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Comunicación anónima III. Mixmaster
dierottekapelle | 30 Diciembre, 2007 12:40

Contra los posibles ataques destinados a averiguar qué se dice en un mensaje de correo electrónico enviado mediante un “remailer” y a quién se le dice, hay distintas medidas de seguridad que se van uniendo.

En primer lugar el mensaje deberá cifrarse con la clave pública del destinatario. Esto impide al atacante conocer el texto, pero aún está a su disposición la cuenta del destinatario y los datos de reenvío que se proporcionan al “remailer”.

La solución está en cifrar, a su vez, todo el mensaje, incluyendo las indicaciones al remailer, con la clave pública de éste.

El “asunto” del mensaje es otro problema serio. Asumiendo que todos los mensajes que entran y salen de un remailer están siendo “monitorizados”, el "asunto" será una señal inequívoca de identidad que delatará tanto al remitente como al destinatario. Los remailers han solucionado esto modificando automáticamente el campo del “asunto”.

El tamaño del mensaje es otro elemento característico que permitirá identificarlo y, por tanto, que delatará a los corresponsales. Contra esto existen varias técnicas de defensa. En primer lugar el tiempo de “latencia”. Un mensaje que entra en un remailer, no saldrá de él inmediatamente, sino después de un tiempo determinado que los fisgones desconocen. Otra variante del tiempo de latencia, es el “pool” o depósito. Los mensajes son mantenidos en depósito, al menos hasta que entra un número determinado de mensajes nuevos, luego se elige alguno de los almacenados, al azar, y se envía.

Aún así, el atacante tiene varias posibilidades de solventar este inconveniente. Puede lanzar un ataque de denegación de servicio, de forma que impida que ningún mensaje nuevo entre en el pool hasta que éste esté vacío. Con esto neutraliza los efectos del tiempo de latencia. También puede, si el remailer ha tomado la precaución de no dar salida a ningún mensaje hasta que otros nuevos entren, introducir en él un número masivo de mensajes nuevos para provocar el vaciado del pool. Aún mejor, puede interceptar el mensaje entrante que quiere rastrear, a su entrada al remailer, y remitir un número masivo de copias, esperando ver quién recibe, poco después, un número igual de mensajes de similar tamaño. Los remailers se defienden de estos ataques bloqueando el “span” o, en el caso de las cuentas “nyms” (ya se verá qué son) No dando salida a más de un mensaje con idéntica “firma” cifrada.

El problema del tamaño también ha sido resuelto de dos formas: añadiendo datos inútiles al mensaje para modificar éste, o dividiéndolo en partes iguales que sólo se unirán al final de la cadena, esto en el supuesto de que se enlacen varios remailers.

Otro medio de aumentar la seguridad es, como se acaba de decir, el enlace de varios remailers. Naturalmente, alguien interesado en interceptar mensajes siempre tiene la posibilidad de creael suyo propio y cazar en él a sus víctimas como a conejos. Al establecer una cadena de sucesivos remailer, el compromiso de uno de ellos, no compromete la seguridad del mensaje. Éste viaja cifrado, de forma anidada, con las claves públicas de todos los remailers por los que ha de pasar de forma que, cada uno de ellos sólo sabe de dónde le llegó y a dónde lo ha de enviar, pero desconoce el origen real y el destino real, salvo el último de la cadena que, naturalmente sabrá cual es el destinatario final.

La primera aplicación que reunió todos estos sistemas de defensa contra los ataques de análisis de tráfico fue “Mixmaster”. Los remailer de tipo Mixmaster cifran los mensajes con una triple llave DES; mantienen una lista de mensajes enviados de forma que a ninguno se le de salida más de una vez; enlazan, sistemáticamente, varios remailers de forma que cada uno de ellos sólo pueda conocer de dónde le llega cierto mensaje y a dónde lo envía; y dividen los mensajes en partes iguales de 10 Kb y cada una de estas partes las trata como mensajes independientes que sólo se unirán al final de la cadena. Además, el mensaje original también podrá ser cifrado con la clave pública del destinatario de modo que, ni aún el último remailer de la cadena, pueda conocer su contenido.

 

Uso en Windows.

En Windows existen varios clientes de correo para uso del protocolo Mixmaster. El que aquí se va a ver es, posiblemente, el de más fácil uso y cuyo funcionamiento está probado, también, en Windows Vista.

Antes de continuar es preciso volver a repetir que la proposición Windows y seguridad, es una contradicción en los términos, pero en materia de manejo de clientes de correo para los remailers de tipo II (Mixmaster) y tipo III (Mixminion) Desgraciadamente, este sistema operativo es el único que dispone de aplicaciones lo suficientemente sencillas como para que estén al alcance de cualquier usuario.

No obstante, la elección ha de hacerse sabiendo que la seguridad de estas comunicaciones puede estar comprometida gravemente desde el principio y, especialmente, en Windows Vista, sobre todo teniendo en cuenta que la NSA, la agencia estadounidense de espionaje, ha colaborado, según informó el Washignton Post, en su desarrollo.

Desde distribuciones Linux, naturalmente, también es posible su uso, pero sólo desde línea de comandos y de forma considerablemente menos intuitiva que en el caso Windows.

Pues bien, teniendo esto presente, pasamos a la instalación y configuración del que nos parece el servidor de correo para remailers de tipo II más sencillo de utilizar: Quick Silver. El programa de instalación se baja desde esta página.

Terminada la descarga, bastará pinchar sobre el icono del ejecutable para que comience la instalación. Ésta es similar a la de cualquier programa para Windows, salvo que, en cierto momento, la aplicación solicitará los datos de los servidores de entrada y salida, pop y smtp, respectivamente. En cualquier caso, los datos de estos servidores se podrán cambiar posteriormente desde la opción herramientas (tools) del menú.

No obstante, aquí sí debe hacerse alguna anotación. En principio, para incluir un servidor de salida smtp, el programa solicita un usuario, por ejemplo “theshadow@gmail.com”; un Host, que en el caso del ejemplo sería: smtp.gmail.com; y una contraseña, la propia de la cuenta de correo correspondiente al servidor smtp.

Por alguna razón que se nos escapa pero que, posiblemente, tenga que ver con los puertos de conexión, dato que el programa no permite modificar, el envío con servidores de gmail y otros, provoca errores y el mensaje no puede salir. Esto no ocurre con cuentas de Yahoo, así que o se prueban distintos servicios hasta que uno funcione o se utiliza un servidor de salida de Yahoo.

Cuando el programa esté instalado, al abrirlo aparecerá esta pantalla. Pulsando en “File” aparecerá un menú con la opción “New” y dentro de ella “New mesage”




Pulsando en dicha opción aparecerá una nueva ventana como la siguiente:

 

Se trata de la ventana en la que se escribirá el mensaje y en la que aparece una cabecera por defecto. De ella, en principio, lo único que habrá que asegurarse es que en el campo Host, está el servidor de salida smtp que se introdujo durante la instalación del programa.

En el campo “Chain” se escribirá, separados con comas, los distintos remailers a través de los cuales viajará el mensaje. En el caso del ejemplo lo que se ve son asteriscos. Esto significa que el programa elegira ocho remailers, de forma aleatoria, de entre todos los que en el momento del envío del mensaje, estén en funcionamiento. El programa, antes de enviar el correo, actualizará automáticamente, la lista de remailers que estén funcionando.

Evidentemente, en el campo “To” habrá que escribir la cuenta de correo del destinatario y, en el campo “Subject”, el asunto del mensaje, si es que se quiere.

Ahora es importante recordar que, entre el final de la cabecera y el inicio del texto del mensaje ha de dejarse una línea en blanco.

Antes de enviar el correo, es posible ordenar su cifrado con la clave del destinatario. Para eso Quick Silver tiene una extensión que no se instala por defecto. Es necesario actualizar el programa pulsando en la opción “Help” y, a continuación, en “Updates”. Se abrirá, entonces, la siguiente ventana:

 

En la lista que aparece buscaremos, sucesivamente, todo lo que tenga que ver con PGP. Con un doble click del ratón comenzará su descarga y su posterior instalación.

Con la extensión PGP instalada, será necesario importar, usando el menú correspondiente, las claves públicas de los destinatarios de los mensajes y nuestro propio par de claves. Cuando esto esté hecho, antes de enviar el mensaje, habrá que pulsar sobre el icono que aparece en la venta de envío con un candado dibujado. A continuación, al pulsar el botón de enviar (Send) se abrirá un ventana con las distintas claves PGP disponibles para que seleccionemos (doble click) La correspondiente al destinatario. A partir de ese momento, comienza el envío del mensaje. Primero el programa realizará el cifrado del texto, luego actualizará la lista de remailers válidos, cifrará todo el mensaje con las claves de los remailers elegidos y enviará el mensaje.

Por alguna razón que también se nos escapa, en las ventanas que van apareciendo durante el envío del mensaje, aparece una con la opción de chequear errores marcada. Si no se quita la marca de esa opción, el envío quedará abortado provocando al usuario serias dudas sobre su capacidad intelectual y su cordura. Bien, parece ser que el problema, como se acaba de decir, queda solucionado quitando la marca en la casilla “Chek errors”.

Por fin, si todo se ha hecho correctamente, nuestro mensaje comienza a viajar, convenientemente cifrado y despedazado en trozos iguales, a lo largo de la cadena de remailers que le hayamos indicado. Evidentemente, cuanto más larga sea esa cadena, mayor será la seguridad del envío, pero, desgraciadamente, también serán mayores las posibilidades de que alguno de esos remailers haya dejado de funcionar. En ese caso, el correo jamás llegará a su destino. Si todo va bien, en uno o dos días, como máximo, ha de llegar a la bandeja de entrada del destinatario.

Considero aconsejable, pese a este problema, que no se utilicen cadenas inferiores a seis remailers y que, además, se permita, mediante asteriscos, que el programa los elija aleatoriamente.

Por último, hay que asegurar que el programa funciona, por lo tanto, si en los primeros intentos se producen errores o problemas, es recomendable la perseverancia y la aplicación del método de ensayo y error.

En la próxima entrada, haremos referencia a la instalación y uso de Mixmaster en Linux, concretamenteen Ubuntu, para ocuparnos después de los remailers de tipo III.

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Comunicación anónima II. Mixmaster y Mixminion
dierottekapelle | 28 Diciembre, 2007 23:46

Como hemos dicho, es posible enviar correo con cifrado fuerte de clave asimétrica, pero eso sólo es una solución parcial frente a los fisgones que husmean en la Red. Es muy razonable pensar que en no pocas ocasiones el contenido de un mensaje tiene importancia secundaria y que la identidad de quienes intercambian esos mensajes es lo prioritario. En cualquier caso, siempre será útil saber quién envía y quién recibe una comunicación. Si, además, es posible acceder a su contenido, mejor que mejor.

¿Existen herramientas que permitan ocultar con eficacia la identidad de los comunicantes? Existen y, en principio, su eficacia es alta, incluso muy alta, pero sería temerario asegurar que son invulnerables a cualquier ataque conocido o desconocido. En cualquier caso, lo que sí harán es dificultar mucho el trabajo de cualquier fisgón.

Antes de pasar a describir el uso de las herramientas informáticas existentes, es necesario hablar sobre el tipo de ataques que se pueden poner en funcionamiento contra la intimidad de las comunicaciones por Internet.

En primer lugar es necesario descartar aquello que parece anónimo sin serlo en absoluto. Cualquiera puede crear, con datos falsos, una cuenta en el servicio de correo de Google, por ejemplo. Luego tendrá mucho cuidado de no colocar su nombre en los mensajes y de no dar datos que revelen su identidad. Además, como tiene asignada una dirección IP dinámica (de las que cambian cada vez que el ordenador se conecta a la Red) Estará muy seguro de que ningún ser humano podrá dar con su identidad.

Tan seguro está que envía un mensaje a un foro diciendo que cierto capo político de su ciudad guarda parte del botín de sus actividades públicas en un local de la calle X, número Y. Acaba de torpedear una trama mafiosa y, ese día, se va a dormir con la satisfacción del deber cumplido.

Aproximadamente unos 20 o 30 días después de su cívica acción, teniendo en cuenta la lentitud de la Administración pública, recibe en su casa la visita de la policía que le hace entrega de una citación para declarar. El capo ha presentado una denuncia por daños contra su honor (todo el mundo sabe que estos tipos son “hombres de honor”). El Juez de instrucción ha evacuado oficio a la policía para que averigüen los datos de conexión relativos al mensaje enviado al foro en cuestión. Con ese mandamiento, la policía (la Brigada de Delitos Informáticos que, como todo el mundo sabe, sólo se dedica a perseguir pederastas y terroristas) Se ha puesto en contacto con el proveedor de servicios en el que está alojado el foro solicitándole la dirección IP y titularidad de la línea asociada a esa IP, correspondiente al mensaje aparecido en el foro tal, el día tal, a la hora tal... Naturalmente, el proveedor del servicio proporciona, inmediatamente, esos datos a la policía, que a su vez los remite al Juzgado de Instrucción, el cual los hace constar en las diligencias previas, documentos que son accesibles al denunciante y, así, ya tenemos a disposición del Capo, el nombre, los apellidos, la dirección, el Nif, etc. etc. de quien le denunció. Que el juicio se llegue a celebrar o que quien denunció la trama mafiosa sufra un accidente antes del día de la vista, ya es cosa del destino.

En definitiva, que el aparente anonimato de las cuentas de correo electrónico es radical y absolutamente falso. Todos los datos esenciales de la conexión están a disposición del proveedor del servicio, convenientemente almacenados a la espera de que alguien se los reclame, incluso sin mandato judicial.

Eso, precisamente, es lo que hizo Google con respecto a un blogger israelí que acusó a tres candidatos a unas elecciones de aceptar sobornos, relaciones con bandas delictivas, y fraude a las administraciones públicas. Google llegó a un acuerdo con los denunciantes según el cual daría al blogger la posibilidad de identificarse en las 72 horas previas a la vista y, si éste no lo hacía, su IP sería desvelada, cosa que es lo que realmente ocurrió.

Además, hay que recordar que los datos almacenados por los proveedores de servicios pueden ir mucho más allá de la mera dirección IP, de la hora de conexión, lugares conectados, contenidos, etc. Para crear y usar una cuenta, sigamos con el ejemplo de Google, es necesario introducir un usuario y una clave. Para que esto funcione, la máquina desde la que se realiza la conexión, ha de tener activadas las “cookies” y “Javascript”, es decir, deben estar activados programas capaces de recoger cuanta información se pueda uno imaginar de la máquina que se conecta y enviarla al proveedor del servicio, el cual tomará las precauciones oportunas para que quede indefinidamente almacenada y disponible.

Bien, sentado que los servicios web de correo no ofrecen ningún anonimato, sino todo lo contrario, comencemos con los “remailer”. Se trata de servicios web que recogen un correo electrónico y realizan ciertos cambios en él para que al destinatario le llegue como originado en el remailer y no en el remitente original.

Esto es aún más perverso que la cuenta de Google porque aumenta la apariencia de anonimato sin advertir que eso es sólo apariencia. En realidad tanto el texto, la ruta y el destinatario, son elementos que podrán ser observados por todos los sitios por los que el correo va pasando, naturalmente por el ISP (el proveedor del servicio de internet) Pero también por cualquiera que tenga interés en interceptar los datos que entran o salen del remailer, cosa que podrá hacer con cualquier sniffer bajado gratuitamente de la Red o con cosas más sofisticadas como esta siniestra aplicación informática llamada “NarusInsight Intercept Suite”.

Naturalmente, las cosas se pueden mejorar. Es posible establecer una sesión segura del tipo SSL o TLS. Esto quiere decir que los datos viajarán cifrados hasta el remailer, pero saldrán de él en claro y por lo tanto todos los datos y su contenido podrán ser interceptados por cualquiera que esté husmeando el buzón de destino, por el proveedor de destino, etc. etc.

No obstante, así, el origen del mensaje podría permanecer anónimo, pero es aquí donde entra la forma más simple de “análisis de tráfico”. El esquema es simple. Dando por supuesto que lo que entra y sale del remailer está siendo “monitorizado”, el proceso es el siguiente: Entra un mensaje en “R” y sale de “R” recibiéndolo “b”. el receptor “b” contesta, su mensaje entra en R y “a” lo recibe. Ahora es “a” quien contesta... En un tiempo mínimo se habrá establecido la correlación entre “a” y “b” con lo que no sólo se conocerán los datos de la comunicación, sino también la identidad de los comunicantes.

La lucha contra el análisis de tráfico se ha ido haciendo todo lo compleja que es posible y, en la totalidad de los casos, gracias al trabajo voluntario de activistas que lo único que pueden cosechar por su dedicación, son problemas. Así sucesivos remailers han ido añadiendo características como la del cifrado con clave asimétrica tanto del texto como de los datos de conexión, la partición del mensaje en trozos de igual tamaño para evitar que éste sea identificado precisamente por esa característica, la latencia en el reenvío, es decir, la espera de un tiempo indeterminado desde que un mensaje llega al remailer hasta que sale de él, para evitar que se pueda establecer una secuencia temporal que identifique a emisor y receptor, el reenvío, con cifrado anidado, entre un número indeterminado de remailers de las distintas partes de un correo despedazado y cifrado, etc.

Todas estas medidas de seguridad, que se explican mejor que aquí en este enlace, concretamente en el número 14 del boletín SET, están disponibles, en estos momentos, en dos programas de correo anónimo: Mixmaster y Mixminion.

Las páginas de ambos programas, con toda seguridad, producirán un grave desánimo en un usuario normal de informática. No es para tanto. Es más, a pesar de que su desarrollo tiene su origen en entornos Linux, irónicamente, su instalación y uso en Windows resultan asombrosamente sencillos, muchísimo más, en todo caso, que en sistemas Linux, pero esto será objeto de las próximas entradas.

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Comunicación anónima I
dierottekapelle | 28 Diciembre, 2007 16:51
El cifrado con clave asimétrica del correo puede proporcionar una seguridad alta y razonable sobre la privacidad del contenido de las comunicaciones, pero el contenido no siempre es lo más relevante. En una situación de represión o de previsible represión, el enemigo que acecha a las puertas puede estar mucho más interesado en conocer la identidad de los comunicantes y contra eso el cifrado del texto no ofrece ninguna protección, porque tanto la dirección de correo electrónico, como los datos de conexión incluidos en las cabeceras de los correos (dirección IP de origen y de destino, distintos servidores a través de los que ha viajado el mensaje, etc.) Viajan “en claro”, es decir, sin cifrar.

De hecho, conocida la identidad de los corresponsales, las claves se convierten en un problema secundario cuando quien pretende romperlas es el Estado. Según el artículo 36 de la Ley 32/2003, de 3 de noviembre, General de Telecomunicaciones, “1.- Cualquier tipo de información que se transmita por redes de comunicaciones electrónicas podrá ser protegida mediante procedimientos de cifrado. 2.- El cifrado es un instrumento de seguridad de la información. Entre sus condiciones de uso, cuando se utilice para proteger la confidencialidad de la información, se podrá imponer la obligación de facilitar a un órgano de la Administración General del Estado o a un organismo público, los algoritmos o cualquier procedimiento de cifrado utilizado, así como la obligación de facilitar sin coste alguno los aparatos de cifra a efectos de su control de acuerdo con la normativa vigente”.

Es decir, en España, pese a la consideración de derecho fundamental que tiene el secreto de las comunicaciones, pese a la obligación de desarrollar su contenido mediante ley orgánica y no ley ordinaria y a pesar de la especial protección reconocida a los derechos fundamentales, cualquier organismo administrativo o, en sentido más amplio, público, podrá imponer, sin necesidad de ningún otro instrumento legal o reglamentario, la obligación de que se le faciliten las claves necesarias para descifrar cualquier información confidencial, sin que para ello le sea exigible orden judicial alguna.

Esto no se produce sólo en España. En una noticia que recoge la bitácora “Efecto Mariposa” se lee que “la Federal Communications Commission americana ha decidido que para preservar el carácter abierto que caracteriza hoy en día a Internet, «los consumidores tienen derecho a ejecutar aplicaciones y usar los servicios de su elección, sujetos a las necesidades de las fuerzas de orden público».

No es razonable, por tanto, poner en duda la ocupación de la Red por servicios de inteligencia, instituciones públicas o policías de cualquier estado y todo ello al margen de controles judiciales o de garantías legales.

La situación es aún más perversa porque el desconocimiento técnico y la comodidad empujan con mucha eficacia a los usuarios a la capitulación y a la entrega sin condiciones de sus derechos constitucionales a la intimidad y al secreto de las comunicaciones. Por ejemplo, las herramientas necesarias para el uso de redes de túneles virtuales como Tor, se instalan, al menos en Windows, con extrema facilidad. Los usuarios podrán disponer de la seguridad que proporcionan sin que la dificultad de uso suponga ningún inconveniente; sin embargo, la red Tor impone ciertos precios. El principal es la lentitud de las conexiones que, en determinadas horas del día, puede llegar a ser desesperante.

Es más, las personas “decentes” se sentirán inclinadas a pensar que este colapso del derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones es necesario y ajustado a Derecho. De otra manera los criminales, incluso criminales especialmente repugnantes como los pederastas, encontrarían en la Red un espacio de impunidad blindado.

Este es el argumento con el que los Gobiernos están legitimando el colapso del derecho fundamental a la intimidad, pero tal argumento es una falacia en un doble sentido. El control de la Red se ha vuelto tan esencial para las Administraciones, no porque en ella deambulen criminales, que lo hacen, igual que lo hacen por las calles de cualquier ciudad, sino porque ese control, en primer lugar, es posible; en segundo, porque puede ser masivo; y en tercero porque las ventajas del uso de la Red y de las comunicaciones electrónicas atraen, potencialmente, a la totalidad de la población.

Dicho de otra manera, porque la “monitorización” de la Red de forma total y masiva es técnicamente posible, porque el almacenamiento de esa información también es posible e igualmente posible su acceso a voluntad y porque la propia naturaleza de la Red y de las comunicaciones electrónicas engulle como un agujero negro, a masas crecientes de población que, de esa forma, podrán ser vigiladas.

También es falaz ese argumento, porque la ausencia de secreto en las comunicaciones es una herramienta de impunidad eficacísima para las organizaciones criminales. En España el uso de los artículos 205 y siguientes del Código Penal (los relativos a los delitos de injurias y calumnias) Como instrumento de censura y de lesión del derecho de libre expresión, comenzó a extenderse en el ámbito de la farándula para pasar, inmediatamente, a ser utilizado por sujetos menos inocuos y bastante más inicuos que comediantes y cupletistas.

Por ejemplo, la Red está rompiendo el monopolio de las grandes corporaciones de la comunicación. Cualquier ciudadano puede desvelar una trama de corrupción y el funcionamiento y los hechos cometidos por organizaciones delictivas amparadas en el fraude de ley, en el abuso de derecho y en la desviación de poder, todo ello a cobijo de Administraciones públicas o instituciones políticas corruptas.

Tal es el caso de España, donde el mapa de la corrupción urbanística conocida cubre ya, de largo, dos terceras partes de su territorio. En su descubrimiento la facilidad de uso de los blogs está teniendo, cada vez, un papel más protagonista. Sin embargo, contra eso la reacción de las organizaciones delictivas más o menos protegidas por el poder político, no se ha hecho esperar. Las denuncias públicas de corrupción están siendo sistemáticamente acalladas mediante querellas criminales por delitos contra el honor y la propia imagen.

Esta táctica no da muy buenos resultados contra medios de comunicación económicamente poderosos, pero es letal contra un “blogger” para quien hacer frente a los gastos de defensa judicial pude, sencillamente, llevar a la ruina económica y, desde luego, al silencio que necesita la impunidad de los delincuentes que denuncia.

En definitiva, que si bien hay criminales que usan el anonimato de la Red para favorecer sus delitos, también hay criminales que usan la transparencia de esa misma Red para alimentar su impunidad y la solución de este dilema no puede estar, no se puede tolerar que esté, en la desaparición de los derechos civiles porque la alternativa a su desaparición es el totalitarismo y, como dijo Junger, si se permite a los Estados llegar a esa situación, la Humanidad será destruida.

Si Agustín de Hipona dijo que la ley no es para las buenas personas, nuestras Administraciones Públicas mantienen que la intimidad sólo es deseable para los criminales. Pues bien, esto es falso y, mientras existan, el propósito de esta página será el de poner, en la medida de sus posibilidades, al alcance de las personas normales las mejores herramientas disponibles para preservar su derecho a la intimidad y al secreto de sus comunicaciones, aún en contra de la voluntad de sus propios Gobiernos.

Así pues, en las próximas entregas de este capítulo, se darán algunas nociones sobre qué son los ataques de análisis de tráfico y sobre el uso de “remailers”, es decir, de programas de envío de correos electrónicos anónimos, así como sobre las herramientas informáticas necesarias para ese uso.

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La NSA (Agencia Nacional de Seguridad) Estadounidense controla servicios de correo cifrado y cortafuegos
dierottekapelle | 24 Diciembre, 2007 23:27

Según publica Kriptopolis, recogiendo una noticia aparecida en Cryptome, la NSA se ha lanzado al control directo de los servicios Web de correo cifrado y de programas cortafuegos para Windows.

La información proviene de un "topo" denominado "A" por Cryptome y los servicios comprometidos (se copia aquí el texto aparecido en Kriptopolis) serían los siguientes:

"Hushmail: Ahora totalmente en manos de una entidad privada afiliada a la NSA. Ha mantenido relaciones informales con la NSA durante años, que en la práctica permitieron a la agencia acceso en tiempo real a los servidores de alojamiento de Hushmail.

Safe-mail.net: Empresa israelí, irónicamente elogiada por la NSA en privado por su implementación de Sendmail con un interfaz gráfico web con SSL. Ahora proporciona a la NSA de información del servidor de correo en tiempo real.

Guardster.com (proxy SSH/SSL): Contratistas de la NSA han "comprado" derechos de acceso total a los servidores de Guardster hace unos días.

Pero aún más preocupantes resultan las afirmaciones de "A" sobre cierto software de seguridad para Windows...

En la misma línea esbozada por Cryptome hace casi dos meses, "A" asegura que ZoneAlarm, Symantec y MacAfee (sic) facilitan a la NSA la administración por acceso remoto de sus productos, a través de los puertos TCP 1024 a 1030.

Según "A", se desconoce sin embargo si el enrutamiento port forward de esos mismos productos impide o no el acceso de la NSA".

La veracidad de esta noticia puede ser tan discutible como se quiera. Que resulte coherente con la política de control universal de la información por parte de los Estados, no la convierte en real. Puede tratarse de una mera intoxicación o de una guerra comercial, pero lo cierto es que es posible y que, tanto la NSA, como cualesquiera otras instituciones públicas de seguridad estarán muy interesadas en conseguir este objetivo.

También puede tratarse de una mera maniobra de diversión, de forma que, arrojando sospechas sobre determinados productos o servicios, se provoque la huída de sus usuarios hacia otros realmente comprometidos.

En cualquier caso debemos recordar que Hushmail ya se apresuró a revelar datos que, supuestamente y según sus propias declaraciones, no podía conocer, ante el requerimiento de un tribunal canadiense. Tanto es así, que esas afirmaciones tajantes ya han sido modificadas: "Hushmail explicita por fin que su sometimiento a las leyes de Canadá le puede obligar a revelar cuanto formalmente se le exija..."

A partir de ahí, ya da lo mismo que exista o no un acuerdo con la NSA. No es posible confiar en la seguridad ofrecida por ningún servicio externo a la propia máquina. 

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El correo enigmático
dierottekapelle | 24 Diciembre, 2007 22:15

El uso sencillo del cifrado de correos electrónicos necesita la instalación de los siguientes programas:

Gnupg. Es el programa que realizará el cifrado de los documentos. Para la versión Windows, el programa puede bajarse desde esta página. Aquí se encuentran tanto los códigos fuente como los binarios ejecutables. Como se trata de facilitar las cosas a quien necesite la herramienta pero no quiera o no tenga tiempo de “fabricarla”, lo aconsejable es descargar el archivo ejecutable. Esto se hace pinchando sobre el enlace marcado con una B: · GnuPG 1.4.8 compilado para Microsoft Windows.   B FTP

Para poder automatizar, de la manera más sencilla posible, el trabajo de creación de claves, cifrado y envío, lo más recomendable es el uso del programa de correo Tunderbird. La versión Windows se descarga, gratuitamente también, de esta página.

Finalmente, será necesario instalar la extensión para Thunderbird llamada “enigmail” que se descargará desde aquí.

 

Instalación en Windows.

La instalación de estos tres programas en Windows no representa ninguna dificultad. En primer lugar, una vez descargado Gnupg encontraremos en la carpeta en la que se haya guardado la descarga el icono del programa. Basta pulsarle con el ratón para que el instalador se ponga en funcionamiento. A partir de ahí, irán apareciendo sucesivas ventanas en las que únicamente habrá que pulsar sobre el botón “aceptar” cada vez que el programa lo solicite.

Acabada la instalación, nada parecerá haber cambiado en la máquina. Gnupg no es un programa gráfico. Desde ese momento puede utilizarse, pero mediante línea de comandos y en la consola de Windows. Esto, desde luego, no resulta muy práctico para los usuarios de Windows, pero la dificultad es irrelevante, porque el funcionamiento a través de un entorno gráfico se logrará mediante el programa de correo Thunderbird y su extensión Enigmail. Lo único que debemos tener claro, en este momento, es que Gnupg ya está instalado en nuestra máquina y preparado para funcionar.

La instalación de Thunderbird es idéntica. Se pulsa sobre el icono que aparece en la carpeta en la que se realizó la descarga y se pulsa “aceptar” cada vez que el programa lo solicite. Una vez instalado, naturalmente, habrá que enganchar una cuenta de correo activa. Esto puede representar algún quebradero de cabeza para alguien que jamás haya utilizado un programa de correo electrónico, pero esta posibilidad, en estos tiempos, es realmente remota. La obviamos y, en todo caso, basta seguir el asistente de instalación de cuentas para que el problema desaparezca. No obstante, quizás sí sea conveniente advertir que toda cuenta de correo tendrá un “servidor de entrada”. Así por ejemplo en Gmail, el servicio de cuentas de correo de Google, este será. pop.gmail.com; en Yahoo España, será pop.correo.yahoo.es; etc.

También es necesario indicar a Thunderbird un “servidor de salida”. Según los ejemplos anteriores, para Google sería: smtp.gmail.com y para Yahoo: smtp.correo.yahoo.es

Para el servidor de entrada habrá que indicar algún protocolo de conexión setura. En los ejemplos utilizados será SSL, y lo mismo para el servidor de salida, también SSL, con la salvedad que aquí habrá que tener cuidado de que en la opción puerto, se escriba el número de puerto 465.

Estos son ejemplos y otros servicios de correo podrán tener otras configuraciones. Tales configuraciones estarán correctamente explicadas en la “ayuda” de la página Web de esas cuentas y bastará seguir sus indicaciones.

Así, dando por hecho que tanto Gnupg como Thunderbird están instalados y funcionado, sólo queda la instalación de Enigmail. Para ello, bien desde la opción del menú de Thunderbird “Herramientas – Extensiones” se llega a la página de descarga de extensiones para Thunderbird. Una vez allí, basta escribir en la casilla de búsqueda “Enigmail” y se llegará a la página de descarga de esta extensión. Otra manera más directa es utilizar este enlace.

En la página encontraremos un botón verde con la leyenda “instalar”. Lo que inmediatamente pensará un usuario no avisado es que debe pulsar ese botón para que el nuevo programa se instale automáticamente. De hecho así es como funciona la instalación de extensiones en el navegador Firefox. Sin embargo, en este caso la cosa es algo distinta.

No se debe pulsar el botón de instalación y esperar que todo funcione. Por el contrario, las extensiones de Thunderbird tienen un sistema de instalación algo peregrino. Primero es necesario descargar la extensión a nuestra máquina. Esto se hará pulsando con el botón derecho del ratón sobre el citado botón verde. En el menú desplegable que se abre, siempre que estemos utilizando el navegador Firefox, cosa muy aconsejable, aparece la opción “guadar enlace como”. En la ventana siguiente, sin cambiar nada más, se pulsa sobre el botón “guardar”. Cuando la descarga termine, encontraremos el correspondiente icono en la carpeta en la que ésta se haya realizado.

Lo siguiente es la instalación propiamente dicha. Para ello se abre Thunderbird y se pulsa la opción “extensiones” que aparece en el menú “Herramientas”. Esto abre una nueva ventana en cuya parte inferior aparece un botón con la leyenda “instalar”. Se pulsa y, con ello se abre una nueva ventana en la que podremos navegar por las carpetas del sistema hasta aquella en la que se guardó la extensión Enigmail cuando se descargo. Llegados a dicha carpeta, veremos el icono de la extensión. Se hace doble click sobre él y la instalación comenzará y terminará automáticamente. Para que todo quede en funcionamiento bastará cerrar y abrir Thunderbird. En este momento, ya solo falta crear un par de claves asociada a nuestra cuenta de correo.

 

Instalación en Linux.

Contrariamente a lo que se pudiera esperar, aquí la instalación es muchísimo más fácil que en Windows. Tanto Firefox, como Thunderbird, Gnupg y la extensión Enigmail, o están instaladas por defecto en las distribuciones, o están preparadas en los repositorios. Así, por ejemplo, en Ubuntu, bastará abrir el menú “Aplicaciones”, pulsar la opción “Instalar, quitar software” y, en la ventana que se abre, buscar “Enigmail”. Instalando directamente la extensión, Thunderbird y los demás programas que puedan ser necesarios (dependencias) Se instalarán automáticamente y todo estará preparado para comenzar a crear las claves asociadas a la cuenta de correo oportuna.

 

Creación del par de claves.

Cualquier buscador Web está lleno de manuales donde se explica perfectamente y con imágenes de las distintas pantallas del programa, como crear y utilizar el cifrado de correo en Thunderbird. Esta, o esta otra, posiblemente, sean unas de las más detalladas, pero hay otras:

http://www.gula.es/node/141

http://dudas.wordpress.com/2007/01/21/encriptar-correo-electronico-con-gnupg-en-thunderbird-linux-y-windows/

Una última recomendación. Enigmail da la posibilidad de crear claves de distinta fortaleza. Por defecto, la clave será de 2048 bits. Esto se debe a una elección meramente práctica pensada para máquinas poco potentes. En la actualidad es difícil encontrar ordenadores a los que les cueste demasiado tiempo crear una clave de 4096 bits y, mucho menos, trabajar con ella, por lo tanto, pudiendo lo más, no hay ninguna razón para conformarse con lo menos. Aquí no presumimos que el enemigo a las puertas sea un mero fisgón con medios limitados, sino alguien realmente serio. Facilitarle las cosas optando por claves más débiles, cuando podemos hacerlo por otras más fuertes, no es nuestro propósito.

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La máquina Enigma. El cifrado de clave asimétrica
dierottekapelle | 06 Diciembre, 2007 16:14
No nos engañemos, si alguien quiere enviar mensajes de forma segura, ha de cifrarlos y hacerlos llegar a su destinatario a través de palomas mensajeras o, mejor aún, viajar en persona y transmitirlos verbalmente en algún lugar público y con abundante ruido.

Como esto no siempre es posible, vamos a hablar de las posibilidades técnicas existentes al alcance de un usuario normal y de los ataques de los que puede ser víctima.

Asumiremos el siguiente principio como premisa de todo el funcionamiento: La propia seguridad no debe ser confiada a terceros. En la práctica esto quiere decir que debemos estar en condiciones de realizar cifrados seguros de nuestros mensajes y de enviarlos de forma que no sea posible identificar al destinatario o al remitente, sin recurrir a nadie más, es decir, sin confiar en los servicios que podamos encontrar en la Web por muy habitual que sea su uso o por muy "reconocido" que esté su prestigio. No es necesario volver a recordar que Huhmail, servicio de correo cifrado en la Web, aseguraba que los mensajes cifrados en su página no eran accesibles ni siquiera para sus propios empleados y todo, para soltar cuanta información se le pidió por parte de un juez de Canadá.

Hay dos herramientas para esto. Los programas de cifrado PGP y los remailers de segunda y tercera generación. En realidad, según el principio que hemos establecido: la seguridad no puede ser confiada a terceros, cuando hablamos de PGP en realidad lo estamos haciendo de GnuPGP.

¿Qué significa esto? Pues que el programa de cifrado asimétrico PGP ha sido adquirido por una compañía privada que, lo primero que hizo, fue cerrar el acceso al código fuente de la aplicación. Sin acceso a ese código, el escrutinio de la comunidad criptográfica mundial es imposible y, sin ese escrutinio, la aplicación comercial puede incluir elementos que permitan a terceros, la propia compañía o instituciones estatales, el descifrado inmediato de los textos.

La falta de confianza que ello supone, comprometió rápidamente la viabilidad de PGP, versión comercial. Esa, sin duda, fue la razón de que la compañía propietaria no tardara mucho en volver a dar acceso público al código fuente... Pero ¿a todo el código fuente?

No importa, existe GnuPGP, la versión libre y de código abierto, del original PGP. Esta versión, no solamente no plantea los mismos problemas de confianza que la versión comercial, sino que, además es gratuita.

En cuanto a qué es y cómo funciona el sistema de cifrado PGP o GnuPGP, no es necesario ser exhaustivos aquí. Existen excelentes artículos y manuales en la Red. Un buen lugar para empezar a desentrañar las entretelas de PGP es el “Taller de Criptografía” de Arturo Quirantes.

En esa misma página se resume la naturaleza de PGP de la siguiente forma: “Básicamente hablando, PGP funciona como un algoritmo del tipo de clave pública o asimétrica. En un sistema de clave pública, cada usuario crea un par de claves que consiste en una clave pública y una clave privada. Se puede cifrar un mensaje con la clave pública y descifrarlo con la privada (NO se puede cifrar y descifrar con la misma clave). El usuario difunde la clave pública, poniéndola a disposición de cualquiera que quiera enviarle un mensaje. Una vez que el mensaje ha sido recibido por el usuario, éste podrá descifrarlo con su clave privada. Es evidente que la clave privada debe ser mantenida en secreto por el propietario.

PGP también da la posibilidad de firmar electrónicamente los textos de forma que sea posible comprobar si éste ha sido alterado o interceptado y dando seguridad al receptor.

También, como bien dice en su página Arturo Quirantes: “PGP, en su popular -aunque ya en desuso- versión para DOS (2.6.3i para usuarios no norteamericanos), utiliza una combinación de los más seguros algoritmos existentes en la actualidad: RSA (Rivest - Shamir - Adleman) para el cifrado de claves, IDEA (International Data Encryption Algorithm) para el cifrado del documento y MD5 (Message Digest Algorithm 5) para la creación de firmas digitales. La clave de tipo Diffie-Hellman, de reciente creación, emplea los algoritmos IDEA para el cifrado de documentos, Diffie-Hellman o DH (variante ElGamal) para el cifrado de la clave, y DSS (Digital Signature Standard) para firma digital. Las versiones modernas para Windows 9x y otros sistemas operativos permiten la elección del algoritmo para cifrado de documentos entre tres de los mejores que se conocen:IDEA, TripleDES y CAST”.

Resumiendo mucho, el funcionamiento de este sistema de cifrado es el siguiente: mediante la aplicación y utilizando los citados algoritmos, se crea un “par” de claves, es decir, una clave privada o secreta, que no estará a disposición de nadie salvo de su creador, naturalmente, y una clave “pública” que podrá y además deberá ser conocida por todos o por cualquiera. La clave pública de un determinado usuario será utilizada para cifrar los mensajes que se le quieran enviar pero, en modo alguno puede ser utilizada para descifrar dicho mensaje. La clave secreta, que permanece en poder y conocimiento del destinatario del mensaje será imprescindible para que éste pueda descifrar el mensaje que le llega.

Dicho de otra manera “A” crea un par de claves, una pública y otra privada y le hace llegar a “B” la clave pública cuidando de mantener a buen recaudo su clave privada. Cuando “B” necesite enviar un mensaje a “A”, cifrará dicho mensaje utilizando la clave pública que, en su momento, le hizo llegar (preferiblemente de alguna forma segura) “A”. El mensaje comenzará a viajar por la red, a dejar copias en unos u otros servidores o a ser interceptado por cuantos husmeadores podamos imaginar, pero como todos esos sitios o tipos desaprensivos no disponen de la clave privada de A sólo podrán ver algo como esto:

-----BEGIN PGP MESSAGE-----
Charset: ISO-8859-1
Version: GnuPG v1.4.7 (MingW32)
Comment: Using GnuPG with Mozilla - http://enigmail.mozdev.org
hQQOA4JoiCMlpFj/EA//XLHfYczX+/JxuG7areoFYZJXHmVTpbvCATD9lO8d4ANS
nLbVYT1eHLmD8YPyd3cTsBO5Dazg+6uzWfLYHiRKU/0GvHRseQ/ZIChefT55IDfL
73PwG4u5CTjKuJLn1aZ1Kl3Hf4FdfYGTMAuOgvMYn6jvso3sS4QPQFNAw1BpXDff
Rc09ixP/tLF2F0n3fFk0Fg/oGNupUb34L7oefpwYKn2RZifoAnswKq6oJTWlyKtB
KtZ9eUj/R9xtONCv1LAbodw9ntDxj9chA5KzNx9iygfrBVys3mli2tcBvY8L6P9f
wfS2AuDiwCtsw5vjRW8VKcBAqkP6m9+OSwkspqrSZ/f5RUedkqhTsFRwRKTKivdE
NgUmP2nwGRyqLDY/rI1f6HlKyQvWlNpgV6TTrx4Gm5oSawXsVERXCM6QlGJI8xCy
olAJwSXd+zA4/xGnMav6yeQgDIbRB7HN8XmHgzegM5zgGePyKyuYwYI9UxNWh0Lo
foX787dEe1gH8TCHJcp29i1Vnd3WmIrg+LEKfhn8B2xNrJf14YpdrdyPtNWF+O/V
pkk/0UPCAXjdM9eMApCe6vopKSjOTVHUh9sE+eDr/kSAVGaNsYZh6X4gloNIk0hD
xj+kE6aMIOTdLai6+zV6H76hN5avjZtvv6W7LBBOZ+cQsdlUj+a7nxOzmWH5wIMP
/R1caqHV25E9XVNQeKIUt3FN8ZVu+XcAl1VIQeS0r72EkgFqcl9SP4UElELasSP7
ZRw2P9YTxJz+VUKLGcgj1SquGQaleA6hCNwglFvoY1nd5wYRlYlSaXWKwr3qJVoq
t2+/onULoDtomXMOUeNy7gOxl4T0cfoS5r/tfkJoxYXaSKHqNLy98X2fe2gUcXUA
+77kffm7tMnD6GruAt8W+MYBCxIu9W8plx/pKNpthK8+Jja6IPvujLmeKMRfJ8Hh
M3LvlKNWvXYyjfX6MsiDTt+/37NcfYzTHtZGNL0he6NQk2Jah75mbgGVXDCfZgV1
/HMgzKsn8bp3npNxAOk/ohnAQ+QX6G1UdfEgpK6LYNeyDBdXiJRxcWO541PEfCVv
F5eFgtzrkVLIYnz6zpm8oCKlupF5q2SIKF2x7JeCgGFYYpNJt6VPhclHczHsXCUb
xDcpJHncr9Ew1WFPMGov/7R6Pu4VioRWJdb7lsdtysVD7gW7mqB5CiZdoeRN+OWu
3ZyP8Kj41KZJNEec3FNb9GEBS396NHIECuUfy5xvxPsB2ncUMidsnqXl9/AbjcyW
ApdDrr7UTMnxWV2VolWeTUy84FfwmkioAmkhtr1o2uhuGWuJJDxRCyqJKtuOJdWw
lAhapIWJahocZB2cgLt744tynFZKu8Y3cYEmshcdioWahQQOA0jUC72OL+VFEA//
ZIM582eds+fkW+jAJOM//+MaETFTvZbraDG/cWiAPbuhUYBldEAbJj7LV4OMjtAL
jtT6QZ1qHExMkpYYaPGPkPDfQAc7NjRAZn6stGRljxbeAMg0LrbXeiVyDe9it56f
98FZtBKimjvLP4LesFP97PGwB4POM7SXcMl4oDzoNwAdpCQBl78VphUQ8Oy4bfC0
Vi0TW/DchepwylJzeKGRrMs8BoZI9X3mlTdOq2S/+7YCW3Z1RMwi2tdLCaFgfAXy
lQS+S0dV3/GSBfR8xOD771wo9+brPu6MAk2dlRdlXSfI5ikxxd4OTCIdIHa/yxAE
QLLrj1RXI7s3x5u8Ekv8kZoE/FmP6xyQfi6gb8GWVpLc77dsmWaHLGXUqkXTKhqL
Rc8JLzl5NZyLKZ9q1lOgE6ukOX02isY5tU/oL1PuERp42eQ/WGCPJ6KYYKoAJOZZ
kioQeQ+XjmuAhh5Dv1i8Iy64qpj4vVfM2v0GzPU/JqMs+toSpV3b/jYrndUY2k8O
tWUaK7XmLwtPSZdlfhiSv447RttApKnSebYoivHAR8KNScaXNELxFNp1u5c+zZDH
pW0OWZmBEpgcym1AdVoN6pRxMpdO1/Wi0NUJSa070jt3AUXcDQfWTyDpJJ77aMPG
QA2dyhDidmqYiVuuHuxDf39GVdmwQcKfMaOEYxTBwB0P/3ckavbFeIuMS/2KR9OF
x03YZVvva1hOjCn/tvLtdVHuWSWZ2nX/ymwIT+EWfUUVMgn3U+Xf7JEeuZF4tFB3
+JrgUuoloQiazQq3mNs/26kXGi9UEZft9sIYg+gB2Cih3nuFHeiMZshUkiEPZ2BW
WTHXWIAb/C8S3jVwBREUu6eXBKpKgERNb/6qEeLL9lutWkd9etXMLmHjHju4srYb
dxhoDbCQ/DEqhlqkLPHH6vSzE3hnES06NoUaDoO3mM99An7oUp/oIUESSag5TQNU
YEdOxVPeE2ZizNhHsEfRqA42qNBADf9F+sgsefk5l1VKp/GjPg5iHOXKsngu0aJX
IYZZlTb6CFdacyz6lsvcBVg/2chj4Gm1PDG9CRzn7lLmul9MQjCnoAU/Xq517sY/
6lx3/wESuCNQTMyP6+QORvUpLo+TeiZyyVmj0VQCatXZ+kb6P7OtyWgY3Myj81oh
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lESQYDVa2D0gv1YdE7tt5vrSjFaOpEJsd2nwxy5UW8thMsab64tLDdLtuddw/44y
5fHkGGmWynZeC4mdhoXboYcOgz+lplb+XTy5ml0+BnzOImrPodwZ1MZPkKTBMIqP
FEotES4RxsS8qPgqDcJJDADM0sCyAS7z3gmg/AZBT78RiOHSYqTEW3206EHANYNB
kVAjIWvqFepsdjWPSLgaMZctQ/H/8HUD7LgnhpHDlvW+X6xdbZj+NMySCesNZ+2W
kThFYmka5N7sATYkew3rmyMBLxRdnHyKDQrkCp5Hl2hG1szpC9Dqw1y8jnDgWcNc
qhvPO76mjJeWwpUz49mCdQ3Rwkq6LvC9e5wXlB6W+0tHT6w6yi6vX825wV5TeaC6
Bk23FQddH/I/5FLOafsIlgoKA8REEOZjR6xLkuAD7OXB1nGJWJH+i3zlIzdqAzaI
lZ4/ujbA7Ektlc2xCq5vgJ7NiKPqRuk+VSltCLjj41sMrLwTWTJECGN24WQ/NZOb
rvc3z3/Joncke0rAep0C11TzYi+cDXvqt/jxMBAxS4ahZrixNJnMbdWnv9wWwcjj
fmpdDuj+N+2+tVhqf/7VEWUSeFzjfmjtFL3AjqZRfsXyevjnF55TEeLFmwcCFVgH
HdE8jYhTnQ==
=IeDw
-----END PGP MESSAGE-----

Quien haya interceptado el mensaje y quiera saber qué demonios se dice ahí, ya tiene algo con lo que entretenerse durante un tiempo, concretamente, mucho más de trescientos billones de años puesto que ese mensaje ha sido cifrado con una clave asimétrica de 4096 bits. De hecho, contando con medios ilimitados, gubernamentales y de presupuesto billonario, una clave de 3072 bits necesitaría, según los cálculos hechos en este artículo, trescientos billones de años para ser descifrada, naturalmente, presumiendo que el estado actual de la tecnología permanezca en términos más o menos constantes durante los próximos años, lo cual es mucho presumir

Sin embargo, los ataques de fuerza bruta no son las únicas formas de reventar las claves PGP. Hace unos años se publicó información sobre el “ataque checo”. Se trataba de aprovechar una vulnerabilidad existente en las versiones válidas por aquellas fechas, el año 2001, según la cual, un atacante con acceso a un archivo de cierta clave secreta, que fuera capaz de modificarlo, devolverlo a su sitio sin dejar rastro, podría, después de esperar a que el usuario atacado firmara un mensaje, obtener dicho mensaje, manipularlo y, finalmente, ser capaz, también sin dejar rastro, de devolverlo a su lugar. En cualquier caso un mensaje sólo cifrado o cifrado y, además firmado, no sería vulnerable.

  ¿Pero para qué tanta sofisticación? Hay un punto mucho más débil en toda esta cuestión. Es necesario entender que una cosa es la clave creada mediante los algoritmos RSA, IDEA, Diffie-Hellman o El Gamal y otra cosa es la “contraseña” que es necesario teclear para poner en funcionamiento la citada clave. Esa contraseña no es más que una palabra, una frase o un conjunto de cierto número de letras y números, esto en el mejor de los casos.

Como ocurre que las claves de cifrado suelen estar almacenadas en el ordenador del usuario y como, ya se verá, los útiles que se pueden incluir en los programas de correo electrónico suelen almacenar esas claves un un “anillo de claves” para tenerlas accesibles y facilitar la vida al usuario, si un “atacante” logra acceder al ordenador atacado, pongamos por caso, mediante un gusano o un caballo de Troya, podrá utilizar cualquier programa de descifrado por fuerza bruta para atacar, no la clave Diffie-Hellman, pongamos por caso, sino la “contraseña” que el usuario utiliza para hacerla funcionar. En unos pocos minutos, en la mayoría de los caso, o en unas horas, en el peor, habrá averiguado la contraseña, y con acceso a la clave, podrá descifrar, con la misma facilidad que el usuario legítimo, todos sus mensajes.

En el caso de que el “atacante” sea la autoridad pública, la cosa se pone mucho más fácil. Bastará una orden judicial para que la policía se presente en casa del usuario, se incaute de su ordenador. Desde ese momento, todos los mensajes que, por ejemplo, estén guardados en el servidor de gmail, serán descifrados en horas o en minutos, sin la menor complicación.

Entonces ¿el cifrado PGP es inútil? Desde luego que no. Razonablemente, el texto de los correos será indescifrable para cualquier fisgón que los intercepte en su viaje por la Red. Por otro lado, si los usuarios son cuidadosos y no guardan sus claves privadas en el disco duro de su ordenador, sino que las mantienen a salvo en un CD o en un “pen-drive”, la requisa del equipo, dará pocas ventajas a los “hombres de negro”.

Otra cosa es tener la certeza de que los algoritmos de cifrado no han sido reventados por las que se llaman, en términos norteamericanos, Agencias Estatales; la certeza de que, por ejemplo, la computación cuántica, que proporcionaría la suficiente potencia de cálculo como para “reventar” mediante fuerza bruta y en tiempo más que razonable una clave PGP de 4096 bits, no es ya una realidad en funcionamiento y no un mero proyecto de estudio. Es evidente que si los departamentos militares o policiales han conseguido romper la seguridad de los algoritmos de cifrado asimétrico, no van a estar dispuestos a pregonar su logro. Descifrar un sistema de cifrado sólo es útil mientras el adversario confía en su seguridad. Por tanto, quien quiera tener la máxima certeza de que sus mensajes no serán interceptados y leídos, como hemos dicho, deberá llevarlos en persona o utilizar palomas mensajeras.

No obstante, asumiendo esto, hoy por hoy hay que aceptar que el cifrado con clave asimétrica de 4096 bits es un medio más seguro, por ejemplo, que cualquier conversación telefónica por hilos y, no digamos, que cualquier conversación telefónica mantenida mediante teléfonos celulares, al menos, siempre que se tomen ciertas precauciones: mantener las claves privadas fuera del disco duro de la computadora y a buen recaudo; mantener la computadora libre de virus, gusanos, keylogers, programas espía, etc. etc.; mantener seguro el acceso al equipo mediante un programa “cortafuegos” de garantía y que el usuario sepa utilizar; y usar un sistema operativo seguro, lo que descarta a Windows, desde luego.

Llegados aquí, sólo falta aprender a usar las herramientas informáticas que nos permiten el uso de GnuPGP, en concreto, “enigmail” sobre el servidor de correo Thunderbird, pero también algunas otras como Truekript o Winpt, así como los servidores de correo aptos para usar remailers de II y III tipo. Pero esto será en las siguientes entradas.

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El siniestro protocolo IPv6
dierottekapelle | 05 Diciembre, 2007 22:02

En nuestro viaje “al monte” hemos dado importantes pasos instalando un sistema operativo libre y de código abierto (lo que no significa otra cosa que el código de ese sistema es público y está sometido al escrutinio de millones de usuarios, investigadores, universidades, etc.) Haciendo lo propio con el navegador Firefox, con el sistema de onion route compuesto por los programas Tor y Privoxy, e incluyendo en nuestro navegador algunas extensiones imprescindibles para evitar que durante la navegación, se introduzcan en nuestra máquina programas capaces de enviar cualquier información a cualquier parte.

Aún es necesario hacer más cosas. A estas alturas todo el mundo sabe o debería saber qué es la dirección IP. En realidad lo que se debe saber de esto es algo muy elemental: Las conexiones de la Red necesitan, inevitablemente, un “número” que permita a las distintas máquinas que intervienen en la conexión, saber de dónde sale una petición de conexión, a dónde va y a dónde hay que enviar la respuesta. Esta función la realiza la dirección IP. Salvando detalles técnicos, algo similar a un número de teléfono que identifica a cualquier usuario, le localiza en un lugar concreto y en un tiempo determinado.

De esta forma, cualquier cosa hecha o visitada en la Red, será atribuible a un lugar y al usuario que haya contratado determinada conexión. Desde luego, la IP no es el único dato particular que viaja y queda registrado en multitud de sitios cada vez que, desde un determinado ordenador, se pone en marcha Internet. Es esta página se pueden comprobar algunos de los muchos datos que se van dejando en la Red y que, con asombrosa facilidad, podrán ser usados para identificar a cualquier individuo. Otra prueba de lo mismo puede verse aquí.

La información que sale, de forma normal, desde el ordenador cada vez que se establece una conexión, es mucha pero está limitada o, aparentemente, limitada. El problema, no obstante tiene solución. Sólo hay que dejar una cantidad suficientemente atractiva de “miel” y el tarro se llenará de incautos atrapados, en la mayoría de los casos, sin ni siquiera saberlo.

Será normal que cualquier usuario quede deslumbrado por estupendas páginas web, con no menos estupendos formularios que facilitan la vida (pongamos por caso, permitiendo rellenar “impresos” de banco o de instituciones públicas sin salir de casa) O con asombrosas animaciones o efectos en tres dimensiones. Si ese usuario, además, está utilizando Internet Explorer, el programa gratuitamente distribuido por Microsoft, se le indicará que todas esas cosas excelentes necesitan que instale el oportuno Control ActiveX. Lo que no se le dirá nunca es que, cuando ese programa esté funcionando en su máquina, el “sitio remoto”, el lugar con el que se ha conectado, por ejemplo, podrá conocer cualquier cosa que haya en su ordenador, incluida, por ejemplo, la dirección MAC.

La dirección MAC es otro número fundamental para la identificación y localización individual de usuarios. Sin entrar en ningún detalle técnico este número identifica de forma única (y, en principio, no modificable) la tarjeta de red instalada en el ordenador. Además, igual que la tarjeta de red lleva inscrito ese número sin que se pueda hacer nada para borrarlo o cambiarlo (aunque sí para enmascararlo, ya sea en Linux o en Windows) Cualquier otro componente físico de la máquina, también podrá llevar otros números identificativos, números que podrán ser leídos por “cookies”, programas javascripts o controles activeX.

Así, la dirección IP junto con las “marcas genéticas” del hardware de una máquina, permitirán crear una archivo amplísimo sobre un usuario a lo largo de toda su vida. Conociendo la MAC y teniendo además la posibilidad de acceso ilimitado a la información grabada por cualquier institución, empresa o base de datos, acceso ilimitado que es precisamente el que tienen los gobiernos y los organismos jurídicos y policiales o, si no, todos ellos juntos, el investigador, espía o represor podrá saber, con absoluta facilidad, cuándo y desde dónde, alguien se conecta a la Red; qué información busca, qué información encuentra, qué información almacena, con quién se comunica y qué dice durante esas comunicaciones, quién y cuando se fabricó el ordenador que usa, qué especificaciones técnicas son las de su máquina, quién y cuando vendió el equipo, quién lo compró, cómo lo pagó, con cargo a qué cuenta bancaria...

Siniestro ¿no es cierto? Esto no es otra cosa que vivir permanentemente con las comunicaciones intervenidas y con el derecho a la intimidad permanentemente violado, por mucho que las constituciones más democráticas que se nos ocurran, consideren ese derecho como fundamental y excepcionalmente protegido.

Al respecto de la relación entre dirección IP y dirección MAC, es necesario decir algo sobre el nuevo protocolo Ipv6. Hasta ahora, ambos números, IP y MAC eran cosas independientes. Teóricamente la dirección MAC, sin intervención de controles sólo viajaba desde el ordenador que pretendía conectarse a la Red, hasta el router. A partir de ahí, la MAC que continuaba viajando por la Red y que, por tanto, podía ser registrada y archivada por distintos “fisgones”, incluido el proveedor de servicios, era la del router. Esto no es un gran consuelo, si ese router es el que tenemos en casa o en el despacho pero, en cualquier caso, así las cosas, no es posible identificar una tarjeta de red concreta instalada en un ordenador concreto.

Esto ocurre con el protocolo de conexión IPv4, pero este protocolo agoniza por la sencilla razón, eso dicen, de que el total de números IP que es posible asignar a distintos usuarios está llegando a su límite.

Para evitar el colapso de la Red se ha desarrollado o se está desarrollando el nuevo protocolo de tercera generación: IPv6. Para lo que aquí interesa, la principal característica del nuevo protocolo es que se convierte en un identificador único que no cambia en el tiempo. Esto no parece muy nuevo puesto que el protocolo IPv4, debidamente grabado por el proveedor de servicios, el fisgón que esté husmeando una comunicación o por cualquiera de los servidores a través de los que pasa la información, podía lograr algo muy parecido sólo con tener la precaución de añadir, junto a la dirección IP, la fecha y hora de la conexión.

Lo que agrava las cosas en el caso de la IPv6 es que el nuevo tipo de dirección ya no es asignada desde fuera de nuestra máquina, sino generada por ella misma, asignación que se basa en los identificadores únicos de nuestro hardware, es decir, la MAC de la tarjeta de Red o cualquier otro, como el de la placa base, o de varios. De esta forma, sin necesidad de introducir en un ordenador programas espía de mejor o peor tono, la identidad del aparato que se conecta a Internet junto con la identidad del usuario que contrató el servicio, viajan juntos y quedan a disposición del proveedor o proveedores del servicio, de los distintos servidores y de cualquier fisgón con mínimos conocimientos. Esto permite, no sólo rastrear el lugar en el que se efectúa la conexión, sino también el origen del aparato usado, de sus componentes, los viajes hechos por esos componentes desde su génesis en forma de materias primas hasta su salida al mercado, el lugar de venta, el vendedor que lo vendió, si el comprador lo pagó en efectivo o con otro medio de pago, en este caso, su cuenta bancaria, sus hábitos de gasto, su nivel económico, sus lugares de residencia, sus deudas...

Naturalmente, como ya se ha dicho, este dibujo estricto y exacto de la vida de un individuo a través de los datos que va dejando a su paso por este loco mundo, necesita que quien haga la investigación tenga medios estatales o asimilados. Un Estado podrá hacerlo con más o menos restricciones legales, pero también un cuasi monopolio como el de Microsoft o un oligopolio como el de los proveedores de servicios de Internet.

En cualquier caso, como venimos repitiendo, EL GOBIERNO ES LA AMENAZA. Este principio ya anciano, formulado en los tiempos de la rebelión de las colonias norteamericanas se ha vuelto hoy tan indiscutible como subversivo. ¿Hay que recordar que cuando Hitler entabló conversaciones con IBM para hacerse con las primeras y muy primitivas computadoras, no tenía la intención de poner esas máquinas al servicio de la guerra, sino de la administración del sistema concentracionario y de exterminio?

No hace falta buscar situaciones extremas. Como ya se ha dicho, imaginemos al trabajador de una empresa que descubre un turbio asunto de corrupción y decide denunciarlo mediante un blog, imaginemos a los capos de la trama preguntando a sus consiglieri legales qué hacer e imaginemos a tales consiglieri aconsejando a su capo que lo primero será presentar denuncia en el juzgado competente contra la página que les delata, amparándose en su derecho fundamental al honor y a la propia imágen. Eso pondrá, inmediatamente y ad cautelam, al aparato jurídico y policial del Estado y el pobre blogger que sólo pretendía hacer reales el imperio de la ley y el Estado de Derecho, se verá en pocos días o, incluso, en pocas horas, descubierto, delatado y puesto a disposición de su enemigo, y todo ello con absoluto respeto a la legalidad democrática.

¿Qué hacer? En el futuro ya se verá pero, por ahora el protocolo IPv6 aún tiene muy escasa implantación y nada impide que continuemos el viejo Ipv4. Así que, por lo que pueda pasar y porque, también ad cautelam, más vale ponerse la venda antes de recibir la pedrada, veamos cómo deshabilitar el protocolo IPv6 en el navegador Firefox.

Según este tutorial, en la barra de navegación de Firefox, es decir, donde aparecen las distintas direcciones web, propiamente, creo, las URLs, ha de escribirse lo siguiente:

about:config

En la pantalla que aparece, se modificará el valor network.dns.disableIPv6 false, por el siguiente: network.dns.disableIPv6 true. Para hacer esto basta pulsar sobre la línea a cambiar con el botón derecho del ratón y luego, en el menú que aparece, pulsar sobre la opción “cambiar”. Además, también es posible eliminar este protocolo de todo el sistema operativo, al menos en Ubuntu. La forma, en absoluto compleja, aparece en esta página.

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La ruta secreta
dierottekapelle | 03 Diciembre, 2007 16:57

Comencemos el camino hacia la clandestinidad. El primer paso es la instalación de tres programas necesarios para ocultar el lugar de origen y de llegada de una conexión en la Web: Tor, Privoxy y Vidalia.

El funcionamiento de estos programas está suficientemente explicado en su propia pagina. Esencialmente, no se trata de otra cosa que de dirigir cierta conexión hacia distintos servidores de forma cifrada consiguiendo que cada uno de ellos sólo sepa de dónde le ha llegado la conexión y a dónde la envía, pero de ninguna forma de dónde llegó al servidor que se la envía o a dónde la mandará aquel a quien la dirige.

La instalación de estos programas en Windows es elemental y no necesita mayores explicaciones. Se descarga el programa y se ejecuta pinchando con el ratón sobre el icono. Cuando la instalación termine Tor, Privoxy y Vidalia estarán correctamente instalados y ejecutándose en el sistema.

En Linux la situación es algo más compleja, pero la seguridad exige un cierto precio en molestias. De todas formas vamos a intentar que tales molestias se reduzcan al mínimo.

El primer inconveniente que encontraremos es que no existe un paquete compilado en el que aparezcan los tres programas que necesitamos. Se podrán instalar por separado o instalar Vidalia, que incluye Tor y un gestor gráfico de éste y, posteriormente, instalar Privoxy. Aquí vamos a recurrir a la segunda opción.

En esta página están explicados, paso a paso, la secuencia de comandos para Ubuntu (en Mandriva, por ejemplo, la instalación es incluso más fácil pero habrá que revisar el archivo de configuración para asegurar la coherencia entre los puertos 150 y 151) Aunque, de todas formas, es necesario hacer alguna salvedad:

Primera línea de comandos:

sudo apt-get install tor qt4-dev-tools qt4-designer

Aunque, supuestamente, esto debería instalar las “librerías” qt4 necesarias, no parece que sea así y al intentar compilar será fácil encontrar errores. Dado que en Linux el espacio en disco no suele ser un problema grave, la solución más sencilla y rápida, aunque no la más elegante, es abrir el instalador de paquetes Synaptic y buscar, marcar e instalar todo aquello que veamos que tiene algo que ver con qt4.

También es probable que falten librerías C++ necesarias para hacer la compilación. ¿Solución pronta y sencilla? La misma. Abrir Synaptic en el menú sistema de Ubuntu, y buscar, marcar e instalar cuantas librerías encontremos que tengan algo que ver con herramientas de compilación en C++ o G++. De esta manera, el más neófito en Linux se evitará complicaciones y desesperanzas.

El siguiente paso es bajar el programa Vidalia de la Red. El comando es el siguiente:

wget http://vidalia-project.net/dist/vidalia-0.0.15.tar.gz

La versión del programa, en el momento de escribir esta entrada, es la 0.0.15, pero esto puede muy bien cambiar. Lo mejor es comprobar aquí cuál es la última versión estable. En caso de existir nueva versión, sólo habrá que cambiar en la anterior línea “vidalia-0.0.15.tar.gz”, por “vidalia-0.0.16.tar.gz” o, en su caso, por cualquier otro número de versión. Hecha esta comprobación sólo queda escribir el comando en la consola de Ubuntu y pulsar la tecla intro.

La siguiente línea a ejecutar es esta:

tar zxvf vidalia-0.0.15.tar.gz

Con ella se descomprime el archivo bajado y se crea en la “carpeta personal” de Ubuntu otra con el código fuente del programa listo para compilar. Para ello es necesario acceder a esa carpeta mediante el siguiente comando:

cd vidalia-0.0.13

Hecho esto, se ejecuta la siguiente línea:

export QMAKE=/usr/bin/qmake-qt4

Si no nos falta ninguna librería qt4, C++ o G++,todo funcionará perfectamente, en caso contrario volvemos a Synaptic y seguimos marcando e instalando cosas que tengan que ver con qt4, C++ o G++. A continuación ejecutamos esto:

./configure –disable-debug

Estamos llegando al final. Casi el último comando es este:

sudo make install

Como la orden se está ejecutando mediante “sudo”, antes de comenzar la instalación, la consola pedirá la clave de usuario. Se introduce, sin preocuparse de que no se vea nada en la pantalla y se pulsa “intro”. La instalación dará comienzo y terminará, ya, sin ningún problema.

En este momento tenemos instalados en el ordenador Tor y Vidalia. Aún es necesaria la instalación de Privoxy. Aquí las cosas se vuelven mucho más fáciles porque este programa sí está en los repositorios de Ubunto. Por lo tanto, basta abrir Synaptic, buscar “privoxy”, marcarlo para instalar y pinchar en el botón de ejecutar.

Teóricamente, ya estaría todo instalado y listo para usar, sin embargo hay un problema serio que solucionar antes, al menos en Ubuntu Gutsy. Por alguna razón Tor se ejecuta independientemente pero, por su parte, Vidalia intenta volverlo a ejecutar. El resultado es un mensaje de error y Tor detenido.

La solución no es en modo alguno compleja. Basta impedir que Tor se inicie por sí solo y dejar, de esa forma, que sea Vidalia quien lo ejecute. Para lograr esto tenemos que tener instalado el programa o comando rcconf.

Volvemos a Synaptic, pinchamos en buscar, escribimos “rcconf” y comprobamos que aparece instalado. Si no es así, marcamos para instalar y pulsamos el botón “aplicar” de Synaptic. El comando se instalará automáticamente.

A continuación, en la línea de comandos de la consola escribimos “sudo rcconf” y después de introducir la clave de usuario se abrirá una ventana en la que están listados una serie de programas, entre ellos, Tor. Este nos aparecerá marcado con un asterisco, lo que indica que se está ejecutando al inicio del sistema. Para evitarlo, nos situamos sobre Tor y quitamos el asterisco pulsando sobre la barra espaciadora. Acto seguido, con la tecla del tabulador, nos vamos a la opción “aceptar” y salimos de “rcconf”. A partir de ahora, Tor y Vidalia funcionarán sin ningún problema, pero aún no hemos acabado.

A continuación, es necesario hacer algún cambio en el archivo de configuración de Privoxy. Para ello debemos estar en condiciones de editar el archivo de configuración como “root” o, lo que es lo mismo, como “Administrador” Para ello es necesario tener instalado el programa: nautilus-gksu. No hay que preocuparse. Nuevamente, pinchamos “Sistema”, “Administración”, “Gestor de paquetes Synaptic”, pulsamos el botón “Buscar” y escribimos “nautilus-gksu”. Si no está instalado, lo marcamos para instalar y pulsamos el bótón aplicar. Hay que hacer notar que para que las opciones de este programa estén disponibles después de la instalación es necesario reiniciar la sesión del usuaria, en otras palabras y por las bravas, apagar y encender el ordenador.

Iniciada nuevamente la sesión nos desplazamos a “Lugares”, “Equipo”, “Sistema de Archivos”, capeta “etc”, carpeta “privoxy” y, una vez dentro de esta carpeta, buscamos el archivo “config”. Pinchamos sobre este archivo con el botón derecho del ratón y buscamos la opción “Abrir como administrador” que aparece en el menú desplegable. Pinchamos sobre ella y aparecerá el contenido de “config” en la pantalla. Aquí es donde hay que introducir las siguientes modificaciones:

La primera e imprescindible es introducir esta línea en el archivo:

forward-socks4a / 127.0.0.1;9050 .

El archivo “config” que hemos editado, independientemente de que cuál sea su función en el sistema, no deja de ser un archivo de texto normal. Por lo tanto, para encontrar el lugar adecuado en el que introducir la citada línea, basta pinchar sobre el botón “Buscar”, escribir, por ejemplo, “forward.socks4a” y encontrar cualquier línea parecida. Una vez hecho esto, nos colocamos con el cursor al final de ella, pulsamos “intro” para insertar una línea en blanco y escribimos la citada línea completa o, mejor aún, la copiamos y la pegamos en su sitio.

Aún hay que hacer algún cambio más. Privoxy mantiene un fichero “log” en el que graba todo lo que pasa a su través y esto no es nada bueno para la privacidad y el anonimato. Es, por tanto, muy conveniente impedirlo. Para ello, con el botón “Buscar” localizaremos en el fichero “config” las siguientes líneas:

“logfile logfile”

“jarfile jarfile”

“debug 1 # show each GET/POST/CONNECT request”

Al inicio de cada una de ellas, en el caso de que no esté ya, insertaremos el signo #. Eso hará que el programa, al ejecutarse, las ignore. En definitiva deberán quedar de la siguiente forma, si es que no lo estaban ya:

“#logfile logfile”

“#jarfile jarfile”

“#debug 1 # show each GET/POST/CONNECT request”

Hemos terminado la instalación. Vidalia, Tor y Privoxy podrán funcionar correctamente. No obstante, aún quedan cosas por hacer.

Por un lado, podemos hacer que Vidalia, con Tor, se ejecuten al inicio del sistema: “Sistema”, “Preferencias”, “Sesiones”, en la ventana que aparece, pinchamos sobre el botón “Añadir” y, en la nueva ventana escribimos Vidalia en la opción “Nombre” y vidalia, sin más, en la opción “Comando”. Guardamos y, cuando Ubuntu se inicie, también quedarán iniciados y listos para trabajar Tor, Privoxy y Vidalia.

Sin embargo, por alguna razón que se me escapa, en Ubuntu, cuando estos programas se inicias, aparece, sistemáticamente, la ventana de configuración de Vidalia, lo que puede resultar molesto. Personalmente, me parece preferible añadir un icono, un “lanzador” a la barra de “Panel” del escritorio y de esa forma ejecutar Tor y Vidalia cuando sea necesario.

Ahora es necesario configurar el navegador Firefox para que pueda utilizar estos programas con seguridad y comodidad. La comodidad la proporciona la “Extensión” o “Complemento” Torbutton. Es uno de los complementos instalables en Firefox que permite usar o dejar de usar Tor pulsando un icono que nos aparecerá en la barra de estado del navegador. Para realizar esa instalación, pulsamos en “Herramientas”, “Complementos” y en “Obtener extensiones”, lo que nos llevará a la página de descargar de Firefox y allí, bastará escribir “torbutton” en la ventanilla de búsqueda para llegar a la página desde la que se podrá instalar esta extensión. Una vez allí, basta con pulsar el botón verde “instalar”, cosa que vale para cualquier otra extensión que queramos incorporar al navegador.

Por otro lado, de nada servirá el enrutamiento de Tor si dejamos activas las “Cookies”, Java y Java Script y, además, permitimos que Google recopile nuestra información de navegación a través de “Google Analitics”. Es decir, cuando usamos Tor pretendiendo navegar anónimamente, debemos estar en condiciones de desactivar estos programas. Ello se podrá hacer mediante las siguiente extensiones:

CookieCuller.

CookieSafe

Customize Google

FlashBlock

NoScript

QuickJava

También es una buena idea impedir que la página a la que accedemos sepa desde dónde hemos llegado a ella. Eso se podrá lograr mediante la extensión “RefControl”. Otra buena idea puede ser ocultar cuál es nuestro navegador y cuál, el sistema operativo que estamos usando. Para ello se debe instalar la extensión User Agent Switcher

Una última consideración. En la extensión “customize google” es imprescindible realizar ciertos cambios. Pulsamos el menú “Herramientas”, luego sobre “Customize Google” y, así, aparecerá la ventana de opciones de esta extensión. En “Privacidad”, deben marcarse las opciones “Cookie de Google Anónima” y “No enviar ninguna Cookie a Google Analitics”.

Finalmente, en la extensión “RefControl”, que nos aparecerá como icono en la barra de estado del navegador, hay que hacer otro cambio. Pulsamos con el botón derecho del ratón sobre el icono de “RefControl” y en el menú desplegable que aparece, pulsamos sobre “Opciones de Ref Control” y, en la parte de abajo de la nueva ventana, donde dice “por defecto para los sitios no listados”, debemos tener la siguiente opción: <Bloquear>. Si no es así, pulsamos sobre el botón “Editar”, marcamos la opción “Bloquear – no enviar reffer” y, a continuación “Aceptar”.

Pues bien, con todo esto, estamos en condiciones de navegar con un anonimato fuerte. El precio que pagaremos será la pérdida considerable de velocidad, una pérdida que en conexiones ADSL será tolerable. Sin embargo, fuerte no quiere decir absoluto. Para empezar, numerosas páginas, incluidas las de correo de Google o el propio Blogger, obligan a tener activadas las Cookies y Java, para poder acceder a sus servicios. Además, existen medios de atacar el anonimato de Tor mediante “análisis de tráfico” basado en la baja latencia que es necesaria en las conexiones de navegación y de lo que se hablará aquí otro día.

Tor, esta desarrollado y patrocinado por la “Electronic Frontier Fundation.

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