidad de creael suyo propio y cazar en él a sus víctimas como a conejos. Al establecer una cadena de sucesivos remailer, el compromiso de uno de ellos, no compromete la seguridad del mensaje. Éste viaja cifrado, de forma anidada, con las claves públicas de todos los remailers por los que ha de pasar de forma que, cada uno de ellos sólo sabe de dónde le llegó y a dónde lo ha de enviar, pero desconoce el origen real y el destino real, salvo el último de la cadena que, naturalmente sabrá cual es el destinatario final.

La primera aplicación que reunió todos estos sistemas de defensa contra los ataques de análisis de tráfico fue “Mixmaster”. Los remailer de tipo Mixmaster cifran los mensajes con una triple llave DES; mantienen una lista de mensajes enviados de forma que a ninguno se le de salida más de una vez; enlazan, sistemáticamente, varios remailers de forma que cada uno de ellos sólo pueda conocer de dónde le llega cierto mensaje y a dónde lo envía; y dividen los mensajes en partes iguales de 10 Kb y cada una de estas partes las trata como mensajes independientes que sólo se unirán al final de la cadena. Además, el mensaje original también podrá ser cifrado con la clave pública del destinatario de modo que, ni aún el último remailer de la cadena, pueda conocer su contenido.

 

Uso en Windows.

En Windows existen varios clientes de correo para uso del protocolo Mixmaster. El que aquí se va a ver es, posiblemente, el de más fácil uso y cuyo funcionamiento está probado, también, en Windows Vista.

Antes de continuar es preciso volver a repetir que la proposición Windows y seguridad, es una contradicción en los términos, pero en materia de manejo de clientes de correo para los remailers de tipo II (Mixmaster) y tipo III (Mixminion) Desgraciadamente, este sistema operativo es el único que dispone de aplicaciones lo suficientemente sencillas como para que estén al alcance de cualquier usuario.

No obstante, la elección ha de hacerse sabiendo que la seguridad de estas comunicaciones puede estar comprometida gravemente desde el principio y, especialmente, en Windows Vista, sobre todo teniendo en cuenta que la NSA, la agencia estadounidense de espionaje, ha colaborado, según informó el Washignton Post, en su desarrollo.

Desde distribuciones Linux, naturalmente, también es posible su uso, pero sólo desde línea de comandos y de forma considerablemente menos intuitiva que en el caso Windows.

Pues bien, teniendo esto presente, pasamos a la instalación y configuración del que nos parece el servidor de correo para remailers de tipo II más sencillo de utilizar: Quick Silver. El programa de instalación se baja desde esta página.

Terminada la descarga, bastará pinchar sobre el icono del ejecutable para que comience la instalación. Ésta es similar a la de cualquier programa para Windows, salvo que, en cierto momento, la aplicación solicitará los datos de los servidores de entrada y salida, pop y smtp, respectivamente. En cualquier caso, los datos de estos servidores se podrán cambiar posteriormente desde la opción herramientas (tools) del menú.

No obstante, aquí sí debe hacerse alguna anotación. En principio, para incluir un servidor de salida smtp, el programa solicita un usuario, por ejemplo “theshadow@gmail.com”; un Host, que en el caso del ejemplo sería: smtp.gmail.com; y una contraseña, la propia de la cuenta de correo correspondiente al servidor smtp.

Por alguna razón que se nos escapa pero que, posiblemente, tenga que ver con los puertos de conexión, dato que el programa no permite modificar, el envío con servidores de gmail y otros, provoca errores y el mensaje no puede salir. Esto no ocurre con cuentas de Yahoo, así que o se prueban distintos servicios hasta que uno funcione o se utiliza un servidor de salida de Yahoo.

Cuando el programa esté instalado, al abrirlo aparecerá esta pantalla. Pulsando en “File” aparecerá un menú con la opción “New” y dentro de ella “New mesage”




Pulsando en dicha opción aparecerá una nueva ventana como la siguiente:

 

Se trata de la ventana en la que se escribirá el mensaje y en la que aparece una cabecera por defecto. De ella, en principio, lo único que habrá que asegurarse es que en el campo Host, está el servidor de salida smtp que se introdujo durante la instalación del programa.

En el campo “Chain” se escribirá, separados con comas, los distintos remailers a través de los cuales viajará el mensaje. En el caso del ejemplo lo que se ve son asteriscos. Esto significa que el programa elegira ocho remailers, de forma aleatoria, de entre todos los que en el momento del envío del mensaje, estén en funcionamiento. El programa, antes de enviar el correo, actualizará automáticamente, la lista de remailers que estén funcionando.

Evidentemente, en el campo “To” habrá que escribir la cuenta de correo del destinatario y, en el campo “Subject”, el asunto del mensaje, si es que se quiere.

Ahora es importante recordar que, entre el final de la cabecera y el inicio del texto del mensaje ha de dejarse una línea en blanco.

Antes de enviar el correo, es posible ordenar su cifrado con la clave del destinatario. Para eso Quick Silver tiene una extensión que no se instala por defecto. Es necesario actualizar el programa pulsando en la opción “Help” y, a continuación, en “Updates”. Se abrirá, entonces, la siguiente ventana:

 

En la lista que aparece buscaremos, sucesivamente, todo lo que tenga que ver con PGP. Con un doble click del ratón comenzará su descarga y su posterior instalación.

Con la extensión PGP instalada, será necesario importar, usando el menú correspondiente, las claves públicas de los destinatarios de los mensajes y nuestro propio par de claves. Cuando esto esté hecho, antes de enviar el mensaje, habrá que pulsar sobre el icono que aparece en la venta de envío con un candado dibujado. A continuación, al pulsar el botón de enviar (Send) se abrirá un ventana con las distintas claves PGP disponibles para que seleccionemos (doble click) La correspondiente al destinatario. A partir de ese momento, comienza el envío del mensaje. Primero el programa realizará el cifrado del texto, luego actualizará la lista de remailers válidos, cifrará todo el mensaje con las claves de los remailers elegidos y enviará el mensaje.

Por alguna razón que también se nos escapa, en las ventanas que van apareciendo durante el envío del mensaje, aparece una con la opción de chequear errores marcada. Si no se quita la marca de esa opción, el envío quedará abortado provocando al usuario serias dudas sobre su capacidad intelectual y su cordura. Bien, parece ser que el problema, como se acaba de decir, queda solucionado quitando la marca en la casilla “Chek errors”.

Por fin, si todo se ha hecho correctamente, nuestro mensaje comienza a viajar, convenientemente cifrado y despedazado en trozos iguales, a lo largo de la cadena de remailers que le hayamos indicado. Evidentemente, cuanto más larga sea esa cadena, mayor será la seguridad del envío, pero, desgraciadamente, también serán mayores las posibilidades de que alguno de esos remailers haya dejado de funcionar. En ese caso, el correo jamás llegará a su destino. Si todo va bien, en uno o dos días, como máximo, ha de llegar a la bandeja de entrada del destinatario.

Considero aconsejable, pese a este problema, que no se utilicen cadenas inferiores a seis remailers y que, además, se permita, mediante asteriscos, que el programa los elija aleatoriamente.

Por último, hay que asegurar que el programa funciona, por lo tanto, si en los primeros intentos se producen errores o problemas, es recomendable la perseverancia y la aplicación del método de ensayo y error.

En la próxima entrada, haremos referencia a la instalación y uso de Mixmaster en Linux, concretamenteen Ubuntu, para ocuparnos después de los remailers de tipo III.

 #