Según esta noticia, publicada por El
País, la U.E. se dispone a legalizar la supresión del derecho
al secreto de las comunicaciones.
“La comisión de mercado interior del Parlamento Europeo debatió ayer el llamado paquete de telecomunicaciones, la propuesta de directiva que debería estar vigente a partir de 2012, cuando el apagón analógico será una realidad en la UE. El texto es muy complejo, modifica cinco directivas y será votado en sesión plenaria el próximo otoño con las tres enmiendas más polémicas que los grupos de defensa de los derechos digitales denunciaron.
De este modo, se autorizará a acceder a los datos personales de los usuarios por motivos de seguridad sin su consentimiento; se autorizará la venta de software que incluya programas espías destinado a interceptar los intercambios de archivos, impedir la copia de material protegido, "controlar al usuario" e "interceptar sus comunicaciones", explicó Cristophe Espern, de la Fundación por una Infraestructura de Información Libre (FFII). Ambas enmiendas, sin embargo, deberán ser revisadas mediante el informe de la Comisión de Libertades Civiles antes de su primera lectura en sesión plenaria, el próximo septiembre.
Además, ayer se "autorizó" a los estados a que instauren en sus países el plan Sarkozy para frenar la distribución de contenidos en Internet. Un modelo que corta el acceso a Internet a aquellos usuarios franceses que después de tres advertencias continúen descargándose contenidos con derechos de autor a través de las redes p2p (intercambio de archivos). En este caso no impone, se autoriza.
Más allá de la polémica, la directiva pretende ordenar un espectro radioeléctrico común. Se trata de "un bien público escaso y muy solicitado", aseguró el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans. El espectro se regula por frecuencias, que a su vez deberán repartirse entre televisión, radio, telefonía, Internet y servicios de valor añadido, como la información del tráfico en el coche o los servicios de emergencia y seguridad”.
La expresión alemana, Nacht und
Nebel (noche y niebla) Se refiere a un siniestro decreto según
el cual los presos de la Gestapo y de las SS desaparecían en
la noche y en la niebla para no volver a aparecer jamás.
Sin embargo, la noche y la niebla también protegían a
los partisanos que minaron una novísima forma de tiranía
incompatible con la vida de la especie humana. La noche y la niebla
pueden ocultar el mal en estado destilado o el bien en su última
manifestación posible: la del emboscado, pero ocultar no es lo
mismo que invisibilidad.
Recopilando lo visto hasta el momento, estamos en condiciones de utilizar cifrado fuerte con claves asimétricas en el envío de correo y en el almacenamiento de archivos. Podemos utilizar Tor, un sistema de onion routing para navegar por la Red sin revelar nuestra dirección IP y, por tanto, nuestro origen y nuestro destino y, también, podemos utilizar los protocolos Mixmaster II para reenvío de correo con cifrado fuerte y de origen no rastreable.
Falta por dedicar una entrada a los remailers de tipo III, es decir, a Mixminion y a algún otro sistema de anonimato válidos para dispositivos portátiles, como llaves USB y DVDs. Pero, antes de eso, es necesario sembrar algunas dudas sobre la seguridad real de la Red Tor, porque ya son numerosos los ataques descritos y de los que hay documentación.
Aquí tenemos el propósito declarado de poner a disposición de personas normales las herramientas que les permitan proteger un derecho fundamental de carácter constitucional y de protegerlo de la manera más efectiva posible. Por eso sería irresponsable afirmar que cualquiera de estas herramientas proporcionan una seguridad completa.
Ataques más conocidos contra Tor
Bloqueo de Tor
La medida hostil más sencilla contra el tráfico a través de Tor, posiblemente, sea bloquear los nodos de salida de la Red. Tor necesita mantener un directorio de servidores que puede ser interrogado fácilmente por cualquier programa y, luego, usar esa información para bloquear el tráfico.
Es muy posible que, desde hace un tiempo, los usuarios de Tor se hayan encontrado con un extraño mensaje proveniente de Google avisándoles de que la conexión se se ha podido establecer porque un programa espía o un virus proveniente de su ordenador ha sido detectado. La treta es ingenua y se puede burlar usando el menú de Vidalia para adquirir una “nueva identidad”, es decir, una nueva ruta a través de Tor y, por supuesto, una nueva IP. Con uno o dos cambios de esta “identidad” se puede eludir, sin mayores problemas, el bloqueo de Google.
Por otro lado, estas medidas de bloqueo son poco peligrosas. De hecho la inestabilidad de las rutas a través de Tor, que cambian continuamente, de momento, es suficiente para eludirlas. Además, no representan un peligro real para el anonimato de los navegantes. Lo que veremos a continuación, ya es otra cosa más comprometida.
Descubrimiento de la IP real.
Correlación entre uso de tor y producción
de cierto acontecimiento.
Parece que la forma más elemental de descubrir la IP de alguien consiste en rastrear quién está usando Tor cuando se produce un determinado evento: un ataque a cierta dirección, la modificación de un blog, etc. y después comprobar si cierta dirección IP cliente de Tor estaba constantemente en línea cuando se produjo el evento. En cualquier caso, esto sólo sería una forma efectiva de desvelar la IP si la máquina a descubrir estaba funcionando como cliente de Tor en ese momento. Además, su eficacia se reduce considerablemente a medida que aumenta el número de usuarios de Tor. Desgraciadamente, hay otras formas más eficaces.
Inclusión de códigos activos en la máquina espiada.
Una forma mucho más efectiva es tomar el control de la máquina que pretende estar enmascarada mediante Tor. Esto no representa ninguna dificultad incluyendo los llamados Java “connect-back applet” o “Flash applets” en la página. La página visitada puede descargar estos códigos ejecutables, (o las aparentemente inofensivas Cookies) Que proporcionarán el control suficiente de nuestra máquina, no sólo para que la página visitada conozca la IP real, sino también la MAC de la tarjeta gráfica, los números de serie de la placa base, del disco duro... Los controles ActivX del Explorer de Windows son igual, si es que no más peligrosos. Conclusión: No existe navegación segura con cookies, java o javascript activados en el navegador y tampoco existe posibilidad de navegación segura usando Internet Explorer de Windows.
Esto es un problema, no sólo porque impide la visión de vídeos u otras características de la página visitada, sino y sobre todo, porque no parece posible ingresar en ningún servicio de correo o de publicación de blogs, sin tener cookies, java o javascript activado y si esto es así, y lo es, Tor no ofrece ninguna protección cuando se trata de publicar textos o documentos. Cada vez que, por ejemplo, se ingrese en Blogger de Google para publicar una entrada o para subir una imagen o para comprobar el estado de nuestro blog, Google recopilará una cantidad asombrosa de datos que nos identificarán sin lugar a dudas o, mejor dicho, que identificarán a nuestra máquina y señalarán el lugar exacto desde el que se estableció la conexión. Quien necesite una prueba, sólo tiene que activar el servicio google analytics en su blog y luego repasar los datos de los visitantes que este servicio le proporciona.
Pistas indirectas. Identificación de características de la máquina a desvelar.
Otro dato significativo para la identificación real de la IP es identificar el buscador y el sistema operativo que se está usando durante la conexión. Es muy probable que este dato no sea accesible directamente, pero hay medios para llegar hasta él. Por ejemplo, viendo las diferencias entre Firefox e Internet Explorer en la forma en que estos dos navegadores utilizan las suites de cifrado cuando visitan una página vía SSL.
La diferencia en los protocolos de cifrado sirve para identificar el navegador aunque no se pueda conocer el contenido real de la comunicación o se utilice un proxy para consiguir aparentar que se está utilizando un “User-Agent” distinto al real.
La extensión “User-Agent Swicher” para el navegador Firefox puede paliar este problema pero parece ser que no siempre resulta completamente efectiva. Por ejemplo, esta página, descubre la trampa y este es el dato que nos devuelve cuando la visitamos usando Firefox tratando de hacerle pasar por Internet Explorer: Mozilla/4.0 (compatible; MSIE 7.0; Windows NT 5.1). Por el contrario, aquí, Firefox pasa perfectamente como IE y, además, confunde a la página espía haciéndola creer que estamos utilizando Windows XP en lugar de Linux.
Telnet o Netcat también pueden revelar datos. Tanto Telnet como Netcat, cuando se estén usando para escuchar puertos, expondrán cierta información relativa a la máquina cliente, como el número de versión utilizado, la capacidad de la conexión o el tamaño de la ventana lo que puede servir para el tipo de máquina desde la que se está usando Telnet. Esto no es mucho, aparentemente, pero unido a los datos proporcionados por otros ataques pueden, muy bien, ser decisivos para establecer con certeza quién es el espiado.
El cliente SSH que se esté usando también puede identificarse sin problemas y, a partir de ahí, deducirse datos identificativos sobre la plataforma y la información conexa a ésta.
Marcas en el tráfico de Tor.
Más efectivo y, por tanto más peligroso que lo dicho hasta aquí, es el etiquetado del tráfico de Tor. Esto es posible porque Tor no proporciona ninguna protección en las conexiones de extremo a extremo. Así, si el fisgón puede monitorizar el tráfico de datos que sale de una computadora y, también, el tráfico que llega a una página de destino (por ejemplo, un blog) A la que mantiene bajo vigilancia, no tardará mucho en establecer una correlación entre una y otra máquina con un simple análisis estadístico.
La situación aún se simplifica mucho más para los husmeadores si “etiquetan” el tráfico que sale de cierta máquina. Luego sólo tendrán que buscar esa “etiqueta” en los nodos de salida de Tor y ver a dónde van esos datos.
No se trata de otra cosa sino de incluir un “patrón” reconocible en la comunicación, de tal manera que, aún con el tráfico cifrado y sin que éste se pueda ver en claro, el hecho de que un cierto número de paquetes llegue en un cierto tiempo, seguido de un también cierta pausa de milisegundos, por ejemplo, será suficiente para establecer la correlación entre el origen de la comunicación y la página de destino.
¿Estamos perdidos? No del todo. Contra esto aún se pueden tomar algunas “contramedidas”: a) Configurar el cortafuegos de la máquina en la que está funcionando el cliente Tor, de modo que sólo se permita el tráfico de la propia red Tor. b) Hacer funcionar Tor a través de otra infraestructura de red comprometida como un router propietario o una red wireless. c) Utilizar un script, un pequeño programa, que reclame páginas aleatoriamente a través de Tor o que mantenga abierta una conexión con algún sitio remoto y le envíe datos regularmente.
Ninguna de estas contramedidas parecen lo suficientemente simples como para que puedan ser usadas por personas sin conocimientos técnicos, aunque estos tengan que ser mínimos. Quizás, lo más fácil sea establecer las conexiones seguras a través de otra máquina, es decir, utilizar las posibilidades de las redes Wifi abiertas, pero sin olvidar que eso no soluciona el problema de Java, Javascript, aplets o cookies, todos ellos códigos activos que la página visitada introduce en la nuestra y, a través de la cual, se pueden identificar componentes únicos de ésta, tales como la dirección MAC u otros datos de fábrica de los componentes.
Con esto, el atacante no podrá identificar un lugar comprometido, ni el nombre de la persona que contrató la conexión a la Red, pero si, por otros medios, llega a tener sospechas de estos datos, le cabe (según las circunstancias, claro) Actuar legalmente contra el atacado, por ejemplo, mediante una denuncia por daños al honor. A partir de ahí, es muy probable que el juez que instruya el procedimiento ordene un registro domiciliario, que la máquina perseguida caiga en poder de la policía forense y que ésta, con los datos aportados en la denuncia o con los que solicite a la compañía en la que está alojado el blog perseguido, establezca una relación indubitada entre dicho blog y el propietario del ordenador intervenido...
Hay más ataques descritos contra el anonimato de Tor. En otra entrada nos referiremos a dos trabajos que andan circulando por la Red: “Practical Traffic Analysis: Extending an Resisting Statistical Disclosure” de Nick Mathewson y Roger Dingledine, y “Low-Cost Traffic Analysis or Tor”, escrito por Steven J. Murdoc y George Danezis del Laboratorio de computación de Cambridge.
Vamos a copiar aquí una noticia aparecida en Kriptópolis que, de confirmarse, supondría un gravísimo ataque contra los algoritmos de cifrado fuerte actualmente en uso. Como no somos técnicos en esta materia, poco es lo que podemos decir sobre la ingeniería que fundamenta este ataque, pero lo que sí se puede deducir es algo que el sentido común venía advirtiendo ya a los usuarios comunes: cualquiera que sea el sistema de cifrado, si la máquina en la que éste se realiza acaba bajo el control de un atacante, la clave caerá.
Hasta ahora el problema era sencillo de atajar. Las claves PGP o Gnupg tienen un punto intrínsecamente frágil. La contraseña o "frase de paso", por muy larga y aleatoria que sea, siempre será vulnerable a una ataque de fuerza bruta y si la contraseña cae y, además, la clave está presente, la clave también caera.
Es decir, teniendo en cuenta que "clave" y contraseña no son la misma cosa; que la clave es la que se genera mediante la aplicación del algoritmo de cifrado y la contraseña sólamente es una palabra, frase o serie aleatoria de números y letras que debe proporcionarse al programa de cifrado para que ponga en funcionamiento la "clave" y, con ella, se cifre el mensaje, la contraseña siempre será vulnerable porque su complejidad nunca podrá ser tanta que impida su uso habitual en la máquina.
De esto se deducía que es muy mala idea tener guardadas las claves de cifrado en el disco duro de un ordenador al que un atacante pudiera llegar a tener acceso. El problema era fácil de solucionar, puesto que dichas claves siempre se podían almacenar en un CD o en una llave USB y, a la vez, tratar de mantener el ordenador limpio de programas espías que, por ejemplo, fueran capaces de enviar al atacante, el registro de las teclas que se han estado pulsando.
La situación, según parece deducirse del texto adjunto, viene a dar una vuelta más a este eslabón débil de la cadena de cifrado. El nuevo ataque necesita, también, tener acceso a la máquina en la que están almacenadas o se están usando las claves a romper, pero la novedad es la facilidad y rapidez con la que obtener la totalidad o la práctica totalidad de la clave atacada y sin ninguna necesidad de descubrir, por el método de ensayo y error, la contraseña.
La conslusión viene a ser la misma. Si un atacante consigue acceder al ordenador en el que se almacenan o están funcionado las claves de cifrado, la seguridad de los mensajes se esfuma. En fin, he aquí la noticia y el comentario que hace de ella Fernando Acero:
Nuevo ataque contra RSA: la vulnerabilidad está en el chip
Por admin
Creado 18/11/2006 - 11:37pm
Yahoo! ha levantado [1] hoy la liebre en la Red, pero tanto ese medio como el artículo original [2] en Le Monde, hacen referencia a un misterioso trabajo "aún confidencial".
Sin embargo, Kriptópolis ha podido encontrar on-line una versión preliminar [3] del que parece ser el artículo que ambos mencionan, pendiente tan sólo de revisión editorial.
El artículo en cuestión explica un nuevo ataque contra RSA, que profundiza en una vía recientemente abierta -denominada BPA (Branch Prediction Analysis)- y que aprovecha una peculiaridad del diseño de los microprocesadores actuales...
En muy pocas palabras, los autores del trabajo afirman que los procesadores actuales han tomado un atajo de diseño (el módulo de predicción) en aras de favorecer la velocidad de las operaciones, lo que perjudica seriamente la seguridad de ciertas operaciones.
De hecho, debido a esa debilidad, y mediante un simple software que espiara determinadas operaciones de la CPU, sería posible romper con suma facilidad las claves RSA en las que descansa hoy en día la seguridad del comercio electrónico mundial.
A modo de ejemplo, los autores afirman haber hallado al primer intento una clave de 512 bit utilizada en OpenSSL, en sólo varias milésimas de segundo.
Según Le Monde, fuentes de la máxima solvencia confirman la realidad de la amenaza. Afirman que la solución radical pasaría por rediseñar los microprocesadores, pero que un posible atajo sería que las implementaciones dejaran de utilizar el módulo de predicción del procesador, aunque tal medida podría convertir en cuatro veces más lentas las operaciones criptográficas en línea.
Al parecer, el trabajo será presentado públicamente en febrero de 2007, durante la Conferencia RSA 2007 [4], a celebrar este año en San Francisco (EE.UU.).
Veamos algunas cosas... que no es así.
Enviado por Fernando Acero el 20. Noviembre 2006 - 22:03.
He estado leyendo con más detenimiento los documentos de este artículo y el que envié yo y la cosa puede tener más miga de la que parece.
Los hechos parece que son los siguientes:
a) Están afectados todos los sistemas superescalares con predicción, con independencia de que se implementen mediante software o hardware. Las smartcards con sistemas operativos WCET (Worst Case Execution Analysis) también están afectadas ¿cuáles son?, habrá que verlo, pero con el esfuerzo dedicado a optimizarlas, casi podemos decir que todas.
b) No es necesario tener acceso físico al sistema, un troyano puede hacer el trabajo. No es necesario que el programa "espia" corra con privilegios especiales y basta con que se esté ejecutando antes que el algoritmo de cifrado. Lo único que puede cambiar algo del código del espía con cada modelo o velocidad de procesador, pero ese es un problema fácilmente salvable ya que los procesadores son habas contadas.
c) Todos los sistemas de seguridad ideados para proteger sistemas, tales como los que comenta Shevek en su post, son completamente inútiles ante este ataque. Por ejemplo, las smartcards con protección contra ataques side-chanel (usados con mucho éxito en los ataques a las plataformas de tv digital) también están afectadas, así como los sistemas que usan randomizadores, inversores, equilibradores de rama, o sistemas similares de protección también están afectados, con independencia de que su implementación sea por software o hardware.
d) Este sistema usa un proceso paralelo "espia" que interactua con el proceso "seguro" en los elementos comunes de la arquitectura.
A diferencia de los sistemas estadísticos o diferenciales, este sistema solamente necesita una pasada para lograr el 90% o más de la clave.
El ataque es relativamente simple, el programa "espia" ejecuta un determinado número de ramas y mide el tiempo de ejecución medio de cada rama en esa única ejecución.
Simplemente, ejecutando las ramas del programa "espía" y midiendo el tiempo total de ejecución de las mismas. Por lo tanto, el proceso "espía" puede conocer la traza completa de predicción del programa objetivo en las pilas y con ello, ser capaz de obtener la clave secreta, si no completa, en un porcentaje muy alto.
Para simplificar, podemos decir que el programa "espía" afecta al funcionamiento del programa "seguro" a través de las áreas comunes de la arquitectura del procesador y mediante la medición del tiempo de ejecución o metadatos de control, obtiene la información de la clave de forma bastante precisa.
Por lo tanto, como hemos dicho, los esquemas de protección usados hasta el momento, son completamente inútiles, como se comenta en el artículo, ante este novedoso ataque.
e) Las operaciones "sensibles" son las reducción modular y la inversión modular, aunque operaciones como la multiplicación o potenciación también pueden servir para detectar la clave.
Lo que implica que no solamente está afectado el algoritmo RSA, están afectados prácticamente todos los algoritmos de cifrado.
Sigo leyendo e intentando asimilar ya que el documento para mi gusto no es muy completo y deja algunas lagunas, pero revisando la bibliografía que le acompaña, se pueden sacar conclusiones más que interesantes, pero eso requiere algo más de tiempo.
De verdad, recomiendo la atenta lectura de los dos artículos ya que son muy interesantes y entre todos, podemos sacar algunas conclusiones interesantes.
Si se manifiesta que esta vulnerabilidad es explotable de forma práctica, las soluciones son pocas, complicadas y posiblemente caras.
"Copyleft 2006 Fernando Acero Martín. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved".
URL
original
http://www.kriptopolis.org/nuevo-ataque-contra-rsa
Otra forma sencilla de utilizar
Mixmaster y Gnupg sin necisidad de ningún conocimiento
específico, es el uso del servidor de correo Mutt. Se trata de
una aplicación sumamente versátil aunque de apariencia
“primitiva” para quien esté acostumbrado a los entornos
gráficos.
Su instalación resulta elemental en Ubuntu (y es de suponer que en cualquier otra distribución, también) Teniendo en cuenta que todas las aplicaciones necesarias están disponibles en los repositorios y dicha instalación se realiza automáticamente desde el gestor de paquetes Synaptic:
Mutt.
Sendmail o, mejor Postfix.
Echolot, el pinger para mantener actualizada la lista de remailers de Mixmaster.
Mixmaster.
Vim, el editor de texto que ya se vio en la entrada dedicada al uso de Mixmaster en Linus.
Pues bien, buscados e instalados todos estos paquetes con Synaptic, Mutt estará en condiciones de funcionar sin hacer ninguna otra modificación, en Ubuntu al menos.
El programa se abre desde la consola tecleando su nombre en la línea de comando. A continuación nos aparecerá la siguiente ventana:
Para comenzar a enviar un correo, en esta pantalla y sin hacer nada más, se pulsa la tecla "m". A continuación, en la línea inferior de la ventana nos aparecerá la posibilidad de teclear la dirección de correo del destinatario, primero, y el asunto del mensaje, después.
Tanto en el caso de la dirección de correo, como en el del "asunto", cuando se haya terminado, habrá que pulsar "intro" para pasar a la siguiente opción o a la siguiente pantalla que será, precisamente, la del editor de texto Vim:
Cuando se haya terminado de redactar el mensaje, se saldrá de Vin, como ya se ha visto, pulsando por este orden: Tecla "Insert"; "Alt-w"; "Mayúsculas - q" y, finalmente, escribiendo "exit" en la línea de comando que aparece al final de la ventana.
La pantalla que aparece a continuación vuelve a ser la de Mutt pero, ahora, en ella veremos la dirección del destinatario y el asunto, así como una referencia al mensaje escrito. Es el momento de fijar las indicaciones de reenvío a través de Mixmaster. Para ello pulsaremos la tecla "M", poniendo atención en que sea la letra mayúscula. Aparece la siguiente pantalla:
Como vemos, aparece la lista de remailers disponible. Para elegir aquellos con los que se quiera construir la cadena de reenvío, basta pulsar, sucesivamente, los números correspondientes a cada uno de los remailers elegidos. En el caso de que se quiera formar una cadena aleatoria, se pulsará, tantas veces como remailers se quieran utilizar, la tecla "i". Cuando se considere que la cadena está formada, se pulsará "intro" y el programa abrirá esta pantalla:
En esta ventana, en la última línea, vemos que aparece el texto "PGP" con distintas opciones. Para que esto ocurra, antes se ha tenido que pulsar la tecla "p". Bien, aparecidas las opciones pgp, pulsando la tecla "e" se abrirá la ventana en la que se nos mostrará la clave asociada por Gnupg a la cuenta de correo del destinatario y, si no es así, el programa nos dará la opción de teclear el "identificador de la clave que se quiera usar para cifrar el mensaje. Este identificador se puede ver usando la opción "OpenPGP" de Thunderbird y su gestor de claves, o abriendo "Kgpg", una aplicación sencillísima de gestión de claves que también está disponible a través de Synaptic. En el caso del ejemplo, el identificador de clave es: 3F109BCT:
Hecho esto y pulsada la tecla "intro", aparecerá la siguiente pantalla con el identificador del mensaje y la clave asociada. Es el momento de enviar el correo. Eso se hará pulsando la tecla "y". Aquí, es posible que Mutt nos advierta que la clave usada es de duración indefinida y que nos pregunte si, aún así, queremos utilizarla. Pulsaremos la tecla "s" para decirle que sí y el mensaje se enviará.
Como en el caso de Mixmaster, en unas horas o en uno o dos días, si todo ha ido bien y nuestro correo no ha quedado atascado en algún remailer fuera de servicio, el destinatario lo recibirá cifrado con su clave pública.
Hasta aquí, hemos visto el sentido y uso de los sistemas de
envío anónimo y cifrado de correos electrónicos
basados en remailers de tipo II y en claves asimétricas. Los
remailers de tipo III vienen a ser lo mismo, sólo que, como
veremos, incluyen sistemas que hacen posible responder a los mensajes
recibidos.
Ahora hay que reflexionar sobre la seguridad real que ofrecen estos sistemas, dando por hecho que algo que esté por debajo de este nivel, es decir, algo que no incluya cifrado con clave asimétrica no menor de 4.096 bits (no hay ninguna razón, salvo que se tenga un ordenador desesperadamente obsoleto, para elegir un tamaño menor) Y el protocolo Mixmaster, no debe ni siquiera plantearse.
Las medidas de seguridad vistas: reenvío a través de cadenas cifradas de remailers, fragmentación de mensajes en partes iguales, tiempos de latencia, medidas antispan, etc. pueden impedir o dificultar los ataques basados en análisis de tráfico, pero tienen una evidente brecha en sus murallas. Nada impide que organismos oficiales u oficiosos o decididamente delictivos organicen y pongan en funcionamiento sus propios remailers, controlando así, todo el tráfico que pase a través de ellos.
La fragmentación del mensaje y el envío de estas partes por separado, a través de distintas cadenas de remailers, es una buena defensa contra este ataque pero siempre y cuando tengamos la certeza de que los servidores comprometidos son pocos. Así, con cadenas de diez o doce remailers, la posibilidad de que la totalidad del mensaje se vea interceptada, puede reducirse razonablemente, aunque, también, aumenta y mucho, la posibilidad de que el mensaje quede bloqueado en algún punto y jamás llegue a su destino.
Sin embargo, la situación se vuelve mucho más siniestra si empezamos a pensar que son la mayoría de los servidores activos los que podrían estar controlados por organismos u organizaciones de interceptación. Si además, se considera la posibilidad de que, mediante ataques de denegación de servicio u otras técnicas en modo alguno sofisticadas, el tráfico pueda ser “dirigido” hacia las cadenas comprometidas, haciendo que los remailers no controlados queden fuera de servicio; la cosa se pone realmente negra.
¿Es esto, precisamente, lo que está ocurriendo? Como ya se señala en el artículo publicado en SET nº 34, el estado de la tecnología en materia de cifrado y correo anónimo no ha evolucionado en los últimos diez años, al menos de manera sensible y eso, ya, es una debilidad a tener muy en cuenta.
Por otro lado, es notable el descuido de los Legisladores sobre la materia. Mientras empieza a ser universal la obligación legal que se impone a los proveedores de servicios de conocer y archivar un número indeterminado, pero creciente, de datos de tráfico y de identificación personal, y de mantener esos datos a disposición de la “autoridad competente”, no tanto judicial, como administrativa o gubernamental; cosa tan fácil como ilegalizar los servicios de los remailers, parece ser algo que no se les ha ocurrido ni a gobernantes, ni a jueces, ni a espías... ¿No es sospechoso?.
Y ya metidos en esta harina de “inteligencia” y “contrainteligencia” ¿por qué no pensar que la difusión de noticias sobre la infiltración de los servidores de correo anónimo, es pura intoxicación, un modo más de ataque que empuje a desistir de su uso?
“Die Rotte Kapelle” no tiene respuesta para esto y menos después de leer la noticia que publica Jacob Appelbaum en “Debian Administration” y cuyo texto original junto con una traducción, más o menos lamentable, de su contenido principal, incluimos a continuación:
“Asistí la última semana al simposio “Información. Políticas e Infraestructura Internacional” en la Escuela de Derecho de Harvard, organizado por la Comisión Global de Infraestructura de la Información, la Escuela Kenedy y el Instituto de Tecnología de la Información de Leyes y Políticas de la Escuela de Derecho de Harvard.
Durante la presentación de Paul Strassmann, de la Universidad Nacional de la Defensa, y de William Marlow, de la Comisión Internacional de Aplicaciones Científicas; titulada “ Anonymous Remailers as Risk-Free International Infoterrorists”; se plantearon preguntas por parte de la audiencia en un extenso debate. El profesor Charles Nesson, de la Escuela de Derecho de Harvard, preguntó si la CIA y Agencias gubernamentales similares, estaban implicadas en la gestión de remailers anónimos, ya que esto sería un medio perfecto para escanear posibles mensajes ilegales.
Ambos ponentes reconocieron explícitamente que una serie de remailers anónimos de EE.UU son administrados por organismos oficiales de escaneo de tráfico.
Marlow afirmó que el Gobierno controla, al menos, una docena de remailers que los más populares de Francia y Alemania están a cargo de respectivas agencias gubernamentales de estos paises.
Además, mencionaron que la N.S.A (Agencia Nacional de Seguridad) Ha desarrollado con éxito sistemas para romper mensajes cifrados con claves de 1000 bits, por lo que aconsejaron intensamente la utilización de claves de, al menos, 1024 bits. Dijeron que ellos mismos usan claves de este tamaño...”
Es muy curioso que la NSA haga pública su capacidad de romper claves de 1000 bits cuando la utilidad de romper una clave sólo existe mientras esa habilidad se mantenga en secreto. En fin, aquí está (al final de la página de Debian Administration) El texto original:
Cypherpunks archive-96.02.29-96.03.06: List of reliable remailers
List of reliable remailers
Anonymous Remail Service (nobody@vegas.gateway.com) Sun, 3 Mar 199609:18:03-0500
( Messages sorted by: [date][ threa4][ subject][ author]
( Next message: Adam Shostack: "Re: NYT on Crypto Bills"
( Previous message: Raph Levien: "List of reliable remailers"
( Next in thread: Black Unicorn: "Re: your mail"
Thought that this was worth reposting:
>1 attended last weeks "Information, National Policies; and International
>Infrastructure" Symposium at Harvard Law School, organized by the Global
>Information Infrastructure Commission, the Kennedy School and the
>Institute for Information Technology Law & Policy of Harvard Law School.
>During the presentation by Paul Strassmann, National Defense University
>and William Marlow, Science Applications International Corporation,
>entitled 'Anonymous Remailers as Risk-Free International Infoterrorists"
>the questions was raised from audience (Professor Chaarles Nesson,
>Harvard LAw School) - in a rather extended debate - whether the CIA and
>similar government agencies are involved in running anonymous remailers
>as this would be a perfect target to scan possibly illegal messages.
>Both presenters explicitly acknowledged that a number of anonymous
>remailers in the US are run by government agencies scanning traffic.
>Marlow said that the government runs at least a dozen remailers and that
>the most popular remailers in France and Germany are run by the
>respective government agencies in these countries In addition they
>mentioned that the NSA has successfully developed Systems to break
>encrypted messages below 1000 bit of key length and strongly suggested
>to use at least 1024 bit keys. They said that they themselves use 1024
>bit keys.
>J ask Marlos afterwards if these comments were off or on record, he
>paused then said that he can be quoted.
>So I thought I pass that on. ft seems interesting enough, don 't you
> think?
>Best
> Viktor Mayer-Schoenberger
>Information Law Project
>Austrian Institute for Legal Policy
Groundfog@alpha.c2.org
( Next message: Adam Shostack: "Re: NYT on Crypto Bills"
( Previous message: Raph Levien: "List of reliable remailers"
( Next in thread: Black Unicorn: "Re: your mail"
I of 1 05.09.96 01:58
Después de realizar no pocas pruebas para comprobar el funcionamiento de Mixmaster en Linux, concretamente en Ubuntu 7.10, es necesario corregir la entrada que se publicó aquí hace unos días.
Como se había dicho, no existe una aplicación gráfica en Linux que permita un manejo fácil de este programa. Eso dificulta las cosas, pero tampoco en exceso. Veámos cómo, desentrañados ciertos misterios, también desde una distribución Linux, es posible el envío de correo anónimo con facilidad.
INSTALACIÓN.
La instalación de Mixmaster en Ubuntu, por tanto en cualquier otra distribución basada en Debian, carece por completo de dificultad. La aplicación está en los repositorios y lo único que se ha de hacer es buscarla en el gestor de paquetes Synaptic, marcarla para su instalaión y pulsar el botón "aceptar".
No obstante, como será necesario actualizar el estado y las estadísticas de los "remailers", también se debe instalar "Echolot". Se trata de un "pinger" que regularmente comprueba el estado (activo o no) De los "remailers que serán utilizados en el envío de los mensajes. Lo mismo que en el caso anterior, su instalación se puede hacer perfectamente desde Synaptic.
Hay otra cosa más que instalar: El agente de transporte de correo Postfix y esto como alternativa a Sendmail. Este programa también está disponible en Synaptic.
USO DE MIXMASTER.
En Ubuntu, Mixmaster debe manejarse desde la consola, bien utilizando la línea de comandos, bien mediante un entorno gráfico, desde luego primitivo pero, no obstante, sencillo de usar. Esto será lo que haremos aquí.
En primer lugar es necesario actualizar la lista de remailers y sus claves públicas, para asegurarnos, en la medida de lo posible, que nuestro mensaje no quedará atascado en algún punto de su recorrido. Para ello, abriremos la consola e introduciremos el siguiente comando:
sudo mixmaster-update
A continuación, en la misma consola, escribiremos "mixmaster" y pulsando la tecla "Intro" aparecerá la siguiente pantalla:
Pulsando la letra "m" el programa nos dirigirá a una segunda pantalla en la que se introducirá la cuenta de correo del destinatario y el "asunto" del mensaje:
Una vez completados estos datos y pulsada la tecla "Intro", el programa mostrará otra pantalla en la que es posible modificar la cadena de remailers, bien especificando varios determinados o, mediante asteríscos, un número aleatorio de estos.También, en esta pantalla, se podrá especificar el número de copias del mensaje que se quieren enviar: "redundancy". Ello se hará pulsando, respectivamente, las letras "c" o "r".
La opción "e" (edit) Que igualmente aparece en esta pantalla, abrirá el editor Vim, donde se podrá escribir el mensaje. Por otra parte, si lo que se pretende es enviar un archivo de texto existente, la opción será "f" y, en la pantalla que aparezca, se deberá teclear el nombre del archivo en cuestión junto con su ruta completa:
Bien, determinada la cadena de remailers y si se quiere o no enviar más de una copia, pulsaremos la letra "e" para pasar a redactar el mensaje:
Esta pantalla es la que esconde uno de los quebraderos de cabeza que proporciona Mixmaster en Linux. Lo primero que hay que hacer para comenzar a escribir, es pulsar la tecla "Insert". Terminada la redacción del mensaje, es necesario salir de esta pantalla. Para ello, hay que pulsar nuevamente la tecla "Insert". Después, con un doble click del ratón, nos situaremos en la última línea de la ventana. Hecho esto, pulsaremos, simultáneamente, las teclas "Alt-w" y, a continuación, las teclas "Mayúsculas-q". Finalmente, en la línea que aparece, tal y como se ve en la imagen anterior, escribiremos "exit". Esto nos llevará a la siguiente pantalla:
En este momento es necesario enviar el mensaje que se acaba de redactar al "Pool" de Mixmaster, una carpeta en la que quedan depositados los correos a la espera de su envío. Para ello se pulsará la tecla "m".
Así volveremos a la pantalla del menú inicial, pero ahora, en su parte superior, veremos el número de mensajes depositados en el "pool" a la espera de su envío, uno en el caso de este ejemplo:
Desde esta pantalla, podemos repetir el proceso cuantas veces se quiera, acumulando los distintos mensajes en el pool hasta que llegue el momento de enviarlos todos juntos. Para ello, simplemente, hay que pulsar la tecla "s":
Ahora, más o menos en un día o, si hay suerte, en unas horas, nuestro correo llegará a su destinatario, aunque es posible que con algunos problemas de tipográfía en palabras con tilde o en distintos signos de puntuación. Esta es una servidumbre impuesta por lo precario del editor Vim.
No obstante, aún queda otra cuestión que resolver. En Windows, utilizando "Quick Silver" podía usarse, sin ninguna complicación, el cifrado mediante PGP o Gnupg. En Linux, con toda certeza, también será posible cifrar los mensajes con la clave pública del destinatario... Solo que aún no hemos averiguado cómo hacerlo. Seguiremos investigando y, por supuesto, encontrada la solución, daremos buena cuenta de ella aquí.
Por su interés sobre la materia que se está tratando aquí, se reproduce íntegramente el siguiente artículo aparecido en SET (Saqueadores Edición Técnica) Nº 34:
DIEZ AÑOS DESPUES
Parece imposible pero lo cierto es que han pasado un montón de años desde que empezó a necesitar un poco de anonimato en sus andanzas por la red. Todo empezó cuando por motivos extravagantes se le ocurrió comunicar al administrador de
una lejana red, que tenia un agujero enorme de seguridad. Nada le obligaba,
podía pasar de largo y dejar las cosas como estaban. En el fondo era la
necesidad de autoafirmarse, de que alguien ademas de él conociera sus
capacidades. Muchos han sido descubiertos movidos por esta ansia de notoriedad. Ya en aquella época, era consciente de este peligro y para comunicar sus descubrimientos utilizó un servidor nymserv. Ya sabéis, uno de esos servidores que permiten recibir y enviar mensajes de forma anónima. ¿O tal vez no tenéis ni idea? En todo caso este viejo recuerdo nos puede servir de excusa para hacer un repaso a la evolución del anonimato en la red.
HACE DIEZ AÑOS
En aquellos lejanos tiempos, no hacia ni cinco años, que la red tal como hoy la
conocemos se había constituido, pero los problemas y las preocupaciones que
tenemos afloraban ya como temas de portada, tal vez porque eran y son problemas
inherentes a la naturaleza humana. Ya se empezaba a hablar de dinero virtual,
de robo de información, patentes infringidas, cesión gratuita de bienes
inmateriales y un largo etcétera. Entre ellos existía el problema del
anonimato, también algo que es viejo como el mundo. En cualquier asamblea
griega estamos seguros que mas de uno habría expresado su opinión de forma
distinta si no tuviera que soportar las miradas desaprobadoras de los que
ostentaban la verdad oficial y correcta. Hoy todavía pasa lo mismo en todas las
reuniones empresariales. No digamos los deseos que tendría cualquier romano de
opinar libremente sobre los excesos del ultimo emperador desquiciado y no dejan
de ser curiosos los sistemas que se utilizaban hace dos mil años para esquivar
una deportación a la díscola Judea o una visita de solo ida a los leones del
anfiteatro.
Con nuestra red global ocurrió rápidamente lo mismo. Muchos pensaron que iba a
ser el método ideal para proclamar sus ideas sin resultar afectado
posteriormente por los todopoderosos mandamases. Era la época en que
ingenuamente se decía que en Internet nadie sabe que soy un perro, no se si
os acordáis de este chiste, pero a mas de uno se le atragantó la gracia cuando
recibió una visita policial. Ahora todos sabemos que no basta con poner un
seudónimo en la descripción de nuestro gestor de correo y que la dirección IP
puede ser difícil de relacionar con una persona en concreto para un común
mortal, pero es un asunto de chiste para cualquier departamento policial. Fue
en aquel momento cuando aparecieron los primeros servidores que pretendían
facilitar un poco de anonimato a quienes desearan expresarse libremente sin
miedo a represalias.
PRIMER TENTATIVO, anon.penet.fi
Fue el primer tentativo de crear un dispositivo publico que permitiera a
cualquiera enviar un mensaje sin que el destinatario conociera el origen real
del remitente, pero al que se pudiera responder de forma privada. El pero es
importante, si no se puede responder a alguien es imposible establecer una
conversación. Si hay alguno que le gusta la ciencia ficción y ha leído El
juego de Hender se dará cuenta que enviar mensajes anónimos al universo puede
que sea aleccionador, pero no deja de ser un poco unilateral. En fin, el
operador de anon.penet.fi tenia muy buena voluntad pero el sistema que puso en
marcha tenia muchas carencias.
La mas grave era que el operador conocía la dirección real de los usuarios.
Todo el sistema se basaba en una tabla interna en el servidor donde se
relacionaba el seudónimo utilizado por la persona que quería guardar el
anonimato y su dirección real. Ademas los mensajes viajaban sin ningún tipo de
cifrado, cualquiera podía interceptarlos en la red y leerlos, entre ellos los
agentes de la policía. Cuando el operador del servidor se vio ante el riesgo de
ser obligado a suministrar la base de datos a las autoridades, suspendió
parcialmente el servicio.
Después se encontró en frente a otro problema. Había limitado el numero de
mensajes y su tamaño de forma drástica para evitar el spam y la sobrecarga del
sistema. Estas precauciones no fueron suficientes cuando finalmente debió de
suspender el servicio cuando se vio inundado de peticiones de altas de nuevos
usuarios. Fue un buen intento que duró poco tiempo.
SEGUNDO INTENTO, REMAILERS ANONIMOS TIPO-1
También se les conoce como remailers cipherpunks nacieron con un sistema de
clave publica que cifraba todos los mensajes, esto dejaba con dos palmos de
narices a los curiosos que estaban a la escucha. Sin embargo hay otros sistemas
de ponerse a la escucha y uno de ellos es medir el tamaño de los mensajes a la
entrada y a la salida. No os riáis porque el asunto es totalmente cierto. Se
puede establecer el origen de una serie suficiente grande de mensajes solamente
conociendo el numero de bit que lo componen y hay gente que se dedica a hacer
este tipo de análisis. Los personajes que practican estos hobbys no son los que
escogeríamos como compañeros de copas para una salida nocturna.
Resultaron de gran utilidad para enviar mensajes sin que fuera posible conocer
el origen de los mismos, incluso frente a una citación judicial. El operador de
un remailer tipo-1 puede conocer el origen de los mensajes y por tanto no puede
negarse a suministrar esta información a un investigador judicial, pero si el
usuario del servicio a utilizado dos remailers encadenados, todo lo que pueden
decir, incluso en el caso de que desearan colaborar con la justicia, es que una
serie de personas utilizaron el primer remailer para enviar mensajes al segundo,
pero no saben que relación hay entre los mensajes salidos del segundo remailer
y los entrados entre el primero. Todo esto es en parte teórico. Si un
departamento judicial poderoso con medios financieros suficientes, puede
encargar un análisis estadístico y en base a los tamaños de los mensajes y las
horas de entrada y salida, finalmente se puede saber quien ha enviado que y a
donde.
Resumiendo, este tipo de servicios son útiles si estas delatando que el
presidente de la comunidad de propietarios donde vives, se entiende con la
administradora de la comunidad y entre ambos se están beneficiando de las
ultimas derramas para sufragar los gastos de mantenimiento de la fachada. Si lo
que quieres es anunciar un sistema fácil de clonar tarjetas de crédito del
Banco A, ya puedes quitarte la idea de la cabeza, pues si hay algo mas sucio
que los intereses políticos esos son los intereses económicos de las grandes
corporaciones. Te descubrirán y puedes acabar bajo las aguas del río mas
cercano con una piedra en el cuello.
SEGUNDO INTENTO, REMAILERS ANONIMOS TIPO-2
En general estos remailers adoptaron medidas para evitar el traceado de los
mensajes. Disponen de sistemas de retención de salida de los mensajes, todos
los mensajes salen troceados en pedazos idénticos y detección de replay. Son
mucho mas seguros pero tienen el mismo problema básico, es posible enviar
mensajes pero no es posible saber quien los envía y por tanto es imposible
contestar al remitente, salvo que incluyas dentro del mismo mensaje la
dirección del remitente Para poner un ejemplo con el correo de papel clásico es
como si las cartas se enviaran cerradas y selladas, pero sin la dirección del
remitente Tienen que abrir el sobre para saber quien la ha enviado y en caso de
actúes así, el receptar conocerá quien envió la información y puede utilizar
esta información de forma indeseada.
TERCER INTENTO, nym.alias.net
Para cubrir esta laguna y poder enviar y recibir mensajes de forma anónima y
segura, un par de estudiantes del MIT Laboratory for Computer Science, crearon
en 1998 un software que pretendía resolver el problema. El sistema se basaba
por encima de todo en un vacío legal en los Estados Unidos. La maquina que
alojaba, y aloja, el servicio se encuentra físicamente en dicho país y por
tanto se debe regir por sus leyes. Lo primero que hicieron con muy buen
criterio los desarrolladores, fue comprobar que no había ninguna ley que
prohibiera la puesta en marcha, pero el caso es que tampoco existe de forma
explicito el derecho al anonimato. Todavía hoy se encuentra el problema en un
vacío legal que sucesivos gobiernos han intentado colmar sobre todo después del
atentado del 11 de Septiembre. Su funcionamiento en suelo español seria
probablemente imposible.
El aspecto técnico es bastante sencillo aunque hay mucha gente que no acaba de
entenderlo. Todo el sistema se basa en les remailers Tipo-1. Como hemos
explicado estos remailers se comunican bajo mensajes cifrados. Esta es la base
del sistema. El servidor nym solo retiene tres informaciones de cada usuario,
su alias, la clave publica pgp y un bloque de respuesta que se encuentra
cifrado con la clave del servidor. En caso de que los administradores del
servidor tengan curiosidad o bien reciban una citación judicial, podrán abrir
el bloque de respuesta pero ahí se van a encontrar con una pequeña sorpresa.
Si el usuario ha sido inteligente, no va a encontrar la dirección del correo real del utilizador sino la dirección de un remailer Tipo-1. De esta forma el administrador nym se encuentra al abrigo de cualquier curiosidad malsana o de un ataque legal. Si la policía quiere saber algo mas tiene que mandar otra
citación al administrador del remailer, suponiendo que se encuentre en el mismo
país ya que si esta fuera de las fronteras las cosas se complican claramente en la investigación Los bloques de respuesta se pueden complicar todo lo que se quiera aunque los mismos creadores de nym.alias.net aconsejan tres como mínimo.
En casos extremos en que el presunto delincuente haya hecho algo muy gordo, las policías de los países occidentales tienen suficientes medios y paciencia para ir desenredando la madeja de un bloque de respuesta bien creado, pero sin embargo hay todavía una solución que permite ser realmente anónimo. Basta con poner como ultimo destinatario una new como por ejemplo alt.anonymous.messages después con leer diariamente dicha news se puede estar al corriente de lo que se te envía y es realmente difícil identificarte entre el cumulo de gente que
utiliza el servicio.
Tan pronto como el servicio se hizo publico empezaron todo tipo de ataques, pero el sistema demostró ser muy robusto. El mas obvio es crear múltiples cuentas y después no utilizarlas, ahogando la maquina servidora. Para evitar esto, el software mantiene la fecha del ultimo mensaje cifrado que utilizo la cuenta. Después de 90 días sin utilización y de tres mensajes de advertencia la cuenta se borra. Otro sistema de acallar un servicio incomodo para ciertos gobiernos es enviar un gran numero de mensajes. Fácilmente se puede controlar este ataque limitando el numero de mensajes que puede recibir una cuenta diariamente. Si se supera este limite, la cuenta se bloquea y el usuario recibe
un mensaje de advertencia. Pasados 24 horas el legitimo usuario puede reactivar la cuenta y desde luego el atacante puede volverla a atacar pero difícilmente puede hacerlo sin revelar su identidad. Es solo un ejemplo de las modificaciones y mejoras que se fueron implementando durante el primer año de
servicio y que finalmente hicieron del esquema algo legendario y de gran robustez, sobreviviendo incluso, según sus autores, a una citación del FBI por pornografía infantil.
Y PASARON CINCO AÑOS
Pocas cosas cambiaron desde el aspecto puramente técnico Los sistemas remailer mantenidos de forma altruista siguieron floreciendo como las hierbas en primavera y con igual rapidez desaparecían Se hicieron diversos intentos de desarrollar servidores anónimos que prestaban anonimato tanto en navegación como en almacenamiento y envío de información, sin embargo ninguno tuvo gran éxito aunque algunos languidecen todavía en la red. Los motivos son diversos, pero a nuestro entender son de naturaleza puramente económica. Poner en marcha un remailer es sumamente fácil, pero no hay forma humana de obtener rentabilidad por el mismo. Todos los gastos son a cargo del supervisor. Si para su desgracia se vuelve popular, rápidamente vera como el ancho de banda que tiene contratado se reduce a la nada y su altruismo decrece rápidamente. Si recibe una citación judicial el proceso de desmejora de su amor por la humanidad se reduce a la mínima expresión y se dedica a otras cosas menos peligrosas. Todo ello si únicamente a puesto en marcha algo casero, porque si lo que desea de entrada es dar un servicio de calidad, tiene que pensar en diversas maquinas situadas bajo legislaciones diferentes y esto no hay economía privada que lo soporte.
No es raro que en aquellos tiempos se empezaran a detectar remailer supersecretos. Nunca se publicaban en sitio alguno y nadie conocía su existencia. La motivación que creo su existencia fue un cierto movimiento en los Estados Unidos contra los remailers anónimos De forma acertada esta presión
contra los remailers desapareció rápidamente y el motivo no fue por amor a los derechos de los demás sino simplemente para evitar que la tecnología se le escaparan de las manos. Todos sabemos que la necesidad agudiza el ingenio, en el caso que nos ocupa si alguien presiona a los operadores de estos equipos,
estos se van a trasladar fue de los EEUU. Nada impide montarse un equipo virtual sobre un proveedor en Angola y ahí que te busque la CIA si lo desea.
Peor todavía puede ser si algún estado paupérrimo y que tanta es su pobreza que ni si quiera tiene deudas y por tanto no puede temer a las represalias del Banco Mundial, se dedique a incentivar la implantación en su territorio de remailers anónimos, puede ser un negocio magnifico con escaso riesgo y nula
inversión Protegidos por las leyes internacionales, pueden operar indefinidamente sin problemas. Algo parecido a lo que ocurrió en la navegación marítima con las banderas de conveniencia.
Esto no es una elucubración, en el 2001, Matt Goyer anuncio la creación de un offshore Napster en Sealand. Si buscáis este estado en el registro de las aciones Unidos, no lo vais a encontrar, pero existir existe. Se trata ni mas ni menos de una antigua plataforma de comunicaciones militares inglesas, que por una carambola del destino y un vacío legal en los años 1967, permitió al
tal muchacho autoproclamarse príncipe de dicho miniestado. El que no se crea la historia que se pase por www.sealandgov.org Si el proyecto del offshore Napster no prosperó fue únicamente porque aparecieron nuevos tecnologías y redes, como emule, que hicieron obsoleta la idea. Si no hubiera existida la presión contra Napster, no hubiera habido razón ni motivo para que alguien desarrollara una solución alternativa. Fue probablemente esto lo que condujo a limitar los ataques contra los remailers en suelo americano. Debieron pensar los jerifaltes de aquellas tierras, que si estaban cerca y la tecnología era conocida siempre se podía ejercer algún tipo de control e impedir que alguien
se fuera a dedicara desarrollar algo nuevo de consecuencias imprevisibles.
Y PASARON DIEZ AÑOS
Pasaron diez años y estamos en sorprendentemente al mismo nivel tecnológico que
a finales del siglo veinte. La tecnología de cifrado es la misma, los remailers
siguen basándose en los mismos softawares, los servidores nym son idénticos y las news de mensajes anónimos siguen funcionando de idéntica manera. Nada ha evolucionado en estos años y ello es mas sorprendente cuando en otros campos
tecnológicos la diferencia es abismal. Nadie hubiera pensado hace una década que podríamos escuchar música en un aparatito que almacena no se cuantos miles de canciones en un espacio donde no podríamos ni meter una moneda de valor ínfimo Nadie hubiera podido pensar en la posibilidad de sintonizar cien emisoras de radio por satélite mediante un módico abono. ¿Quien hubiera pensado
en la posibilidad de almacenar varias películas comerciales en un dispositivo de lectura portátil? Sin embargo todo eso es hoy posible y comercialmente viable.
En nuestra opinión han habido dos factores que han desembocado en esta
situación Por un lado las potencias occidentales han tenido buen cuidado en
medir la presión legal contra los remailers anónimos y por otra han desincentivado al máximo todo desarrollo en el campo del anonimato. Pero veamos
que es lo que ha quedado de todo aquel movimiento efervescente de la década
anterior.
Los sistemas comerciales languidecen sin un fuerte empuje. Sitios como www.mailvault.com o www.anonymizer.com dan servicio pero no han tenido el éxito que se esperaban, o que al menos
esperaban sus creadores. Aunque aquí los motivos son un poco mas evidentes. Por mucho que proclame su total anonimato desde el momento que se produce una factura y un pago, la red no permite todavía una total anonimato. Si ademas las claves de intercambio se encuentran almacenadas dentro del mismo sistema se puede empezar a desconfiar. Finalmente nadie puede realmente estar seguros que no se registran los accesos y la utilización del sistema. Todo ello lleva a valorar servicios con cierta precaución y tan solo utilizarlo cuando realmente el riesgo en juego sea limitado.
Estudio separado merecen los servidores nym. Si buscamos en google por nymserver el problema es que encontramos demasiadas referencias y escondidos entre la hojarasca es difícil encontrar las buenas referencias. Para acercarnos a nuestra presa hace falta un poco de suerte y con ella es donde encontramos una cierta información En http://www.panta-rhei.eu.org/pantawiki/nimservers y casi por casualidad encontramos una lista de servidores nym. Os invitamos a seguirnos en esta investigación
En la propia pagina daban indicaciones de los servidores que eran conocidos. Por riguroso orden de aparición eran, nym.panta-rhei.eu.org, nym.alias.net, nym.at, blackhole.riot.eu.org, hod.aarg.net, nym.komite.net , nymph.paranoici.org , nym.xganon.com . La primera decepción es que diez años
después de la aparición de esta tecnología, tan solo existan en todo el mundo ocho servidores disponibles. Pueden parecer muchos o pocos pero el caso es que en la red solo puedes confiar en la que puedas comprobar por fuentes independientes y fiables. Fiables somos nosotros e independientes significa cotejar la información que nos daban con nuestras propias investigaciones. Si os leéis las instrucciones originales de nym.alias.net, os enterareis que lo primero que hay que hacer es obtener las instrucciones concretas del servidor que deseamos utilizar y que estas se pueden obtener enviando un mensaje en blanco a una dirección de correo concreta, que empieza siempre por help@.
De entrada la misma pagina nos comunica que el servidor hod.aarg.net no respondía a este estimulo desde 2005. Otra opción para saber si nos encontramos con algo vivo o moribundo es obtener la lista de usuarios nym del servidor y para ello basta con enviar un mensaje vacío a otra dirección especifica de correo, en este caso es list@. Nos decantamos con esta segunda técnica y obtuvimos el resultado siguiente. nym.at, sin respuesta; hod.aarg.net, 338 usuarios; nym.mixmin.net, 24 usuarios; nym.komite.net, 90 usuarios; nymph.paranoici.org, 147 usuarios; nym.alias.net, 171 usuarios; nym.panta-rhei.eu.org 162 usuarios; riot.eu.org, sin respuesta.
De cualquier ristra de números se pueden sacar estadísticas, que nos impide hacerlo para los datos anteriores ? Para empezar de los ocho servidores anunciados tan solo seis estaban vivos en el momento de la prueba, o sea un veinticinco por ciento han desaparecido de la escena. El numero total de usuarios es de 932. Si nos paramos a pensarlo es un numero ridículamente pequeño. Estamos hablando de un servicio que rinde anonimato a todo el planeta Tierra y resulta que apenas un millar de ellos sienten la necesidad de ocultar sus datos personales. Es todavía mas pequeño si analizamos los nombres de usuarios ya que hay repeticiones y todo indica que mas que otra cosa son pruebas y ensayos. El que nym.alias.net se encuentre en tercer lugar como numero de usuarios es otra prueba de que no hay realmente utilizadores de verdad. nym.alias es un servidor alojado en una universidad y mantenido por estudiantes y algún profesor nostálgico. Fue y sigue siendo una prueba de concepto mas que un verdadero servicio y no creemos que el publico que lo utilice emplee sus servicios para cosas importantes.
Si alguien quiere realmente servirse de esta técnica utilizara una maquina que este bien mantenida. Normalmente esto se encuentra en empresas que ofrecen algo como publicidad. Es el caso de hod.aarg.net, que como era de esperar acumula el solo mas de un tercio de los buscadores del anonimato, pero incluso en este caso las cosas se ponen difíciles de una forma no muy clara. La técnica nymserver es sencilla de entender pero todo un engorro de utilizar. Cuando se recibe un mensaje a través de toda la cadena de remailers, los mensajes se cifran sucesivamente, por la tanto se deben descifrar de la misma forma y esto hacerlo a mano es simpático una vez por curiosidad, pero si se reciben varios mensajes diarios es simplemente una tortura. Resumiendo, para poder utilizar
esta técnica no hay mas remedio que pasar por un programa que te automatice todas las tareas. Este es el caso de Jack B, Nymble. El único problema es que este soft carece de mantenimiento desde la ultima glaciación y la versión oficial solo soporta pgp 2.6 o 5.5, en ambos casos la llave a utilizar debe ser RSA. Pues resulta que el mejor servidor utiliza una clave DH/DSS lo que impide apoyarse sobre la versión oficial de Jack.
No es un problema irresoluble, pero no deja de fastidiar y mosquear que se tenga que utilizar un parche que suministra el mismo hod.aarg para utilizar el servicio y encima instalarse una versión de PGP superior. Lo dicho. Puede que sus buenas razones existan pero lo cierto que se puede empezar a desconfiar. Personalmente nosotros solo hemos sido capaces de utilizar de forma estable este servidor, aunque otras voces en la red indican que panta también es fiable. nym.alias.net siempre ha estado funcionando durante sus mas de diez años de historia pero puede dejar de reenviar durante periodos que pueden pasar del mes completo. No puede basarse toda una estrategia de comunicación sobre semejante fiabilidad.
DONDE ESTAMOS
La realidad es que falta un verdadero interés por parte del publico que debiera buscar activamente una solución al problema real de nuestra indefension ante el espionaje al que estamos sometidos. Muchos se reirán, pero el asunto es
simplemente serio. No hace falta ningún tipo de mandato judicial para que
cualquiera lea nuestra correspondencia. Puede que este sea un probo funcionario que esté tras las trazas de un pedófilo y puede que sea un político que se encuentra sumamente molesto sobre la serie de mensajes incómodos que estamos enviando durante la campana electoral y quiere intentar un chantaje. Puede que se trate de alguien que trabaje dentro de tu misma corporación y está buscando
un punto flaco por donde atacarte y dejarte en ridículo durante la próxima reunión plenaria. Todo es posible y nadie parece interesarse. Los pocos usuarios de las cuentas nym es una prueba. La única realidad es que dichas cuentas son un poco complicadas de utilizar y el genero humano es tan sumamente vago que todo el mundo prefiere llenarse la boca con grandes palabras y elogios
de principios inalienables pero no esta dispuesto emplear ni medio segundo en gastar energías propias. Siempre es mejor culpar a otros y quejarse.
No hemos hablado de otras técnicas que salieron hace algunos años o redes virtuales. Freenet, remailers de tipo III, y otros proyectos intentan jugar nuevas bazas. Tampoco nos ha quedado tiempo para describir sistemas semiprivados envueltos en un halo de misterio como por ejemplo www.mailvault.com Desde luego no queremos meternos en líos y dejamos para otros mas valientes desvelar que esta pasando donde se juega mucho dinero y las leyes que conocemos no son de aplicación Estas lineas han sido dirigidas a los normales y mortales usuarios de nuestra red.
2007 SET, Saqueadores Ediciones Técnicas.
Información libre para gente libre
www.set-ezine.org
*EOF*
Contra los posibles ataques destinados a averiguar qué se
dice en un mensaje de correo electrónico enviado mediante un
“remailer” y a quién se le dice, hay distintas medidas de
seguridad que se van uniendo.
En primer lugar el mensaje deberá cifrarse con la clave pública del destinatario. Esto impide al atacante conocer el texto, pero aún está a su disposición la cuenta del destinatario y los datos de reenvío que se proporcionan al “remailer”.
La solución está en cifrar, a su vez, todo el mensaje, incluyendo las indicaciones al remailer, con la clave pública de éste.
El “asunto” del mensaje es otro problema serio. Asumiendo que todos los mensajes que entran y salen de un remailer están siendo “monitorizados”, el "asunto" será una señal inequívoca de identidad que delatará tanto al remitente como al destinatario. Los remailers han solucionado esto modificando automáticamente el campo del “asunto”.
El tamaño del mensaje es otro elemento característico que permitirá identificarlo y, por tanto, que delatará a los corresponsales. Contra esto existen varias técnicas de defensa. En primer lugar el tiempo de “latencia”. Un mensaje que entra en un remailer, no saldrá de él inmediatamente, sino después de un tiempo determinado que los fisgones desconocen. Otra variante del tiempo de latencia, es el “pool” o depósito. Los mensajes son mantenidos en depósito, al menos hasta que entra un número determinado de mensajes nuevos, luego se elige alguno de los almacenados, al azar, y se envía.
Aún así, el atacante tiene varias posibilidades de solventar este inconveniente. Puede lanzar un ataque de denegación de servicio, de forma que impida que ningún mensaje nuevo entre en el pool hasta que éste esté vacío. Con esto neutraliza los efectos del tiempo de latencia. También puede, si el remailer ha tomado la precaución de no dar salida a ningún mensaje hasta que otros nuevos entren, introducir en él un número masivo de mensajes nuevos para provocar el vaciado del pool. Aún mejor, puede interceptar el mensaje entrante que quiere rastrear, a su entrada al remailer, y remitir un número masivo de copias, esperando ver quién recibe, poco después, un número igual de mensajes de similar tamaño. Los remailers se defienden de estos ataques bloqueando el “span” o, en el caso de las cuentas “nyms” (ya se verá qué son) No dando salida a más de un mensaje con idéntica “firma” cifrada.
El problema del tamaño también ha sido resuelto de dos formas: añadiendo datos inútiles al mensaje para modificar éste, o dividiéndolo en partes iguales que sólo se unirán al final de la cadena, esto en el supuesto de que se enlacen varios remailers.
Otro medio de aumentar la seguridad es, como se acaba de decir, el enlace de varios remailers. Naturalmente, alguien interesado en interceptar mensajes siempre tiene la posibilidad de creael suyo propio y cazar en él a sus víctimas como a conejos. Al establecer una cadena de sucesivos remailer, el compromiso de uno de ellos, no compromete la seguridad del mensaje. Éste viaja cifrado, de forma anidada, con las claves públicas de todos los remailers por los que ha de pasar de forma que, cada uno de ellos sólo sabe de dónde le llegó y a dónde lo ha de enviar, pero desconoce el origen real y el destino real, salvo el último de la cadena que, naturalmente sabrá cual es el destinatario final.
La primera aplicación que reunió todos estos sistemas de defensa contra los ataques de análisis de tráfico fue “Mixmaster”. Los remailer de tipo Mixmaster cifran los mensajes con una triple llave DES; mantienen una lista de mensajes enviados de forma que a ninguno se le de salida más de una vez; enlazan, sistemáticamente, varios remailers de forma que cada uno de ellos sólo pueda conocer de dónde le llega cierto mensaje y a dónde lo envía; y dividen los mensajes en partes iguales de 10 Kb y cada una de estas partes las trata como mensajes independientes que sólo se unirán al final de la cadena. Además, el mensaje original también podrá ser cifrado con la clave pública del destinatario de modo que, ni aún el último remailer de la cadena, pueda conocer su contenido.
Uso en Windows.
En Windows existen varios clientes de correo para uso del protocolo Mixmaster. El que aquí se va a ver es, posiblemente, el de más fácil uso y cuyo funcionamiento está probado, también, en Windows Vista.
Antes de continuar es preciso volver a repetir que la proposición Windows y seguridad, es una contradicción en los términos, pero en materia de manejo de clientes de correo para los remailers de tipo II (Mixmaster) y tipo III (Mixminion) Desgraciadamente, este sistema operativo es el único que dispone de aplicaciones lo suficientemente sencillas como para que estén al alcance de cualquier usuario.
No obstante, la elección ha de hacerse sabiendo que la seguridad de estas comunicaciones puede estar comprometida gravemente desde el principio y, especialmente, en Windows Vista, sobre todo teniendo en cuenta que la NSA, la agencia estadounidense de espionaje, ha colaborado, según informó el Washignton Post, en su desarrollo.
Desde distribuciones Linux, naturalmente, también es posible su uso, pero sólo desde línea de comandos y de forma considerablemente menos intuitiva que en el caso Windows.
Pues bien, teniendo esto presente, pasamos a la instalación y configuración del que nos parece el servidor de correo para remailers de tipo II más sencillo de utilizar: Quick Silver. El programa de instalación se baja desde esta página.
Terminada la descarga, bastará pinchar sobre el icono del ejecutable para que comience la instalación. Ésta es similar a la de cualquier programa para Windows, salvo que, en cierto momento, la aplicación solicitará los datos de los servidores de entrada y salida, pop y smtp, respectivamente. En cualquier caso, los datos de estos servidores se podrán cambiar posteriormente desde la opción herramientas (tools) del menú.
No obstante, aquí sí debe hacerse alguna anotación. En principio, para incluir un servidor de salida smtp, el programa solicita un usuario, por ejemplo “theshadow@gmail.com”; un Host, que en el caso del ejemplo sería: smtp.gmail.com; y una contraseña, la propia de la cuenta de correo correspondiente al servidor smtp.
Por alguna razón que se nos escapa pero que, posiblemente, tenga que ver con los puertos de conexión, dato que el programa no permite modificar, el envío con servidores de gmail y otros, provoca errores y el mensaje no puede salir. Esto no ocurre con cuentas de Yahoo, así que o se prueban distintos servicios hasta que uno funcione o se utiliza un servidor de salida de Yahoo.
Cuando el programa esté instalado, al abrirlo aparecerá esta pantalla. Pulsando en “File” aparecerá un menú con la opción “New” y dentro de ella “New mesage”
Pulsando en dicha opción aparecerá una nueva ventana como la siguiente:
Se trata de la ventana en la que se escribirá el mensaje y en la que aparece una cabecera por defecto. De ella, en principio, lo único que habrá que asegurarse es que en el campo Host, está el servidor de salida smtp que se introdujo durante la instalación del programa.
En el campo “Chain” se escribirá, separados con comas, los distintos remailers a través de los cuales viajará el mensaje. En el caso del ejemplo lo que se ve son asteriscos. Esto significa que el programa elegira ocho remailers, de forma aleatoria, de entre todos los que en el momento del envío del mensaje, estén en funcionamiento. El programa, antes de enviar el correo, actualizará automáticamente, la lista de remailers que estén funcionando.
Evidentemente, en el campo “To” habrá que escribir la cuenta de correo del destinatario y, en el campo “Subject”, el asunto del mensaje, si es que se quiere.
Ahora es importante recordar que, entre el final de la cabecera y el inicio del texto del mensaje ha de dejarse una línea en blanco.
Antes de enviar el correo, es posible ordenar su cifrado con la clave del destinatario. Para eso Quick Silver tiene una extensión que no se instala por defecto. Es necesario actualizar el programa pulsando en la opción “Help” y, a continuación, en “Updates”. Se abrirá, entonces, la siguiente ventana:
En la lista que aparece buscaremos, sucesivamente, todo lo que tenga que ver con PGP. Con un doble click del ratón comenzará su descarga y su posterior instalación.
Con la extensión PGP instalada, será necesario importar, usando el menú correspondiente, las claves públicas de los destinatarios de los mensajes y nuestro propio par de claves. Cuando esto esté hecho, antes de enviar el mensaje, habrá que pulsar sobre el icono que aparece en la venta de envío con un candado dibujado. A continuación, al pulsar el botón de enviar (Send) se abrirá un ventana con las distintas claves PGP disponibles para que seleccionemos (doble click) La correspondiente al destinatario. A partir de ese momento, comienza el envío del mensaje. Primero el programa realizará el cifrado del texto, luego actualizará la lista de remailers válidos, cifrará todo el mensaje con las claves de los remailers elegidos y enviará el mensaje.
Por alguna razón que también se nos escapa, en las ventanas que van apareciendo durante el envío del mensaje, aparece una con la opción de chequear errores marcada. Si no se quita la marca de esa opción, el envío quedará abortado provocando al usuario serias dudas sobre su capacidad intelectual y su cordura. Bien, parece ser que el problema, como se acaba de decir, queda solucionado quitando la marca en la casilla “Chek errors”.
Por fin, si todo se ha hecho correctamente, nuestro mensaje comienza a viajar, convenientemente cifrado y despedazado en trozos iguales, a lo largo de la cadena de remailers que le hayamos indicado. Evidentemente, cuanto más larga sea esa cadena, mayor será la seguridad del envío, pero, desgraciadamente, también serán mayores las posibilidades de que alguno de esos remailers haya dejado de funcionar. En ese caso, el correo jamás llegará a su destino. Si todo va bien, en uno o dos días, como máximo, ha de llegar a la bandeja de entrada del destinatario.
Considero aconsejable, pese a este problema, que no se utilicen cadenas inferiores a seis remailers y que, además, se permita, mediante asteriscos, que el programa los elija aleatoriamente.
Por último, hay que asegurar que el programa funciona, por lo tanto, si en los primeros intentos se producen errores o problemas, es recomendable la perseverancia y la aplicación del método de ensayo y error.
En la próxima entrada, haremos referencia a la instalación y uso de Mixmaster en Linux, concretamenteen Ubuntu, para ocuparnos después de los remailers de tipo III.
Como hemos dicho, es posible enviar
correo con cifrado fuerte de clave asimétrica, pero eso sólo
es una solución parcial frente a los fisgones que husmean en
la Red. Es muy razonable pensar que en no pocas ocasiones el
contenido de un mensaje tiene importancia secundaria y que la
identidad de quienes intercambian esos mensajes es lo prioritario. En
cualquier caso, siempre será útil saber quién
envía y quién recibe una comunicación. Si,
además, es posible acceder a su contenido, mejor que mejor.
¿Existen herramientas que permitan ocultar con eficacia la identidad de los comunicantes? Existen y, en principio, su eficacia es alta, incluso muy alta, pero sería temerario asegurar que son invulnerables a cualquier ataque conocido o desconocido. En cualquier caso, lo que sí harán es dificultar mucho el trabajo de cualquier fisgón.
Antes de pasar a describir el uso de las herramientas informáticas existentes, es necesario hablar sobre el tipo de ataques que se pueden poner en funcionamiento contra la intimidad de las comunicaciones por Internet.
En primer lugar es necesario descartar aquello que parece anónimo sin serlo en absoluto. Cualquiera puede crear, con datos falsos, una cuenta en el servicio de correo de Google, por ejemplo. Luego tendrá mucho cuidado de no colocar su nombre en los mensajes y de no dar datos que revelen su identidad. Además, como tiene asignada una dirección IP dinámica (de las que cambian cada vez que el ordenador se conecta a la Red) Estará muy seguro de que ningún ser humano podrá dar con su identidad.
Tan seguro está que envía un mensaje a un foro diciendo que cierto capo político de su ciudad guarda parte del botín de sus actividades públicas en un local de la calle X, número Y. Acaba de torpedear una trama mafiosa y, ese día, se va a dormir con la satisfacción del deber cumplido.
Aproximadamente unos 20 o 30 días después de su cívica acción, teniendo en cuenta la lentitud de la Administración pública, recibe en su casa la visita de la policía que le hace entrega de una citación para declarar. El capo ha presentado una denuncia por daños contra su honor (todo el mundo sabe que estos tipos son “hombres de honor”). El Juez de instrucción ha evacuado oficio a la policía para que averigüen los datos de conexión relativos al mensaje enviado al foro en cuestión. Con ese mandamiento, la policía (la Brigada de Delitos Informáticos que, como todo el mundo sabe, sólo se dedica a perseguir pederastas y terroristas) Se ha puesto en contacto con el proveedor de servicios en el que está alojado el foro solicitándole la dirección IP y titularidad de la línea asociada a esa IP, correspondiente al mensaje aparecido en el foro tal, el día tal, a la hora tal... Naturalmente, el proveedor del servicio proporciona, inmediatamente, esos datos a la policía, que a su vez los remite al Juzgado de Instrucción, el cual los hace constar en las diligencias previas, documentos que son accesibles al denunciante y, así, ya tenemos a disposición del Capo, el nombre, los apellidos, la dirección, el Nif, etc. etc. de quien le denunció. Que el juicio se llegue a celebrar o que quien denunció la trama mafiosa sufra un accidente antes del día de la vista, ya es cosa del destino.
En definitiva, que el aparente anonimato de las cuentas de correo electrónico es radical y absolutamente falso. Todos los datos esenciales de la conexión están a disposición del proveedor del servicio, convenientemente almacenados a la espera de que alguien se los reclame, incluso sin mandato judicial.
Eso, precisamente, es lo que hizo Google con respecto a un blogger israelí que acusó a tres candidatos a unas elecciones de aceptar sobornos, relaciones con bandas delictivas, y fraude a las administraciones públicas. Google llegó a un acuerdo con los denunciantes según el cual daría al blogger la posibilidad de identificarse en las 72 horas previas a la vista y, si éste no lo hacía, su IP sería desvelada, cosa que es lo que realmente ocurrió.
Además, hay que recordar que los datos almacenados por los proveedores de servicios pueden ir mucho más allá de la mera dirección IP, de la hora de conexión, lugares conectados, contenidos, etc. Para crear y usar una cuenta, sigamos con el ejemplo de Google, es necesario introducir un usuario y una clave. Para que esto funcione, la máquina desde la que se realiza la conexión, ha de tener activadas las “cookies” y “Javascript”, es decir, deben estar activados programas capaces de recoger cuanta información se pueda uno imaginar de la máquina que se conecta y enviarla al proveedor del servicio, el cual tomará las precauciones oportunas para que quede indefinidamente almacenada y disponible.
Bien, sentado que los servicios web de correo no ofrecen ningún anonimato, sino todo lo contrario, comencemos con los “remailer”. Se trata de servicios web que recogen un correo electrónico y realizan ciertos cambios en él para que al destinatario le llegue como originado en el remailer y no en el remitente original.
Esto es aún más perverso que la cuenta de Google porque aumenta la apariencia de anonimato sin advertir que eso es sólo apariencia. En realidad tanto el texto, la ruta y el destinatario, son elementos que podrán ser observados por todos los sitios por los que el correo va pasando, naturalmente por el ISP (el proveedor del servicio de internet) Pero también por cualquiera que tenga interés en interceptar los datos que entran o salen del remailer, cosa que podrá hacer con cualquier sniffer bajado gratuitamente de la Red o con cosas más sofisticadas como esta siniestra aplicación informática llamada “NarusInsight Intercept Suite”.
Naturalmente, las cosas se pueden mejorar. Es posible establecer una sesión segura del tipo SSL o TLS. Esto quiere decir que los datos viajarán cifrados hasta el remailer, pero saldrán de él en claro y por lo tanto todos los datos y su contenido podrán ser interceptados por cualquiera que esté husmeando el buzón de destino, por el proveedor de destino, etc. etc.
No obstante, así, el origen del mensaje podría permanecer anónimo, pero es aquí donde entra la forma más simple de “análisis de tráfico”. El esquema es simple. Dando por supuesto que lo que entra y sale del remailer está siendo “monitorizado”, el proceso es el siguiente: Entra un mensaje en “R” y sale de “R” recibiéndolo “b”. el receptor “b” contesta, su mensaje entra en R y “a” lo recibe. Ahora es “a” quien contesta... En un tiempo mínimo se habrá establecido la correlación entre “a” y “b” con lo que no sólo se conocerán los datos de la comunicación, sino también la identidad de los comunicantes.
La lucha contra el análisis de tráfico se ha ido haciendo todo lo compleja que es posible y, en la totalidad de los casos, gracias al trabajo voluntario de activistas que lo único que pueden cosechar por su dedicación, son problemas. Así sucesivos remailers han ido añadiendo características como la del cifrado con clave asimétrica tanto del texto como de los datos de conexión, la partición del mensaje en trozos de igual tamaño para evitar que éste sea identificado precisamente por esa característica, la latencia en el reenvío, es decir, la espera de un tiempo indeterminado desde que un mensaje llega al remailer hasta que sale de él, para evitar que se pueda establecer una secuencia temporal que identifique a emisor y receptor, el reenvío, con cifrado anidado, entre un número indeterminado de remailers de las distintas partes de un correo despedazado y cifrado, etc.
Todas estas medidas de seguridad, que se explican mejor que aquí en este enlace, concretamente en el número 14 del boletín SET, están disponibles, en estos momentos, en dos programas de correo anónimo: Mixmaster y Mixminion.
Las páginas de ambos programas, con toda seguridad, producirán un grave desánimo en un usuario normal de informática. No es para tanto. Es más, a pesar de que su desarrollo tiene su origen en entornos Linux, irónicamente, su instalación y uso en Windows resultan asombrosamente sencillos, muchísimo más, en todo caso, que en sistemas Linux, pero esto será objeto de las próximas entradas.
El cifrado con clave asimétrica
del correo puede proporcionar una seguridad alta y razonable sobre la
privacidad del contenido de las comunicaciones, pero el contenido no
siempre es lo más relevante. En una situación de
represión o de previsible represión, el enemigo que
acecha a las puertas puede estar mucho más interesado en
conocer la identidad de los comunicantes y contra eso el cifrado del
texto no ofrece ninguna protección, porque tanto la dirección
de correo electrónico, como los datos de conexión
incluidos en las cabeceras de los correos (dirección IP de
origen y de destino, distintos servidores a través de los que
ha viajado el mensaje, etc.) Viajan “en claro”, es decir, sin
cifrar.
De hecho, conocida la identidad de los corresponsales, las claves se convierten en un problema secundario cuando quien pretende romperlas es el Estado. Según el artículo 36 de la Ley 32/2003, de 3 de noviembre, General de Telecomunicaciones, “1.- Cualquier tipo de información que se transmita por redes de comunicaciones electrónicas podrá ser protegida mediante procedimientos de cifrado. 2.- El cifrado es un instrumento de seguridad de la información. Entre sus condiciones de uso, cuando se utilice para proteger la confidencialidad de la información, se podrá imponer la obligación de facilitar a un órgano de la Administración General del Estado o a un organismo público, los algoritmos o cualquier procedimiento de cifrado utilizado, así como la obligación de facilitar sin coste alguno los aparatos de cifra a efectos de su control de acuerdo con la normativa vigente”.
Es decir, en España, pese a la consideración de derecho fundamental que tiene el secreto de las comunicaciones, pese a la obligación de desarrollar su contenido mediante ley orgánica y no ley ordinaria y a pesar de la especial protección reconocida a los derechos fundamentales, cualquier organismo administrativo o, en sentido más amplio, público, podrá imponer, sin necesidad de ningún otro instrumento legal o reglamentario, la obligación de que se le faciliten las claves necesarias para descifrar cualquier información confidencial, sin que para ello le sea exigible orden judicial alguna.
Esto no se produce sólo en España. En una noticia que recoge la bitácora “Efecto Mariposa” se lee que “la Federal Communications Commission americana ha decidido que para preservar el carácter abierto que caracteriza hoy en día a Internet, «los consumidores tienen derecho a ejecutar aplicaciones y usar los servicios de su elección, sujetos a las necesidades de las fuerzas de orden público».
No es razonable, por tanto, poner en duda la ocupación de la Red por servicios de inteligencia, instituciones públicas o policías de cualquier estado y todo ello al margen de controles judiciales o de garantías legales.
La situación es aún más perversa porque el desconocimiento técnico y la comodidad empujan con mucha eficacia a los usuarios a la capitulación y a la entrega sin condiciones de sus derechos constitucionales a la intimidad y al secreto de las comunicaciones. Por ejemplo, las herramientas necesarias para el uso de redes de túneles virtuales como Tor, se instalan, al menos en Windows, con extrema facilidad. Los usuarios podrán disponer de la seguridad que proporcionan sin que la dificultad de uso suponga ningún inconveniente; sin embargo, la red Tor impone ciertos precios. El principal es la lentitud de las conexiones que, en determinadas horas del día, puede llegar a ser desesperante.
Es más, las personas “decentes” se sentirán inclinadas a pensar que este colapso del derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones es necesario y ajustado a Derecho. De otra manera los criminales, incluso criminales especialmente repugnantes como los pederastas, encontrarían en la Red un espacio de impunidad blindado.
Este es el argumento con el que los Gobiernos están legitimando el colapso del derecho fundamental a la intimidad, pero tal argumento es una falacia en un doble sentido. El control de la Red se ha vuelto tan esencial para las Administraciones, no porque en ella deambulen criminales, que lo hacen, igual que lo hacen por las calles de cualquier ciudad, sino porque ese control, en primer lugar, es posible; en segundo, porque puede ser masivo; y en tercero porque las ventajas del uso de la Red y de las comunicaciones electrónicas atraen, potencialmente, a la totalidad de la población.
Dicho de otra manera, porque la “monitorización” de la Red de forma total y masiva es técnicamente posible, porque el almacenamiento de esa información también es posible e igualmente posible su acceso a voluntad y porque la propia naturaleza de la Red y de las comunicaciones electrónicas engulle como un agujero negro, a masas crecientes de población que, de esa forma, podrán ser vigiladas.
También es falaz ese argumento, porque la ausencia de secreto en las comunicaciones es una herramienta de impunidad eficacísima para las organizaciones criminales. En España el uso de los artículos 205 y siguientes del Código Penal (los relativos a los delitos de injurias y calumnias) Como instrumento de censura y de lesión del derecho de libre expresión, comenzó a extenderse en el ámbito de la farándula para pasar, inmediatamente, a ser utilizado por sujetos menos inocuos y bastante más inicuos que comediantes y cupletistas.
Por ejemplo, la Red está rompiendo el monopolio de las grandes corporaciones de la comunicación. Cualquier ciudadano puede desvelar una trama de corrupción y el funcionamiento y los hechos cometidos por organizaciones delictivas amparadas en el fraude de ley, en el abuso de derecho y en la desviación de poder, todo ello a cobijo de Administraciones públicas o instituciones políticas corruptas.
Tal es el caso de España, donde el mapa de la corrupción urbanística conocida cubre ya, de largo, dos terceras partes de su territorio. En su descubrimiento la facilidad de uso de los blogs está teniendo, cada vez, un papel más protagonista. Sin embargo, contra eso la reacción de las organizaciones delictivas más o menos protegidas por el poder político, no se ha hecho esperar. Las denuncias públicas de corrupción están siendo sistemáticamente acalladas mediante querellas criminales por delitos contra el honor y la propia imagen.
Esta táctica no da muy buenos resultados contra medios de comunicación económicamente poderosos, pero es letal contra un “blogger” para quien hacer frente a los gastos de defensa judicial pude, sencillamente, llevar a la ruina económica y, desde luego, al silencio que necesita la impunidad de los delincuentes que denuncia.
En definitiva, que si bien hay criminales que usan el anonimato de la Red para favorecer sus delitos, también hay criminales que usan la transparencia de esa misma Red para alimentar su impunidad y la solución de este dilema no puede estar, no se puede tolerar que esté, en la desaparición de los derechos civiles porque la alternativa a su desaparición es el totalitarismo y, como dijo Junger, si se permite a los Estados llegar a esa situación, la Humanidad será destruida.
Si Agustín de Hipona dijo que la ley no es para las buenas personas, nuestras Administraciones Públicas mantienen que la intimidad sólo es deseable para los criminales. Pues bien, esto es falso y, mientras existan, el propósito de esta página será el de poner, en la medida de sus posibilidades, al alcance de las personas normales las mejores herramientas disponibles para preservar su derecho a la intimidad y al secreto de sus comunicaciones, aún en contra de la voluntad de sus propios Gobiernos.
Así pues, en las próximas entregas de este capítulo, se darán algunas nociones sobre qué son los ataques de análisis de tráfico y sobre el uso de “remailers”, es decir, de programas de envío de correos electrónicos anónimos, así como sobre las herramientas informáticas necesarias para ese uso.
Según publica Kriptopolis, recogiendo una noticia aparecida en Cryptome, la NSA se ha lanzado al control directo de los servicios Web de correo cifrado y de programas cortafuegos para Windows.
La información proviene de un "topo" denominado "A" por Cryptome y los servicios comprometidos (se copia aquí el texto aparecido en Kriptopolis) serían los siguientes:
"Hushmail: Ahora totalmente en manos de una entidad privada afiliada a la NSA. Ha mantenido relaciones informales con la NSA durante años, que en la práctica permitieron a la agencia acceso en tiempo real a los servidores de alojamiento de Hushmail.
Safe-mail.net: Empresa israelí, irónicamente elogiada por la NSA en privado por su implementación de Sendmail con un interfaz gráfico web con SSL. Ahora proporciona a la NSA de información del servidor de correo en tiempo real.
Guardster.com (proxy SSH/SSL): Contratistas de la NSA han "comprado" derechos de acceso total a los servidores de Guardster hace unos días.
Pero aún más preocupantes resultan las afirmaciones de "A" sobre cierto software de seguridad para Windows...
En la misma línea esbozada por Cryptome hace casi dos meses, "A" asegura que ZoneAlarm, Symantec y MacAfee (sic) facilitan a la NSA la administración por acceso remoto de sus productos, a través de los puertos TCP 1024 a 1030.
Según "A", se desconoce sin embargo si el enrutamiento port forward de esos mismos productos impide o no el acceso de la NSA".
La veracidad de esta noticia puede ser tan discutible como se quiera. Que resulte coherente con la política de control universal de la información por parte de los Estados, no la convierte en real. Puede tratarse de una mera intoxicación o de una guerra comercial, pero lo cierto es que es posible y que, tanto la NSA, como cualesquiera otras instituciones públicas de seguridad estarán muy interesadas en conseguir este objetivo.
También puede tratarse de una mera maniobra de diversión, de forma que, arrojando sospechas sobre determinados productos o servicios, se provoque la huída de sus usuarios hacia otros realmente comprometidos.
En cualquier caso debemos recordar que Hushmail ya se apresuró a revelar datos que, supuestamente y según sus propias declaraciones, no podía conocer, ante el requerimiento de un tribunal canadiense. Tanto es así, que esas afirmaciones tajantes ya han sido modificadas: "Hushmail explicita por fin que su sometimiento a las leyes de Canadá le puede obligar a revelar cuanto formalmente se le exija..."
A partir de ahí, ya da lo mismo que exista o no un acuerdo con la NSA. No es posible confiar en la seguridad ofrecida por ningún servicio externo a la propia máquina.
El uso sencillo del cifrado de correos electrónicos necesita la instalación de los siguientes programas:
Gnupg. Es el programa que realizará el cifrado de los documentos. Para la versión Windows, el programa puede bajarse desde esta página. Aquí se encuentran tanto los códigos fuente como los binarios ejecutables. Como se trata de facilitar las cosas a quien necesite la herramienta pero no quiera o no tenga tiempo de “fabricarla”, lo aconsejable es descargar el archivo ejecutable. Esto se hace pinchando sobre el enlace marcado con una B: · GnuPG 1.4.8 compilado para Microsoft Windows. B FTP
Para poder automatizar, de la manera más sencilla posible, el trabajo de creación de claves, cifrado y envío, lo más recomendable es el uso del programa de correo Tunderbird. La versión Windows se descarga, gratuitamente también, de esta página.
Finalmente, será necesario instalar la extensión para Thunderbird llamada “enigmail” que se descargará desde aquí.
Instalación en Windows.
La instalación de estos tres programas en Windows no representa ninguna dificultad. En primer lugar, una vez descargado Gnupg encontraremos en la carpeta en la que se haya guardado la descarga el icono del programa. Basta pulsarle con el ratón para que el instalador se ponga en funcionamiento. A partir de ahí, irán apareciendo sucesivas ventanas en las que únicamente habrá que pulsar sobre el botón “aceptar” cada vez que el programa lo solicite.
Acabada la instalación, nada parecerá haber cambiado en la máquina. Gnupg no es un programa gráfico. Desde ese momento puede utilizarse, pero mediante línea de comandos y en la consola de Windows. Esto, desde luego, no resulta muy práctico para los usuarios de Windows, pero la dificultad es irrelevante, porque el funcionamiento a través de un entorno gráfico se logrará mediante el programa de correo Thunderbird y su extensión Enigmail. Lo único que debemos tener claro, en este momento, es que Gnupg ya está instalado en nuestra máquina y preparado para funcionar.
La instalación de Thunderbird es idéntica. Se pulsa sobre el icono que aparece en la carpeta en la que se realizó la descarga y se pulsa “aceptar” cada vez que el programa lo solicite. Una vez instalado, naturalmente, habrá que enganchar una cuenta de correo activa. Esto puede representar algún quebradero de cabeza para alguien que jamás haya utilizado un programa de correo electrónico, pero esta posibilidad, en estos tiempos, es realmente remota. La obviamos y, en todo caso, basta seguir el asistente de instalación de cuentas para que el problema desaparezca. No obstante, quizás sí sea conveniente advertir que toda cuenta de correo tendrá un “servidor de entrada”. Así por ejemplo en Gmail, el servicio de cuentas de correo de Google, este será. pop.gmail.com; en Yahoo España, será pop.correo.yahoo.es; etc.
También es necesario indicar a Thunderbird un “servidor de salida”. Según los ejemplos anteriores, para Google sería: smtp.gmail.com y para Yahoo: smtp.correo.yahoo.es
Para el servidor de entrada habrá que indicar algún protocolo de conexión setura. En los ejemplos utilizados será SSL, y lo mismo para el servidor de salida, también SSL, con la salvedad que aquí habrá que tener cuidado de que en la opción puerto, se escriba el número de puerto 465.
Estos son ejemplos y otros servicios de correo podrán tener otras configuraciones. Tales configuraciones estarán correctamente explicadas en la “ayuda” de la página Web de esas cuentas y bastará seguir sus indicaciones.
Así, dando por hecho que tanto Gnupg como Thunderbird están instalados y funcionado, sólo queda la instalación de Enigmail. Para ello, bien desde la opción del menú de Thunderbird “Herramientas – Extensiones” se llega a la página de descarga de extensiones para Thunderbird. Una vez allí, basta escribir en la casilla de búsqueda “Enigmail” y se llegará a la página de descarga de esta extensión. Otra manera más directa es utilizar este enlace.
En la página encontraremos un botón verde con la leyenda “instalar”. Lo que inmediatamente pensará un usuario no avisado es que debe pulsar ese botón para que el nuevo programa se instale automáticamente. De hecho así es como funciona la instalación de extensiones en el navegador Firefox. Sin embargo, en este caso la cosa es algo distinta.
No se debe pulsar el botón de instalación y esperar que todo funcione. Por el contrario, las extensiones de Thunderbird tienen un sistema de instalación algo peregrino. Primero es necesario descargar la extensión a nuestra máquina. Esto se hará pulsando con el botón derecho del ratón sobre el citado botón verde. En el menú desplegable que se abre, siempre que estemos utilizando el navegador Firefox, cosa muy aconsejable, aparece la opción “guadar enlace como”. En la ventana siguiente, sin cambiar nada más, se pulsa sobre el botón “guardar”. Cuando la descarga termine, encontraremos el correspondiente icono en la carpeta en la que ésta se haya realizado.
Lo siguiente es la instalación propiamente dicha. Para ello se abre Thunderbird y se pulsa la opción “extensiones” que aparece en el menú “Herramientas”. Esto abre una nueva ventana en cuya parte inferior aparece un botón con la leyenda “instalar”. Se pulsa y, con ello se abre una nueva ventana en la que podremos navegar por las carpetas del sistema hasta aquella en la que se guardó la extensión Enigmail cuando se descargo. Llegados a dicha carpeta, veremos el icono de la extensión. Se hace doble click sobre él y la instalación comenzará y terminará automáticamente. Para que todo quede en funcionamiento bastará cerrar y abrir Thunderbird. En este momento, ya solo falta crear un par de claves asociada a nuestra cuenta de correo.
Instalación en Linux.
Contrariamente a lo que se pudiera esperar, aquí la instalación es muchísimo más fácil que en Windows. Tanto Firefox, como Thunderbird, Gnupg y la extensión Enigmail, o están instaladas por defecto en las distribuciones, o están preparadas en los repositorios. Así, por ejemplo, en Ubuntu, bastará abrir el menú “Aplicaciones”, pulsar la opción “Instalar, quitar software” y, en la ventana que se abre, buscar “Enigmail”. Instalando directamente la extensión, Thunderbird y los demás programas que puedan ser necesarios (dependencias) Se instalarán automáticamente y todo estará preparado para comenzar a crear las claves asociadas a la cuenta de correo oportuna.
Creación del par de claves.
Cualquier buscador Web está lleno de manuales donde se explica perfectamente y con imágenes de las distintas pantallas del programa, como crear y utilizar el cifrado de correo en Thunderbird. Esta, o esta otra, posiblemente, sean unas de las más detalladas, pero hay otras:
Una última recomendación. Enigmail da la posibilidad de crear claves de distinta fortaleza. Por defecto, la clave será de 2048 bits. Esto se debe a una elección meramente práctica pensada para máquinas poco potentes. En la actualidad es difícil encontrar ordenadores a los que les cueste demasiado tiempo crear una clave de 4096 bits y, mucho menos, trabajar con ella, por lo tanto, pudiendo lo más, no hay ninguna razón para conformarse con lo menos. Aquí no presumimos que el enemigo a las puertas sea un mero fisgón con medios limitados, sino alguien realmente serio. Facilitarle las cosas optando por claves más débiles, cuando podemos hacerlo por otras más fuertes, no es nuestro propósito.
No nos engañemos, si alguien quiere enviar mensajes de
forma segura, ha de cifrarlos y hacerlos llegar a su destinatario a
través de palomas mensajeras o, mejor aún, viajar en
persona y transmitirlos verbalmente en algún lugar público
y con abundante ruido.
Como esto no siempre es posible, vamos a hablar de las posibilidades técnicas existentes al alcance de un usuario normal y de los ataques de los que puede ser víctima.
Asumiremos el siguiente principio como premisa de todo el funcionamiento: La propia seguridad no debe ser confiada a terceros. En la práctica esto quiere decir que debemos estar en condiciones de realizar cifrados seguros de nuestros mensajes y de enviarlos de forma que no sea posible identificar al destinatario o al remitente, sin recurrir a nadie más, es decir, sin confiar en los servicios que podamos encontrar en la Web por muy habitual que sea su uso o por muy "reconocido" que esté su prestigio. No es necesario volver a recordar que Huhmail, servicio de correo cifrado en la Web, aseguraba que los mensajes cifrados en su página no eran accesibles ni siquiera para sus propios empleados y todo, para soltar cuanta información se le pidió por parte de un juez de Canadá.
Hay dos herramientas para esto. Los programas de cifrado PGP y los remailers de segunda y tercera generación. En realidad, según el principio que hemos establecido: la seguridad no puede ser confiada a terceros, cuando hablamos de PGP en realidad lo estamos haciendo de GnuPGP.
¿Qué significa esto? Pues que el programa de cifrado asimétrico PGP ha sido adquirido por una compañía privada que, lo primero que hizo, fue cerrar el acceso al código fuente de la aplicación. Sin acceso a ese código, el escrutinio de la comunidad criptográfica mundial es imposible y, sin ese escrutinio, la aplicación comercial puede incluir elementos que permitan a terceros, la propia compañía o instituciones estatales, el descifrado inmediato de los textos.
La falta de confianza que ello supone, comprometió rápidamente la viabilidad de PGP, versión comercial. Esa, sin duda, fue la razón de que la compañía propietaria no tardara mucho en volver a dar acceso público al código fuente... Pero ¿a todo el código fuente?
No importa, existe GnuPGP, la versión libre y de código abierto, del original PGP. Esta versión, no solamente no plantea los mismos problemas de confianza que la versión comercial, sino que, además es gratuita.
En cuanto a qué es y cómo funciona el sistema de cifrado PGP o GnuPGP, no es necesario ser exhaustivos aquí. Existen excelentes artículos y manuales en la Red. Un buen lugar para empezar a desentrañar las entretelas de PGP es el “Taller de Criptografía” de Arturo Quirantes.
En esa misma página se resume la naturaleza de PGP de la siguiente forma: “Básicamente hablando, PGP funciona como un algoritmo del tipo de clave pública o asimétrica. En un sistema de clave pública, cada usuario crea un par de claves que consiste en una clave pública y una clave privada. Se puede cifrar un mensaje con la clave pública y descifrarlo con la privada (NO se puede cifrar y descifrar con la misma clave). El usuario difunde la clave pública, poniéndola a disposición de cualquiera que quiera enviarle un mensaje. Una vez que el mensaje ha sido recibido por el usuario, éste podrá descifrarlo con su clave privada. Es evidente que la clave privada debe ser mantenida en secreto por el propietario”.
PGP también da la posibilidad de firmar electrónicamente los textos de forma que sea posible comprobar si éste ha sido alterado o interceptado y dando seguridad al receptor.
También, como bien dice en su página Arturo Quirantes: “PGP, en su popular -aunque ya en desuso- versión para DOS (2.6.3i para usuarios no norteamericanos), utiliza una combinación de los más seguros algoritmos existentes en la actualidad: RSA (Rivest - Shamir - Adleman) para el cifrado de claves, IDEA (International Data Encryption Algorithm) para el cifrado del documento y MD5 (Message Digest Algorithm 5) para la creación de firmas digitales. La clave de tipo Diffie-Hellman, de reciente creación, emplea los algoritmos IDEA para el cifrado de documentos, Diffie-Hellman o DH (variante ElGamal) para el cifrado de la clave, y DSS (Digital Signature Standard) para firma digital. Las versiones modernas para Windows 9x y otros sistemas operativos permiten la elección del algoritmo para cifrado de documentos entre tres de los mejores que se conocen:IDEA, TripleDES y CAST”.
Resumiendo mucho, el funcionamiento de este sistema de cifrado es el siguiente: mediante la aplicación y utilizando los citados algoritmos, se crea un “par” de claves, es decir, una clave privada o secreta, que no estará a disposición de nadie salvo de su creador, naturalmente, y una clave “pública” que podrá y además deberá ser conocida por todos o por cualquiera. La clave pública de un determinado usuario será utilizada para cifrar los mensajes que se le quieran enviar pero, en modo alguno puede ser utilizada para descifrar dicho mensaje. La clave secreta, que permanece en poder y conocimiento del destinatario del mensaje será imprescindible para que éste pueda descifrar el mensaje que le llega.
Dicho de otra manera “A” crea un par de claves, una pública y otra privada y le hace llegar a “B” la clave pública cuidando de mantener a buen recaudo su clave privada. Cuando “B” necesite enviar un mensaje a “A”, cifrará dicho mensaje utilizando la clave pública que, en su momento, le hizo llegar (preferiblemente de alguna forma segura) “A”. El mensaje comenzará a viajar por la red, a dejar copias en unos u otros servidores o a ser interceptado por cuantos husmeadores podamos imaginar, pero como todos esos sitios o tipos desaprensivos no disponen de la clave privada de A sólo podrán ver algo como esto:
-----BEGIN PGP MESSAGE----- Charset: ISO-8859-1 Version: GnuPG v1.4.7 (MingW32) Comment: Using GnuPG with Mozilla - http://enigmail.mozdev.org hQQOA4JoiCMlpFj/EA//XLHfYczX+/JxuG7areoFYZJXHmVTpbvCATD9lO8d4ANS nLbVYT1eHLmD8YPyd3cTsBO5Dazg+6uzWfLYHiRKU/0GvHRseQ/ZIChefT55IDfL 73PwG4u5CTjKuJLn1aZ1Kl3Hf4FdfYGTMAuOgvMYn6jvso3sS4QPQFNAw1BpXDff Rc09ixP/tLF2F0n3fFk0Fg/oGNupUb34L7oefpwYKn2RZifoAnswKq6oJTWlyKtB KtZ9eUj/R9xtONCv1LAbodw9ntDxj9chA5KzNx9iygfrBVys3mli2tcBvY8L6P9f wfS2AuDiwCtsw5vjRW8VKcBAqkP6m9+OSwkspqrSZ/f5RUedkqhTsFRwRKTKivdE NgUmP2nwGRyqLDY/rI1f6HlKyQvWlNpgV6TTrx4Gm5oSawXsVERXCM6QlGJI8xCy olAJwSXd+zA4/xGnMav6yeQgDIbRB7HN8XmHgzegM5zgGePyKyuYwYI9UxNWh0Lo foX787dEe1gH8TCHJcp29i1Vnd3WmIrg+LEKfhn8B2xNrJf14YpdrdyPtNWF+O/V pkk/0UPCAXjdM9eMApCe6vopKSjOTVHUh9sE+eDr/kSAVGaNsYZh6X4gloNIk0hD xj+kE6aMIOTdLai6+zV6H76hN5avjZtvv6W7LBBOZ+cQsdlUj+a7nxOzmWH5wIMP /R1caqHV25E9XVNQeKIUt3FN8ZVu+XcAl1VIQeS0r72EkgFqcl9SP4UElELasSP7 ZRw2P9YTxJz+VUKLGcgj1SquGQaleA6hCNwglFvoY1nd5wYRlYlSaXWKwr3qJVoq t2+/onULoDtomXMOUeNy7gOxl4T0cfoS5r/tfkJoxYXaSKHqNLy98X2fe2gUcXUA +77kffm7tMnD6GruAt8W+MYBCxIu9W8plx/pKNpthK8+Jja6IPvujLmeKMRfJ8Hh M3LvlKNWvXYyjfX6MsiDTt+/37NcfYzTHtZGNL0he6NQk2Jah75mbgGVXDCfZgV1 /HMgzKsn8bp3npNxAOk/ohnAQ+QX6G1UdfEgpK6LYNeyDBdXiJRxcWO541PEfCVv F5eFgtzrkVLIYnz6zpm8oCKlupF5q2SIKF2x7JeCgGFYYpNJt6VPhclHczHsXCUb xDcpJHncr9Ew1WFPMGov/7R6Pu4VioRWJdb7lsdtysVD7gW7mqB5CiZdoeRN+OWu 3ZyP8Kj41KZJNEec3FNb9GEBS396NHIECuUfy5xvxPsB2ncUMidsnqXl9/AbjcyW ApdDrr7UTMnxWV2VolWeTUy84FfwmkioAmkhtr1o2uhuGWuJJDxRCyqJKtuOJdWw lAhapIWJahocZB2cgLt744tynFZKu8Y3cYEmshcdioWahQQOA0jUC72OL+VFEA// ZIM582eds+fkW+jAJOM//+MaETFTvZbraDG/cWiAPbuhUYBldEAbJj7LV4OMjtAL jtT6QZ1qHExMkpYYaPGPkPDfQAc7NjRAZn6stGRljxbeAMg0LrbXeiVyDe9it56f 98FZtBKimjvLP4LesFP97PGwB4POM7SXcMl4oDzoNwAdpCQBl78VphUQ8Oy4bfC0 Vi0TW/DchepwylJzeKGRrMs8BoZI9X3mlTdOq2S/+7YCW3Z1RMwi2tdLCaFgfAXy lQS+S0dV3/GSBfR8xOD771wo9+brPu6MAk2dlRdlXSfI5ikxxd4OTCIdIHa/yxAE QLLrj1RXI7s3x5u8Ekv8kZoE/FmP6xyQfi6gb8GWVpLc77dsmWaHLGXUqkXTKhqL Rc8JLzl5NZyLKZ9q1lOgE6ukOX02isY5tU/oL1PuERp42eQ/WGCPJ6KYYKoAJOZZ kioQeQ+XjmuAhh5Dv1i8Iy64qpj4vVfM2v0GzPU/JqMs+toSpV3b/jYrndUY2k8O tWUaK7XmLwtPSZdlfhiSv447RttApKnSebYoivHAR8KNScaXNELxFNp1u5c+zZDH pW0OWZmBEpgcym1AdVoN6pRxMpdO1/Wi0NUJSa070jt3AUXcDQfWTyDpJJ77aMPG QA2dyhDidmqYiVuuHuxDf39GVdmwQcKfMaOEYxTBwB0P/3ckavbFeIuMS/2KR9OF x03YZVvva1hOjCn/tvLtdVHuWSWZ2nX/ymwIT+EWfUUVMgn3U+Xf7JEeuZF4tFB3 +JrgUuoloQiazQq3mNs/26kXGi9UEZft9sIYg+gB2Cih3nuFHeiMZshUkiEPZ2BW WTHXWIAb/C8S3jVwBREUu6eXBKpKgERNb/6qEeLL9lutWkd9etXMLmHjHju4srYb dxhoDbCQ/DEqhlqkLPHH6vSzE3hnES06NoUaDoO3mM99An7oUp/oIUESSag5TQNU YEdOxVPeE2ZizNhHsEfRqA42qNBADf9F+sgsefk5l1VKp/GjPg5iHOXKsngu0aJX IYZZlTb6CFdacyz6lsvcBVg/2chj4Gm1PDG9CRzn7lLmul9MQjCnoAU/Xq517sY/ 6lx3/wESuCNQTMyP6+QORvUpLo+TeiZyyVmj0VQCatXZ+kb6P7OtyWgY3Myj81oh QA7O49eZ08M84LQD3VaUuUuxNPbuCO2SlVUZD0Rrp617Lm1CE/EDz35bbI+ZH7MM lESQYDVa2D0gv1YdE7tt5vrSjFaOpEJsd2nwxy5UW8thMsab64tLDdLtuddw/44y 5fHkGGmWynZeC4mdhoXboYcOgz+lplb+XTy5ml0+BnzOImrPodwZ1MZPkKTBMIqP FEotES4RxsS8qPgqDcJJDADM0sCyAS7z3gmg/AZBT78RiOHSYqTEW3206EHANYNB kVAjIWvqFepsdjWPSLgaMZctQ/H/8HUD7LgnhpHDlvW+X6xdbZj+NMySCesNZ+2W kThFYmka5N7sATYkew3rmyMBLxRdnHyKDQrkCp5Hl2hG1szpC9Dqw1y8jnDgWcNc qhvPO76mjJeWwpUz49mCdQ3Rwkq6LvC9e5wXlB6W+0tHT6w6yi6vX825wV5TeaC6 Bk23FQddH/I/5FLOafsIlgoKA8REEOZjR6xLkuAD7OXB1nGJWJH+i3zlIzdqAzaI lZ4/ujbA7Ektlc2xCq5vgJ7NiKPqRuk+VSltCLjj41sMrLwTWTJECGN24WQ/NZOb rvc3z3/Joncke0rAep0C11TzYi+cDXvqt/jxMBAxS4ahZrixNJnMbdWnv9wWwcjj fmpdDuj+N+2+tVhqf/7VEWUSeFzjfmjtFL3AjqZRfsXyevjnF55TEeLFmwcCFVgH HdE8jYhTnQ== =IeDw -----END PGP MESSAGE-----
Quien haya interceptado el mensaje y quiera saber qué demonios se dice ahí, ya tiene algo con lo que entretenerse durante un tiempo, concretamente, mucho más de trescientos billones de años puesto que ese mensaje ha sido cifrado con una clave asimétrica de 4096 bits. De hecho, contando con medios ilimitados, gubernamentales y de presupuesto billonario, una clave de 3072 bits necesitaría, según los cálculos hechos en este artículo, trescientos billones de años para ser descifrada, naturalmente, presumiendo que el estado actual de la tecnología permanezca en términos más o menos constantes durante los próximos años, lo cual es mucho presumir
Sin embargo, los ataques de fuerza bruta no son las únicas formas de reventar las claves PGP. Hace unos años se publicó información sobre el “ataque checo”. Se trataba de aprovechar una vulnerabilidad existente en las versiones válidas por aquellas fechas, el año 2001, según la cual, un atacante con acceso a un archivo de cierta clave secreta, que fuera capaz de modificarlo, devolverlo a su sitio sin dejar rastro, podría, después de esperar a que el usuario atacado firmara un mensaje, obtener dicho mensaje, manipularlo y, finalmente, ser capaz, también sin dejar rastro, de devolverlo a su lugar. En cualquier caso un mensaje sólo cifrado o cifrado y, además firmado, no sería vulnerable.
¿Pero para qué tanta sofisticación? Hay un punto mucho más débil en toda esta cuestión. Es necesario entender que una cosa es la clave creada mediante los algoritmos RSA, IDEA, Diffie-Hellman o El Gamal y otra cosa es la “contraseña” que es necesario teclear para poner en funcionamiento la citada clave. Esa contraseña no es más que una palabra, una frase o un conjunto de cierto número de letras y números, esto en el mejor de los casos.
Como ocurre que las claves de cifrado suelen estar almacenadas en el ordenador del usuario y como, ya se verá, los útiles que se pueden incluir en los programas de correo electrónico suelen almacenar esas claves un un “anillo de claves” para tenerlas accesibles y facilitar la vida al usuario, si un “atacante” logra acceder al ordenador atacado, pongamos por caso, mediante un gusano o un caballo de Troya, podrá utilizar cualquier programa de descifrado por fuerza bruta para atacar, no la clave Diffie-Hellman, pongamos por caso, sino la “contraseña” que el usuario utiliza para hacerla funcionar. En unos pocos minutos, en la mayoría de los caso, o en unas horas, en el peor, habrá averiguado la contraseña, y con acceso a la clave, podrá descifrar, con la misma facilidad que el usuario legítimo, todos sus mensajes.
En el caso de que el “atacante” sea la autoridad pública, la cosa se pone mucho más fácil. Bastará una orden judicial para que la policía se presente en casa del usuario, se incaute de su ordenador. Desde ese momento, todos los mensajes que, por ejemplo, estén guardados en el servidor de gmail, serán descifrados en horas o en minutos, sin la menor complicación.
Entonces ¿el cifrado PGP es inútil? Desde luego que no. Razonablemente, el texto de los correos será indescifrable para cualquier fisgón que los intercepte en su viaje por la Red. Por otro lado, si los usuarios son cuidadosos y no guardan sus claves privadas en el disco duro de su ordenador, sino que las mantienen a salvo en un CD o en un “pen-drive”, la requisa del equipo, dará pocas ventajas a los “hombres de negro”.
Otra cosa es tener la certeza de que los algoritmos de cifrado no han sido reventados por las que se llaman, en términos norteamericanos, Agencias Estatales; la certeza de que, por ejemplo, la computación cuántica, que proporcionaría la suficiente potencia de cálculo como para “reventar” mediante fuerza bruta y en tiempo más que razonable una clave PGP de 4096 bits, no es ya una realidad en funcionamiento y no un mero proyecto de estudio. Es evidente que si los departamentos militares o policiales han conseguido romper la seguridad de los algoritmos de cifrado asimétrico, no van a estar dispuestos a pregonar su logro. Descifrar un sistema de cifrado sólo es útil mientras el adversario confía en su seguridad. Por tanto, quien quiera tener la máxima certeza de que sus mensajes no serán interceptados y leídos, como hemos dicho, deberá llevarlos en persona o utilizar palomas mensajeras.
No obstante, asumiendo esto, hoy por hoy hay que aceptar que el cifrado con clave asimétrica de 4096 bits es un medio más seguro, por ejemplo, que cualquier conversación telefónica por hilos y, no digamos, que cualquier conversación telefónica mantenida mediante teléfonos celulares, al menos, siempre que se tomen ciertas precauciones: mantener las claves privadas fuera del disco duro de la computadora y a buen recaudo; mantener la computadora libre de virus, gusanos, keylogers, programas espía, etc. etc.; mantener seguro el acceso al equipo mediante un programa “cortafuegos” de garantía y que el usuario sepa utilizar; y usar un sistema operativo seguro, lo que descarta a Windows, desde luego.
Llegados aquí, sólo falta aprender a usar las herramientas informáticas que nos permiten el uso de GnuPGP, en concreto, “enigmail” sobre el servidor de correo Thunderbird, pero también algunas otras como Truekript o Winpt, así como los servidores de correo aptos para usar remailers de II y III tipo. Pero esto será en las siguientes entradas.
En nuestro viaje “al monte” hemos dado importantes pasos instalando un sistema operativo libre y de código abierto (lo que no significa otra cosa que el código de ese sistema es público y está sometido al escrutinio de millones de usuarios, investigadores, universidades, etc.) Haciendo lo propio con el navegador Firefox, con el sistema de onion route compuesto por los programas Tor y Privoxy, e incluyendo en nuestro navegador algunas extensiones imprescindibles para evitar que durante la navegación, se introduzcan en nuestra máquina programas capaces de enviar cualquier información a cualquier parte.
Aún es necesario hacer más cosas. A estas alturas todo el mundo sabe o debería saber qué es la dirección IP. En realidad lo que se debe saber de esto es algo muy elemental: Las conexiones de la Red necesitan, inevitablemente, un “número” que permita a las distintas máquinas que intervienen en la conexión, saber de dónde sale una petición de conexión, a dónde va y a dónde hay que enviar la respuesta. Esta función la realiza la dirección IP. Salvando detalles técnicos, algo similar a un número de teléfono que identifica a cualquier usuario, le localiza en un lugar concreto y en un tiempo determinado.
De esta forma, cualquier cosa hecha o visitada en la Red, será atribuible a un lugar y al usuario que haya contratado determinada conexión. Desde luego, la IP no es el único dato particular que viaja y queda registrado en multitud de sitios cada vez que, desde un determinado ordenador, se pone en marcha Internet. Es esta página se pueden comprobar algunos de los muchos datos que se van dejando en la Red y que, con asombrosa facilidad, podrán ser usados para identificar a cualquier individuo. Otra prueba de lo mismo puede verse aquí.
La información que sale, de forma normal, desde el ordenador cada vez que se establece una conexión, es mucha pero está limitada o, aparentemente, limitada. El problema, no obstante tiene solución. Sólo hay que dejar una cantidad suficientemente atractiva de “miel” y el tarro se llenará de incautos atrapados, en la mayoría de los casos, sin ni siquiera saberlo.
Será normal que cualquier usuario quede deslumbrado por estupendas páginas web, con no menos estupendos formularios que facilitan la vida (pongamos por caso, permitiendo rellenar “impresos” de banco o de instituciones públicas sin salir de casa) O con asombrosas animaciones o efectos en tres dimensiones. Si ese usuario, además, está utilizando Internet Explorer, el programa gratuitamente distribuido por Microsoft, se le indicará que todas esas cosas excelentes necesitan que instale el oportuno Control ActiveX. Lo que no se le dirá nunca es que, cuando ese programa esté funcionando en su máquina, el “sitio remoto”, el lugar con el que se ha conectado, por ejemplo, podrá conocer cualquier cosa que haya en su ordenador, incluida, por ejemplo, la dirección MAC.
La dirección MAC es otro número fundamental para la identificación y localización individual de usuarios. Sin entrar en ningún detalle técnico este número identifica de forma única (y, en principio, no modificable) la tarjeta de red instalada en el ordenador. Además, igual que la tarjeta de red lleva inscrito ese número sin que se pueda hacer nada para borrarlo o cambiarlo (aunque sí para enmascararlo, ya sea en Linux o en Windows) Cualquier otro componente físico de la máquina, también podrá llevar otros números identificativos, números que podrán ser leídos por “cookies”, programas javascripts o controles activeX.
Así, la dirección IP junto con las “marcas genéticas” del hardware de una máquina, permitirán crear una archivo amplísimo sobre un usuario a lo largo de toda su vida. Conociendo la MAC y teniendo además la posibilidad de acceso ilimitado a la información grabada por cualquier institución, empresa o base de datos, acceso ilimitado que es precisamente el que tienen los gobiernos y los organismos jurídicos y policiales o, si no, todos ellos juntos, el investigador, espía o represor podrá saber, con absoluta facilidad, cuándo y desde dónde, alguien se conecta a la Red; qué información busca, qué información encuentra, qué información almacena, con quién se comunica y qué dice durante esas comunicaciones, quién y cuando se fabricó el ordenador que usa, qué especificaciones técnicas son las de su máquina, quién y cuando vendió el equipo, quién lo compró, cómo lo pagó, con cargo a qué cuenta bancaria...
Siniestro ¿no es cierto? Esto no es otra cosa que vivir permanentemente con las comunicaciones intervenidas y con el derecho a la intimidad permanentemente violado, por mucho que las constituciones más democráticas que se nos ocurran, consideren ese derecho como fundamental y excepcionalmente protegido.
Al respecto de la relación entre dirección IP y dirección MAC, es necesario decir algo sobre el nuevo protocolo Ipv6. Hasta ahora, ambos números, IP y MAC eran cosas independientes. Teóricamente la dirección MAC, sin intervención de controles sólo viajaba desde el ordenador que pretendía conectarse a la Red, hasta el router. A partir de ahí, la MAC que continuaba viajando por la Red y que, por tanto, podía ser registrada y archivada por distintos “fisgones”, incluido el proveedor de servicios, era la del router. Esto no es un gran consuelo, si ese router es el que tenemos en casa o en el despacho pero, en cualquier caso, así las cosas, no es posible identificar una tarjeta de red concreta instalada en un ordenador concreto.
Esto ocurre con el protocolo de conexión IPv4, pero este protocolo agoniza por la sencilla razón, eso dicen, de que el total de números IP que es posible asignar a distintos usuarios está llegando a su límite.
Para evitar el colapso de la Red se ha desarrollado o se está desarrollando el nuevo protocolo de tercera generación: IPv6. Para lo que aquí interesa, la principal característica del nuevo protocolo es que se convierte en un identificador único que no cambia en el tiempo. Esto no parece muy nuevo puesto que el protocolo IPv4, debidamente grabado por el proveedor de servicios, el fisgón que esté husmeando una comunicación o por cualquiera de los servidores a través de los que pasa la información, podía lograr algo muy parecido sólo con tener la precaución de añadir, junto a la dirección IP, la fecha y hora de la conexión.
Lo que agrava las cosas en el caso de la IPv6 es que el nuevo tipo de dirección ya no es asignada desde fuera de nuestra máquina, sino generada por ella misma, asignación que se basa en los identificadores únicos de nuestro hardware, es decir, la MAC de la tarjeta de Red o cualquier otro, como el de la placa base, o de varios. De esta forma, sin necesidad de introducir en un ordenador programas espía de mejor o peor tono, la identidad del aparato que se conecta a Internet junto con la identidad del usuario que contrató el servicio, viajan juntos y quedan a disposición del proveedor o proveedores del servicio, de los distintos servidores y de cualquier fisgón con mínimos conocimientos. Esto permite, no sólo rastrear el lugar en el que se efectúa la conexión, sino también el origen del aparato usado, de sus componentes, los viajes hechos por esos componentes desde su génesis en forma de materias primas hasta su salida al mercado, el lugar de venta, el vendedor que lo vendió, si el comprador lo pagó en efectivo o con otro medio de pago, en este caso, su cuenta bancaria, sus hábitos de gasto, su nivel económico, sus lugares de residencia, sus deudas...
Naturalmente, como ya se ha dicho, este dibujo estricto y exacto de la vida de un individuo a través de los datos que va dejando a su paso por este loco mundo, necesita que quien haga la investigación tenga medios estatales o asimilados. Un Estado podrá hacerlo con más o menos restricciones legales, pero también un cuasi monopolio como el de Microsoft o un oligopolio como el de los proveedores de servicios de Internet.
En cualquier caso, como venimos repitiendo, EL GOBIERNO ES LA AMENAZA. Este principio ya anciano, formulado en los tiempos de la rebelión de las colonias norteamericanas se ha vuelto hoy tan indiscutible como subversivo. ¿Hay que recordar que cuando Hitler entabló conversaciones con IBM para hacerse con las primeras y muy primitivas computadoras, no tenía la intención de poner esas máquinas al servicio de la guerra, sino de la administración del sistema concentracionario y de exterminio?
No hace falta buscar situaciones extremas. Como ya se ha dicho, imaginemos al trabajador de una empresa que descubre un turbio asunto de corrupción y decide denunciarlo mediante un blog, imaginemos a los capos de la trama preguntando a sus consiglieri legales qué hacer e imaginemos a tales consiglieri aconsejando a su capo que lo primero será presentar denuncia en el juzgado competente contra la página que les delata, amparándose en su derecho fundamental al honor y a la propia imágen. Eso pondrá, inmediatamente y ad cautelam, al aparato jurídico y policial del Estado y el pobre blogger que sólo pretendía hacer reales el imperio de la ley y el Estado de Derecho, se verá en pocos días o, incluso, en pocas horas, descubierto, delatado y puesto a disposición de su enemigo, y todo ello con absoluto respeto a la legalidad democrática.
¿Qué hacer? En el futuro ya se verá pero, por ahora el protocolo IPv6 aún tiene muy escasa implantación y nada impide que continuemos el viejo Ipv4. Así que, por lo que pueda pasar y porque, también ad cautelam, más vale ponerse la venda antes de recibir la pedrada, veamos cómo deshabilitar el protocolo IPv6 en el navegador Firefox.
Según este tutorial, en la barra de navegación de Firefox, es decir, donde aparecen las distintas direcciones web, propiamente, creo, las URLs, ha de escribirse lo siguiente:
about:config
En la pantalla que aparece, se modificará el valor network.dns.disableIPv6 false, por el siguiente: network.dns.disableIPv6 true. Para hacer esto basta pulsar sobre la línea a cambiar con el botón derecho del ratón y luego, en el menú que aparece, pulsar sobre la opción “cambiar”. Además, también es posible eliminar este protocolo de todo el sistema operativo, al menos en Ubuntu. La forma, en absoluto compleja, aparece en esta página.
Comencemos el camino hacia
la clandestinidad. El primer paso es la instalación de tres
programas necesarios para ocultar el lugar de origen y de llegada de
una conexión en la Web: Tor, Privoxy y Vidalia.
El funcionamiento de estos programas está suficientemente explicado en su propia pagina. Esencialmente, no se trata de otra cosa que de dirigir cierta conexión hacia distintos servidores de forma cifrada consiguiendo que cada uno de ellos sólo sepa de dónde le ha llegado la conexión y a dónde la envía, pero de ninguna forma de dónde llegó al servidor que se la envía o a dónde la mandará aquel a quien la dirige.
La instalación de estos programas en Windows es elemental y no necesita mayores explicaciones. Se descarga el programa y se ejecuta pinchando con el ratón sobre el icono. Cuando la instalación termine Tor, Privoxy y Vidalia estarán correctamente instalados y ejecutándose en el sistema.
En Linux la situación es algo más compleja, pero la seguridad exige un cierto precio en molestias. De todas formas vamos a intentar que tales molestias se reduzcan al mínimo.
El primer inconveniente que encontraremos es que no existe un paquete compilado en el que aparezcan los tres programas que necesitamos. Se podrán instalar por separado o instalar Vidalia, que incluye Tor y un gestor gráfico de éste y, posteriormente, instalar Privoxy. Aquí vamos a recurrir a la segunda opción.
En esta página están explicados, paso a paso, la secuencia de comandos para Ubuntu (en Mandriva, por ejemplo, la instalación es incluso más fácil pero habrá que revisar el archivo de configuración para asegurar la coherencia entre los puertos 150 y 151) Aunque, de todas formas, es necesario hacer alguna salvedad:
Primera línea de comandos:
sudo apt-get install tor qt4-dev-tools qt4-designer
Aunque, supuestamente, esto debería instalar las “librerías” qt4 necesarias, no parece que sea así y al intentar compilar será fácil encontrar errores. Dado que en Linux el espacio en disco no suele ser un problema grave, la solución más sencilla y rápida, aunque no la más elegante, es abrir el instalador de paquetes Synaptic y buscar, marcar e instalar todo aquello que veamos que tiene algo que ver con qt4.
También es probable que falten librerías C++ necesarias para hacer la compilación. ¿Solución pronta y sencilla? La misma. Abrir Synaptic en el menú sistema de Ubuntu, y buscar, marcar e instalar cuantas librerías encontremos que tengan algo que ver con herramientas de compilación en C++ o G++. De esta manera, el más neófito en Linux se evitará complicaciones y desesperanzas.
El siguiente paso es bajar el programa Vidalia de la Red. El comando es el siguiente:
wget http://vidalia-project.net/dist/vidalia-0.0.15.tar.gz
La versión del programa, en el momento de escribir esta entrada, es la 0.0.15, pero esto puede muy bien cambiar. Lo mejor es comprobar aquí cuál es la última versión estable. En caso de existir nueva versión, sólo habrá que cambiar en la anterior línea “vidalia-0.0.15.tar.gz”, por “vidalia-0.0.16.tar.gz” o, en su caso, por cualquier otro número de versión. Hecha esta comprobación sólo queda escribir el comando en la consola de Ubuntu y pulsar la tecla intro.
La siguiente línea a ejecutar es esta:
tar zxvf vidalia-0.0.15.tar.gz
Con ella se descomprime el archivo bajado y se crea en la “carpeta personal” de Ubuntu otra con el código fuente del programa listo para compilar. Para ello es necesario acceder a esa carpeta mediante el siguiente comando:
cd vidalia-0.0.13
Hecho esto, se ejecuta la siguiente línea:
export QMAKE=/usr/bin/qmake-qt4
Si no nos falta ninguna librería qt4, C++ o G++,todo funcionará perfectamente, en caso contrario volvemos a Synaptic y seguimos marcando e instalando cosas que tengan que ver con qt4, C++ o G++. A continuación ejecutamos esto:
./configure –disable-debug
Estamos llegando al final. Casi el último comando es este:
sudo make install
Como la orden se está ejecutando mediante “sudo”, antes de comenzar la instalación, la consola pedirá la clave de usuario. Se introduce, sin preocuparse de que no se vea nada en la pantalla y se pulsa “intro”. La instalación dará comienzo y terminará, ya, sin ningún problema.
En este momento tenemos instalados en el ordenador Tor y Vidalia. Aún es necesaria la instalación de Privoxy. Aquí las cosas se vuelven mucho más fáciles porque este programa sí está en los repositorios de Ubunto. Por lo tanto, basta abrir Synaptic, buscar “privoxy”, marcarlo para instalar y pinchar en el botón de ejecutar.
Teóricamente, ya estaría todo instalado y listo para usar, sin embargo hay un problema serio que solucionar antes, al menos en Ubuntu Gutsy. Por alguna razón Tor se ejecuta independientemente pero, por su parte, Vidalia intenta volverlo a ejecutar. El resultado es un mensaje de error y Tor detenido.
La solución no es en modo alguno compleja. Basta impedir que Tor se inicie por sí solo y dejar, de esa forma, que sea Vidalia quien lo ejecute. Para lograr esto tenemos que tener instalado el programa o comando rcconf.
Volvemos a Synaptic, pinchamos en buscar, escribimos “rcconf” y comprobamos que aparece instalado. Si no es así, marcamos para instalar y pulsamos el botón “aplicar” de Synaptic. El comando se instalará automáticamente.
A continuación, en la línea de comandos de la consola escribimos “sudo rcconf” y después de introducir la clave de usuario se abrirá una ventana en la que están listados una serie de programas, entre ellos, Tor. Este nos aparecerá marcado con un asterisco, lo que indica que se está ejecutando al inicio del sistema. Para evitarlo, nos situamos sobre Tor y quitamos el asterisco pulsando sobre la barra espaciadora. Acto seguido, con la tecla del tabulador, nos vamos a la opción “aceptar” y salimos de “rcconf”. A partir de ahora, Tor y Vidalia funcionarán sin ningún problema, pero aún no hemos acabado.
A continuación, es necesario hacer algún cambio en el archivo de configuración de Privoxy. Para ello debemos estar en condiciones de editar el archivo de configuración como “root” o, lo que es lo mismo, como “Administrador” Para ello es necesario tener instalado el programa: nautilus-gksu. No hay que preocuparse. Nuevamente, pinchamos “Sistema”, “Administración”, “Gestor de paquetes Synaptic”, pulsamos el botón “Buscar” y escribimos “nautilus-gksu”. Si no está instalado, lo marcamos para instalar y pulsamos el bótón aplicar. Hay que hacer notar que para que las opciones de este programa estén disponibles después de la instalación es necesario reiniciar la sesión del usuaria, en otras palabras y por las bravas, apagar y encender el ordenador.
Iniciada nuevamente la sesión nos desplazamos a “Lugares”, “Equipo”, “Sistema de Archivos”, capeta “etc”, carpeta “privoxy” y, una vez dentro de esta carpeta, buscamos el archivo “config”. Pinchamos sobre este archivo con el botón derecho del ratón y buscamos la opción “Abrir como administrador” que aparece en el menú desplegable. Pinchamos sobre ella y aparecerá el contenido de “config” en la pantalla. Aquí es donde hay que introducir las siguientes modificaciones:
La primera e imprescindible es introducir esta línea en el archivo:
forward-socks4a / 127.0.0.1;9050 .
El archivo “config” que hemos editado, independientemente de que cuál sea su función en el sistema, no deja de ser un archivo de texto normal. Por lo tanto, para encontrar el lugar adecuado en el que introducir la citada línea, basta pinchar sobre el botón “Buscar”, escribir, por ejemplo, “forward.socks4a” y encontrar cualquier línea parecida. Una vez hecho esto, nos colocamos con el cursor al final de ella, pulsamos “intro” para insertar una línea en blanco y escribimos la citada línea completa o, mejor aún, la copiamos y la pegamos en su sitio.
Aún hay que hacer algún cambio más. Privoxy mantiene un fichero “log” en el que graba todo lo que pasa a su través y esto no es nada bueno para la privacidad y el anonimato. Es, por tanto, muy conveniente impedirlo. Para ello, con el botón “Buscar” localizaremos en el fichero “config” las siguientes líneas:
“logfile logfile”
“jarfile jarfile”
“debug 1 # show each GET/POST/CONNECT request”
Al inicio de cada una de ellas, en el caso de que no esté ya, insertaremos el signo #. Eso hará que el programa, al ejecutarse, las ignore. En definitiva deberán quedar de la siguiente forma, si es que no lo estaban ya:
“#logfile logfile”
“#jarfile jarfile”
“#debug 1 # show each GET/POST/CONNECT request”
Hemos terminado la instalación. Vidalia, Tor y Privoxy podrán funcionar correctamente. No obstante, aún quedan cosas por hacer.
Por un lado, podemos hacer que Vidalia, con Tor, se ejecuten al inicio del sistema: “Sistema”, “Preferencias”, “Sesiones”, en la ventana que aparece, pinchamos sobre el botón “Añadir” y, en la nueva ventana escribimos Vidalia en la opción “Nombre” y vidalia, sin más, en la opción “Comando”. Guardamos y, cuando Ubuntu se inicie, también quedarán iniciados y listos para trabajar Tor, Privoxy y Vidalia.
Sin embargo, por alguna razón que se me escapa, en Ubuntu, cuando estos programas se inicias, aparece, sistemáticamente, la ventana de configuración de Vidalia, lo que puede resultar molesto. Personalmente, me parece preferible añadir un icono, un “lanzador” a la barra de “Panel” del escritorio y de esa forma ejecutar Tor y Vidalia cuando sea necesario.
Ahora es necesario configurar el navegador Firefox para que pueda utilizar estos programas con seguridad y comodidad. La comodidad la proporciona la “Extensión” o “Complemento” Torbutton. Es uno de los complementos instalables en Firefox que permite usar o dejar de usar Tor pulsando un icono que nos aparecerá en la barra de estado del navegador. Para realizar esa instalación, pulsamos en “Herramientas”, “Complementos” y en “Obtener extensiones”, lo que nos llevará a la página de descargar de Firefox y allí, bastará escribir “torbutton” en la ventanilla de búsqueda para llegar a la página desde la que se podrá instalar esta extensión. Una vez allí, basta con pulsar el botón verde “instalar”, cosa que vale para cualquier otra extensión que queramos incorporar al navegador.
Por otro lado, de nada servirá el enrutamiento de Tor si dejamos activas las “Cookies”, Java y Java Script y, además, permitimos que Google recopile nuestra información de navegación a través de “Google Analitics”. Es decir, cuando usamos Tor pretendiendo navegar anónimamente, debemos estar en condiciones de desactivar estos programas. Ello se podrá hacer mediante las siguiente extensiones:
CookieCuller.
CookieSafe
Customize Google
FlashBlock
NoScript
QuickJava
También es una buena idea impedir que la página a la que accedemos sepa desde dónde hemos llegado a ella. Eso se podrá lograr mediante la extensión “RefControl”. Otra buena idea puede ser ocultar cuál es nuestro navegador y cuál, el sistema operativo que estamos usando. Para ello se debe instalar la extensión User Agent Switcher
Una última consideración. En la extensión “customize google” es imprescindible realizar ciertos cambios. Pulsamos el menú “Herramientas”, luego sobre “Customize Google” y, así, aparecerá la ventana de opciones de esta extensión. En “Privacidad”, deben marcarse las opciones “Cookie de Google Anónima” y “No enviar ninguna Cookie a Google Analitics”.
Finalmente, en la extensión “RefControl”, que nos aparecerá como icono en la barra de estado del navegador, hay que hacer otro cambio. Pulsamos con el botón derecho del ratón sobre el icono de “RefControl” y en el menú desplegable que aparece, pulsamos sobre “Opciones de Ref Control” y, en la parte de abajo de la nueva ventana, donde dice “por defecto para los sitios no listados”, debemos tener la siguiente opción: <Bloquear>. Si no es así, pulsamos sobre el botón “Editar”, marcamos la opción “Bloquear – no enviar reffer” y, a continuación “Aceptar”.
Pues bien, con todo esto, estamos en condiciones de navegar con un anonimato fuerte. El precio que pagaremos será la pérdida considerable de velocidad, una pérdida que en conexiones ADSL será tolerable. Sin embargo, fuerte no quiere decir absoluto. Para empezar, numerosas páginas, incluidas las de correo de Google o el propio Blogger, obligan a tener activadas las Cookies y Java, para poder acceder a sus servicios. Además, existen medios de atacar el anonimato de Tor mediante “análisis de tráfico” basado en la baja latencia que es necesaria en las conexiones de navegación y de lo que se hablará aquí otro día.
Tor, esta desarrollado y patrocinado por la “Electronic Frontier Fundation”.






















